CÓMIC PARA TODOS

‘Voyeur 2. Las historietas eróticas para Playboy’, de Horacio Altuna

Editorial: Dibbuks.

Guión: Horacio Altuna.

Dibujo: Horacio Altuna.

Páginas: 120.

Precio: 24 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Mayo 2017.

Todo lo bueno que se podía decir del primer volumen de Voyeur (aquí, su reseña), se puede decir del segundo. Absolutamente todo. No es ninguna sorpresa, si tenemos en cuenta que es una continuación natural, una nueva recopilación de las historietas eróticas que publicó el autor en la revista Playboy y que, en realidad, no es más ni menos que la segunda mitad de lo que con otra edición habría sido un único volumen integral. Pero como el mismo morbo picante y juguetón que plantea Altuna, recibir sus historias en dosis más reducidas es una ventaja más para que el juego no pierda brillantez, frescura y diversión. No hay que renegar de que el principal elemento de estos relatos es el erotismo más explícito. ¿Por qué hacerlo? Complejos fuera, que el sexo es lo más natural del mundo y forma parte ineludible de la vida diaria de las personas, incluyendo de las más recatadas que se llegan a ver en estas páginas con su conveniente caricatura. Playboy, sí, pero de cualquier manera una lectura divertida, en soledad o en pareja. Y con una variedad atractiva, porque el humor se mezcla con el cinismo, la simple aventura sexual se mezcla con cuestiones morales e incluso sociales. Altuna disfraza de juegos sexuales cuestiones que dan a sus historias un poso que va mucho más allá de ver a una pareja practicando sexo. Y de eso hay mucho, sí. Playboy. ¿No queda claro con eso?

Pero Altuna no se conforma con eso. Lo domina, le da vueltas, cambia de postura y de motivación, a veces son parejas enamoradas y fogosas, a veces son relaciones extramatrimoniales, a veces son casualidades y a veces incluso es sexo de pago. Eso es la base. Pero hacer que con esa excusa recurrente no se llegue a caer en el aburrimiento es algo digno de mención. Y por eso Altuna va saltando de género y de tono. Nos lleva hasta la política o la economía, pero también a la satisfacción sexual en la pareja. Juega con la comedia y no le da miedo la sátira. Cuenta sus relatos a veces como chistes con sorpresa final y a veces con un planteamiento ya divertido de base. Y aunque algunos diálogos puedan parecer hoy algo anticuados, incluso algunos de los arquetipos que ridiculiza, lo cierto es que hay algo de análisis social que se agradece mucho en la forma en la que diferentes personas encaran el sexo. No olvidemos, no obstante, que la base esencial de las historias que conforman Voyeur es el disfrute sexual, el placer erótico y, por qué no, la búsqueda de ideas. Es decir, que tampoco hay por qué caer en la búsqueda de elementos que, desde visiones algo reduccionistas, tengan que dignificar estas historias. Lo erótico es digno y Voyeur es divertido. No neguemos su esencia porque no hay razón para hacerlo.

Y por eso el dibujo es tan importante. Podemos reírnos de los gags, podemos encontrarle esa base de crítica social, pero la base de Voyeur está en que su dibujo excita. Y excita mucho. La manera en la que Altuna crea escenas sexuales es tan tórrida como el mismo encuentro carnal entre sus protagonistas. Altuna no muestra, sino que casi nos hace partícipes de cada secuencia de cama… o de cualquier otro escenario. El morbo del lugar público o de la relación prohibida cobra tanto protagonismo como la perfección con la que el dibujante da forma al cuerpo, sobre todo al cuerpo femenino, porque no hay que olvidar que estas son historias pensadas fundamentalmente para un lector masculino. Pero Altuna es lo suficientemente inteligente como para no crear relatos machistas. Le interesa mucho más la excitación o la posibilidad de que ambas partes puedan salir satisfechas del encuentro sexual con sus páginas que el hecho de hacer prevalecer una moral anticuada. Y eso tiene mérito. Porque en el erotismo hay tal predominio del hombre que es fácil dejarse llevar por ese camino. Voyeur no es así. Disimula, pero no es así, y eso añade un valor extra al libro. Si con el primero se disfrutaba, con este segundo también. Las sensaciones son las mismas y las ganas con las que Voyeur responde a nuestras fantasías es digna de elogio.

El contenido extra lo forman una introducción de Fernando Fuentes Méndez y un portafolio de ilustraciones y bocetos de Horacio Altuna.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 28 junio, 2017 por en Cómic, Dibbuks, Horacio Altuna y etiquetada con , , .

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