CÓMIC PARA TODOS

‘Ivar, Timewalker’ 1, de Fred Van Lente y Clayton Henry

Editorial: Medusa.

Guión: Fred Van Lente.

Dibujo: Clayton Henry, Robert Gill y Francis Portela.

Páginas: 128.

Precio: 12,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Mayo 2017.

Fred Van Lente es uno de esos escritores de gran cantidad de producción que, sin asomarse al abismo de la decepción, raramente alcanza un nivel verdaderamente sobresaliente. Bienvenidos a la excepción. Ivar, Timewalker es una serie espléndida. Su primer volumen es un brillante ejercicio de entretenimiento, de viajes en el tiempo, de teorías científicas que por alocadas que parezcan resultan fácilmente comprensibles. Van Lente tarda exactamente dos páginas en lanzarnos de lleno a una aventura que ya no decae en ningún momento, en la que los misterios están siempre bien planteados y en la que la información va llegando de una manera inteligente y precisa, con unos diálogos muy bien medidos y con unos personajes que se antojan brillantes, empezando por Neela Sethi, una investigadora que está a punto de descubrir los viajes en el tiempo y que de repente se ve arrastrada en una historia en la que estos viajes son de lo más cotidiano. Con esa premisa, y con el notable dibujo de Clayton Henry, Van Lente construye una trama envolvente, hipnótica, tremendamente entretenida, con todos los elementos que podrían volvernos locos de los viajes en el tiempo, desde el encuentro con uno mismo a la visita a momentos históricos como la batalla de Trafalgar o a la Alemania nazi, sin perder de vista elementos futuristas y tecnológicos de primer nivel.

Van Lente acierta en Ivar, Timewalker por algo que parece muy sencillo pero que en realidad es una genialidad. Lo que vemos es una sucesión inagotable de viajes en el tiempo con el objeto de impedir la creación de esa tecnología. Esa maravillosa paradoja, que se crea bajo sus propias normas y no duda en reírse con cariño de otras versiones del viaje en el tiempo (en especial de la de Regreso al futuro), es la base de una aventura que, en su primer volumen, no solo no defrauda sino que entusiasma. Van Lente incorpora las dosis precisas de ciencia a su ficción, para que así el relato tenga un poso más creíble y realista pero sin perder de vista que estamos ante una fantasía de primer orden. Y cuando el ritmo nos ha atrapado ya sin remedio, Van Lente se permite el lujo de teorizar con precisión sobre la inevitabilidad de la corriente temporal, sobre la imposibilidad de cambiar el pasado (y sí, ¿quién no ha fantaseado con la posibilidad de cambiar la historia con el asesinato de Hitler…?), añadiendo una capa más a una historia magnífica. El autor nos lleva además de la mano de un personaje espléndido, la mencionada Neela, que le sirve para que la ciencia esté siempre presente pero también para que haya un drama humano cercano con el que identificarse, y que integra en la historia de una manera brutal en el cuarto número, antesala de un salto al vacío todavía mayor.

Ese salto es, de hecho, el cliffhanger con el que se cierra este volumen, la última demostración de la magnífica puesta en escena que Clayton Henry aporta a Ivar, Timewalker. Aunque su dibujo pueda parecer algo estático en algunos momentos, Henry domina bastante bien a sus personajes, los cambiantes escenarios en los que se va produciendo la historia, la manifestación visual de los viajes en el tiempo (algo que siempre es decisivo en ese tipo de relatos porque es lo primero que van a vigilar los fanáticos de ese subgénero de la ciencia ficción) y por supuesto los aspectos más tecnológicos del diseño. La historia exige documentación, y Henry no falla ni mucho menos en ese aspecto, pero la ciencia ficción obliga a ser original, y el ilustrador de esta serie lo es. Sin demasiados alardes, sin romper ninguna barrera del género, pero con muchísima eficacia. Ivar, Timewalker se convierte así en una de las mejores series de esta hornada de Valiant, una que se disfruta desde la primera página, que cumple con aquella maravillosa máxima narrativa de comenzar con un terremoto y después seguir subiendo y que, efectivamente, todavía no ha dado la sensación de haber llegado a su cima. Si el segundo número confirma estas sensaciones, ojo, que podemos estar ante una de las grandes series de género de nuestros días. Muy, muy entretenida.

El volumen incluye los cuatro primeros números de Ivar, Timewalker, publicados originalmente por Valiant entre enero y abril de 2015. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Raúl Allén, las alternativas de David Aja, Robert Gill, Clayton Henry, Barry Kitson, Brian Level, Damid Messina, Jorge Molina, Pere Pérez, Ramón Villalobos y Michael Walsh, y una serie de páginas entintadas de Clayton Henry.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 5 julio, 2017 por en Cómic, Clayton Henry, Francis Portela, Fred Van Lente, Medusa, Robert Gill, Valiant y etiquetada con , , , .

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