CÓMIC PARA TODOS

‘El último cromo’ 1, de Maxi González y Javier LeRougue

Editorial: Carmona en Viñetas.

Guión: Maxi González.

Dibujo: Javier LeRougue.

Páginas: 24.

Precio: 3,50 euros.

Presentación: Grapa.

Publicación: Octubre 2016.

Llevamos muchos años viviendo un revival de la nostalgia, disfrutando de historias en diferentes medios que tienen el claro objetivo de hacernos recordar nuestra infancia. Pero no nos damos cuenta de que, muchas veces, estamos recordando la infancia de otros, la que vivieron los niños norteamericanos. Los 80 no fueron años de una cultura globalizada, sino quizá la última década en la que las diferencias sociales se notaron de verdad en la educación de los niños. El último cromo viene a refrescarnos la memoria sobre ese aspecto, pero lo hace, y ahí está su principal acierto, jugando con las normas del terror al estilo norteamericano. Estamos viendo un relato de género que podría estar aconteciendo en Wisconsin, pero Maxi González lo lleva a nuestro terreno partiendo de situaciones más cotidianas, las de las colecciones de cromos, las de los intercambios en el patio del colegio, las de los hermanos mayores que nos protegían del abusón de turno, las de ese primer amor que solo existía a nuestros ojos y nunca a los de ella. En ese escenario tan bien logrado, quizá lo que menos convenza en este primer número es precisamente la parte de terror, porque no llegamos a verla ni, realmente, a sentirla. Pero el escenario está tan bien descrito que eso queda supone una confianza depositada para el segundo número.

En el dibujo de Xavier Lerougue pasa algo parecido. Notables personajes, buenos escenarios, una ambientación sobresaliente, pero falta un detalle, que tampoco llegamos a ver el origen del terror, que es la colección de cromos sobre monstruos que tendría que desatar nuestras más siniestras pesadillas, como le sucede al protagonista. Apenas tenemos un vistazo rápido al álbum y el delicioso homenaje a El hombre lobo, la clásica película de la Universal, para que nos pongamos en la piel del chaval al que seguimos durante esta aventura y el esperado cliffhanger final. Pero, como sucede con la evaluación al guion de González, Lerougue hace el resto de sus tareas de una manera tan notable que esto también queda como pendiente para la resolución de la historia. El último cromo consigue enganchar más por la nostalgia que por el terror, y eso no tiene por qué ser algo negativo ni positivo por sí mismo. De hecho, quienes hayan vivido aquellas épocas de cambios de cromos en el colegio seguro que disfrutarán más de esta propuesta y quienes busquen a los monstruos saltando desde los márgenes de esas pequeñas cartulinas quizá se sientan algo decepcionados, al menos a la espera de cómo vaya a concluir la historia. Pero el tebeo se gana la simpatía del lector de una manera fácil. Tengamos fe en que el monstruo bajo la cama confirme esas buenas sensaciones.

No tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 27 junio, 2017 por en Carmona en Viñetas, Cómic, Javier LeRougue, Maxi González y etiquetada con , , .

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