CÓMIC PARA TODOS

‘Lila trotamundos’, de Teresa Radice y Stefano Turconi

Editorial: Dibbuks.

Guión: Teresa Radice.

Dibujo: Stefano Turconi.

Páginas: 126.

Precio: 18 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Marzo 2017.

Aunque en muchos ámbitos fuera una obra que pasó algo desapercibida, El puerto prohibido (aquí, su reseña) fue uno de los tebeos de 2016. Fue el descubrimiento en España de dos autores, la escritora Teresa Radice y el ilustrador Stefano Turconi, pareja además en la vida real, a los que merece la pena tener más que fichados para lo que puedan hacer en el futuro. Pero de momento tenemos un aperitivo con lo que hicieron en el pasado. Lila Trotamundos fue su primer cómic juntos, publicado un par de años antes que El puerto prohibido. Y aunque no tiene la desgarradora sensibilidad y el descomunal acierto visual que hay en aquella, es una de esas lecturas tremendamente agradables que merece la pena descubrir. Estamos ante un cómic, además, que se puede leer con cualquier edad, que disfrutarán los más pequeños por el colorido del universo en el que se mueve Lila, el del circo en primer lugar pero también el del arte e incluso se puede decir que el del mundo en general, pero al que los adultos también le sacarán partido por la manera en la que interpreta a los personajes reales que aparecen y sobre todo por el más inteligente manejo de las emociones que hay en los tres relatos que componen la obra. Sería aventurado decir que esto es la antesala de El puerto prohibido, mucho más que hacía presagiar un cómic tan magnífico, pero este es también un buen trabajo.

Lila es una chica curiosa que vive en un circo itinerante, y lo que Radice escribe para ella es una singular trilogía con la que va conformando un apasionado y a la vez accesible canto a la vida y a las enormes oportunidades que nos ofrece este mundo. Lo hace, además, mostrándonos un gran amor por el arte, dando protagonismo al pintor Toulouse-Lautrec en Un tesoro en todas partes o al músico Antonin Dvorák en Sinfonía de otoño, y respetando culturas de todo el mundo, la de los indígenas americanos en esta segunda historia o la de las tradiciones orientales en Retorno a casa. Radice va introduciendo temas y dando poso a sus personajes de una manera tan sencilla que casi pasa desapercibida. Un ejemplo perfecto es el tío de Lila, el hombre que manda en el circo con mano de hierro pero que en realidad se deshace cada vez que piensa en su sobrina y en lo mucho que esa pequeña significa para él. Radice habla de la familia, de la muerte, de la vida y de la cultura, toca temas universales, a veces de una manera un tanto atropellada como en Retorno a casa, que parece mezclar más temas de los que realmente habría necesitado, pero siempre con una sensibilidad notable, que hace que se coja cariño de una manera casi inmediata a todos los personajes y al mundo en general que está retratando, no solo el del circo sino el de la vida.

Turconi, con un dibujo menos atrevido que el de El puerto prohibido, firma un espléndido trabajo igualmente. Su caricatura funciona tan bien como la creación de los escenarios en los que se desarrollan las historias. Cuando toca ser divertido, lo consigue, pero cuando toca incorporar detalles de belleza a su historia, también. Lila Trotamundos es, al menos a nivel gráfico, una obra compacta y firme, que conjuga francamente bien la comedia y el realismo, que capta los momentos más divertidos pero también los más emocionales, y esa mezcla es una bastante difícil de conseguir. Turconi lo logra con un colorido además que resulta imprescindible para entender las sensaciones que tiene que provocar el circo como base de la historia y de la misma luminosidad que aporta Lila como personaje, herencia de este entorno en el que está creciendo y que ella misma enriquece con sus aventuras, con la gente a la que va conociendo y con la curiosidad que permite que sepamos muchas más cosas de este pequeño microcosmos de artistas circenses. Lila Trotamundos es un tebeo sencillo, cercano y cálido. Puede, y no es una crítica, rozar cierta intrascendencia en algunos momentos. ¿Pero acaso lo más bonito de la vida no está muchas veces en las cosas intrascendentes y pequeñas? Pues justo eso es lo que nos recuerda con brillantez el trabajo de Radice y Turconi.

Tunué publicó originalmente Viola Giramondo en noviembre de 2013. El contenido extra lo forman varias ilustraciones de Stefano Turconi.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 23 junio, 2017 por en Cómic, Dibbuks, Stefano Turconi, Teresa Radice, Tunué y etiquetada con , , .

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