CÓMIC PARA TODOS

‘Demon’, de Garth Ennis y John McCrea

Editorial: ECC.

Guión: Garth Ennis.

Dibujo: John McCrea, Matt Brooker, Luke McDonnell, Denis Rodier, Wayne Faucher, Nigel Dobbyn, Peter Snejbjerg, Chris Alexander y Rick Bryant.

Páginas: 296 /288.

Precio: 29,50 / 28,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero / Abril 2017.

Completistas de Garth Ennis, estáis de enhorabuena. Su Demon es la primera incursión del escritor norirlandés en el universo DC. No deja de tener una cierta ironía, y, por qué negarlo, algo de hipocresía, que fuera la elección del autor para dar ese salto desde su etapa en la mítica 2000 AD, ya que el del superhéroe es un mundo que le repele. ¿Dónde está la hipocresía? En que radica su historia en Gotham, en que se permite el lujo de darle un demonio en forma de murciélago por mucho que pase olímpicamente de Batman, lo que resulta un tanto inverosímil, o que incluso estemos hablando de un personaje creado por uno de los dioses del superhéroe, Jack Kirby, por mucho que a Ennis le llamara la atención la interpretación que hizo otro de esos autores que se han pasado años despotricando de los héroes en mallas, Alan Moore. ¿Y cómo es este Demon? Pues ahora, con el paso del tiempo, se puede pensar que fue un singular campo de pruebas para lo que acabo convirtiéndose en Predicador (aquí, reseña de su primer volumen). El tono es el mismo. Y no es hasta los números del segundo volumen de esta serie cuando Ennis encuentra una voz propia para Demon. De un evidente preludio para la serie que creó junto al dibujante Steve Dillon, pasamos a un desafío mucho más estimulante con el enfrentamiento puro y duro entre Etrigan y Jason Blood.

El parecido con Predicador se manifiesta en una divertida perversión de símbolos militares y religiosos, en unos diálogos descarados, que en este caso además se ven aderezados por las rimas de Etrigan, y en el dilema en el plano personal que vive Jason Blood, no solo por su eterna lucha por deshacerse del demonio con el que tiene que compartir existencia sino por las posibilidades de vivir de manera normal, librándose o no de él. Son temas y costumbres que, de alguna manera, encuentran eco en Predicador con facilidad para cualquier que haya leído ambas series. Es decir, estamos ante un Ennis puro, pero todavía perfeccionable. Y de hecho Ennis se va perfeccionando con el paso de los números, sobre todo cuando convierte a Etrigan, de verdad, en el villano de la historia. Incluso cuando le convierte en el menos malo de toda una suerte de despreciables seres que luchan por el control del infierno. Más en el segundo volumen que en el primero, Ennis se desata, y con el paso de los números su desenfreno se va haciendo algo más personal. Lo que se agradece, y sí, eso también se vio en el más conocido de los títulos de Ennis, es que Etrigan no es un demonio de una pieza y lo pasa tan mal, a veces incluso peor, como cualquier otro héroe que sufre las acometidas de sus enemigos.

A pesar de un último número dibujado por Nigel Dobbyn para dar forma al inteligente homenaje al género negro que hace Ennis o las presencias en el segundo libro de Peter Snejbjerg, Chris Alexander y Rick Bryant, el encargado de dibujar la serie en esta etapa es John McCrea. ¿Hemos dicho que Demon es un exceso? Basta con ver cualquiera de sus viñetas. Olvidémonos de los escorzos de Kirby o de la pretensión de que esto suene realista. Se trata de llevar el desmadre de los guiones a cada dibujo. Etrigan es anatómicamente desagradable, y no solo por sus facciones. Su lenguaje corporal es tan violento como sus gestos, y esas pretensiones se trasladan incluso a otros personajes. Hasta los más realistas, como Hitman, se alejan de las versiones más comunes. Ni siquiera con el propio Jason Blodd tenemos la sensación de que hay una doblez entre la fantasía oscura e infernal que representa Etrigan y un mundo más humano que está en manos de su contrapartida humana. McCrea no busca eso. Y en lo que busca, sobresale. Eso sí, mejor echar un vistazo a las diez o doce primeras páginas para saber si eso encaja con lo que el público espera o puede asimilar. Demon, desde luego, es una rareza con la que no se pasa nada mal, pero con dos autores tan excesivos, incluso dentro de un título de una compañía mainstream, es bueno avisar de lo que podemos ver.

El primer volumen incluye los números 40 y 42 a 49, así como el segundo Annual de The Demon, publicados originalmente por DC Comics entre agosto de 1993 y mayo de 1994. El segundo, los números 50 a 58 y el 0, de entre agosto de 1994 y mayo de 1995. El contenido extra lo forman sendas introducciones de Garth Ennis, las portadas originales de John McCrea y un portafolio de bocetos de ilustraciones del mismo autor.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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