CÓMIC PARA TODOS

‘Flash Gordon – Jim de la Jungla. Sunday Pages 1934-1935’ de Alex Raymond

Editorial: Dolmen.

Guión: Alex Raymond.

Dibujo: Alex Raymond.

Páginas: 120.

Precio: 34,90 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Marzo 2017.

Alex Raymond fue un autor claramente adelantado a su tiempo. En 1934, y con apenas 24 años, Raymond fue capaz de sentar cátedra en tres géneros que trataba de manera simultánea. Agente secreto X-9 (aquí, su reseña) le permitió mostrar lo que sabía hacer en el género negro, Jim de la Jungla le dio la oportunidad de manejarse en escenarios naturales selváticos, algo que marcó buena parte del género de aventuras en la primera mitad del siglo XX, y Flash Gordon es todo un hito de la ciencia ficción desde su creación. Encontrar reunidas en un volumen las tiras de estas dos series es una delicia de proporciones gigantescas, sobre todo en el caso de la auténtica joya de su trayectoria, el personaje que le dio la inmortalidad, Flash Gordon. De hecho, en este volumen no tarda en comprobarse que la atención de Raymond se la lleva el héroe del espacio en sus aventuras en Mongo acompañado por Dale Arden y el doctor Hans Zarkov, quienes le ayudaran en su lucha continua contra el despiadado Ming. Si no fuera porque el acabado de los dibujos delata su época, bien podrían pasar por dibujos más contemporáneos, pues Raymond era un auténtico maestro de la anatomía y captaba un instante fijo del movimiento de sus personajes como muy pocos autores que compartieron con él aquellos años. Y se nota la evolución para bien semana a semana.

Es bastante probable que el conocimiento que tengan la mayoría de los lectores del mundo de Flash Gordon venga de otras interpretaciones, quizá con certeza de la cinematográfica de 1980 (aquí, su crítica), por lo que es fascinante lo bien que entra esta versión original. La esencia de Flash Gordon está ahí, tal y como la hemos conocido desde otros medios, y aún así sabemos que todos los demás son los que beben de Raymond. Flash, Dale, Zarkov, pero por supuesto también Ming, Aura, Barin o Vultan, los personajes de siempre visto como fueron en realidad. Eso es impagable, porque Raymond un autor inteligente. Sabe que se está moviendo en el entorno de la tira de prensa semanal, con lo que sabe explotar el arte del clifhanger. Sabe que lo suyo es la ciencia ficción más imaginativa, y por eso no deja introducir sociedades, tecnología, criaturas como pocas veces se habían visto antes. En todo eso, Raymond sobresale. Lo mismo sucede con Jungle Jim, aunque sea un mundo mucho más anclado en la realidad, al menos a priori. Porque en esta segunda y coetánea tira, Raymond también gusta de plasmar traiciones, personajes que ofrecen a Jim su amistad o su traición, aventuras exóticas en definitiva, que es ahí donde quiere moverse el autor. Sea en mundos de fantasía o en la selva más verosímil, esa sensación de cercanía es impresionante.

No se puede negar que Raymond es un diseñador espléndido. Flash Gordon, en ese sentido, es obvio que le da mucho más juego que Jungle Jim. Pero si su dibujo deslumbra es por la sensación de movimiento que consigue capturar cuando el cómic estaba todavía en pañales. Los atléticos Flash y Jim, las bellísimas Dale y Joan, las criaturas de la jungla o de Mongo, todo está pensado para que se vea el movimiento en cualquier viñeta. Artificios como las ropas rasgadas o los formidables escenarios sirven para completa esas viñetas cargada de emoción y acción. Raymond dibujaba como nadie lo hacía en su época, y además se nota al evolución sobre todo en el caso de Flash Gordon, cuyas viñetas se vuelven más y más complejas con el paso del tiempo, cuando realiza artificios tan gloriosos como la invisibilidad de su protagonista o el espléndido manejo de las sombras para cambiar de ambientes. A veces usamos con mucha ligereza los términos de obra maestra o clásico, pero sobre todo en lo que atañe a Flash Gordon aquí podemos usar ambos términos sin problemas. Y podemos hacerlo, sobre todo, porque estamos hablando de una obra pionera. Sí, estamos ante un cómic al que hay mirar con la perspectiva de la historia, pero Raymond era tan bueno que incluso sin ese matiz estamos ante un tebeo formidable.

El único contenido extra es una introducción de Rafael Marín.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 13 junio, 2017 por en Alex Raymond, Dolmen, Flash Gordon y etiquetada con , , .

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