CÓMIC PARA TODOS

‘Cazafantasmas. El hombre del espejo’, de Erik Burnham y Dan Schoening

Editorial: Fandogamia.

Guión: Erik Burnham.

Dibujo: Dan Schoening.

Páginas: 104.

Precio: 12 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Junio 2017.

Cualquiera que atesore con cariño los muchos logros que tenía la Cazafantasmas original, la de Ivan Reitman, la de 1984, uno de los clásicos de la comedia fantástica de su década, disfrutará una barbaridad con el tebeo que se han montado Erik Burnham y Dan Schoening. No hace falta dar muchos más rodeos, ese es el juicio que merece un cómic divertido, imaginativo y trepidante que busca continuar las aventuras de Peter Venkman, Ray Stantz, Egon Spengler y Winston Zeddemore allí donde las dejó el segundo filme de la serie, que llegó en 1989. A ambas películas, sobre todo a la primera, hay constantes referencias en el cómic. De hecho, si queremos buscar un punto de confort en la serie está, precisamente, en que la historia quiere recuperar la base principal de la primera película, pero la forma de reeditarla es tan divertida y original que cualquier problema que pueda tener el tebeo se pasa por alto con una facilidad formidable. Esto es puro Cazafantasmas, puro humor sobre una base fantástica y ectoplásmica en la que Burnham respeta el escenario y a los personajes de una manera casi reverencial, hasta el punto de que el estilo cartoon de Schoening no camufla a los personajes de los actores que conocemos, pero llevándolo todo un pasito más allá de lo que permitían los efectos especiales de la época en la que conocimos la franquicia.

Leyendo este Cazafantasmas, casi sorprende que haya tantos patinazos a la hora de adaptar películas o series conocidas al mundo del cómic. Porque leyéndolo, parece fácil hacerlo bien. Y Burnham lo hace francamente bien. El secreto es querer el material original, ser fiel a sus señas de identidad, tratar con respecto lo que todos, aficionados y autores, queremos por igual, y dejarse llevar. El hombre del espejo, que así se titular este primer volumen, triunfa en todo esto, porque sabe recuperar los elementos esenciales de la mitología de la franquicia, los que todos conocemos, pero sin limitarse a hacerlo como si fueran simples guiños, convirtiéndoles en elementos funcionales de la trama. Todos los personajes son reconocibles. Y todos son divertidos. La historia, sencilla en cuanto que repite algunos elementos (no solo en la trama central, sino hasta con la aparición de determinados fantasmas o incluso con alguna manera de manifestarse en nuestro mundo) y, de hecho, se resuelve casi por la vía rápida, pero es una desviación muy sugerente de lo que nos sirvió para descubrir a los Cazafantasmas. Y hasta se agradece la forma en la que Burnham va deslizando elementos que le van a permitir escribir una historia más larga a partir del sugerente epílogo con el que finaliza esta primera entrega de la serie.

El dibujo de Schoening tiene una virtud indudable, y es que sabe llevar el material conocido a su estilo personal. Por un lado, y como se ha dicho del cómic en general, es puro Cazafantasmas, los personajes, las criaturas, las sensaciones y hasta los efectos especiales son perfectamente reconocibles, no hay nada en estas páginas que no podamos imaginarnos por extensión como parte de las dos películas de Reitman. Por otro, el toque cartoon añade la diversión que necesita un tebeo así y justifica el cambio de medio con mucha maestría, acentuando la espectacularidad de la historia y sacando todo el partido posible a las escenas más fantásticas y espectaculares. Y si a todo lo bueno que tiene que ofrecer el cómic por sí mismo y como parte de la franquicia de Cazafantasmas, añadimos un memorable cameo para los más cinéfilos que plantean Burnham y Schoening como parte de la premonición onírica de Ray, obviamente tenemos que acabar rendidos a los encantos de esta magnífica aventura, que no es nada difícil calificar como lo que tendría que haber sido un Cazafantasmas 3 en casi de que en algún momento se hubiera realizado. Da toda la sensación de que los mismos creadores de la serie en la gran pantalla aplaudirían el esfuerzo de esta serie, como lo hacemos desde luego los aficionados.

El volumen incluye los cuatro primeros números de Ghostbusters, publicados originalmente por IDW entre septiembre y diciembre de 2012. El contenido extra lo forman una introducción de Brian Clevinger, las portadas originales de Dan Schoening, Nick Runge, Tristan Jones y Erik Burnham, además de un portafolio de bocetos y diseños del ilustrador, comentado tanto por él como por Burnham.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 22 junio, 2017 por en Cómic, Dan Schoening, Erik Burnham, Fandogamia, IDW y etiquetada con , , .

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