CÓMIC PARA TODOS

Presentación de ‘Queronea’, de Laura Rubio, y ‘Mundo extraño’, de Vicente Montalbá, en Generación X (10 de junio de 2017)

El del cómic es un camino difícil. Que siga habiendo en España profesionales que lo sigan escogiendo es algo de lo que deberíamos alegrarnos todos los días. Y más cuando son profesionales de la talla de Laura Rubio y Vicente Montalbá. Entre todos los que amamos las viñetas tenemos la obligación de hacer que siga mereciendo la pena apostar por  el tebeo. Escuchar a los autores es una espléndida manera de que la maquinaria siga en marcha, y por eso siempre es una pena que presentaciones como la que vivió el sábado día 10 de junio la librería Generación X de la calle Puebla de Madrid no cuenten con el respaldo que los autores merecen. O la misma editorial que ha apostado por ellos, GP Ediciones. Queronea (aquí, su reseña) y Mundo extraño (aquí, su reseña) son obras que merece la pena conocer. Rubio y Montalvá, autores que merecen difusión. Y por eso Cómic para todos no lo dudó ni un instante y se sumó a esta iniciativa para presentar a estos autores.

Lo primero que tratamos con los autores es, precisamente, la editorial a través de la que nos llegan, GP Ediciones, un sello cuyo alcance es todavía menor de la enorme calidad que tienen sus tebeos. “Yo entré a GP con De muerte (aquí, su reseña), un colectivo que hicimos varios autores valencianos y alguno de Zaragoza. Yo no la busqué, fue el coordinador el que buscó editor”, explicó Vicente. Sobre cómo llegó a editar Mundo Extraño con esta editorial, indicó que es algo “un poco atípico, porque lo presenté cuando ya estaba acabado”, y de hecho a unas cuarenta editoriales, de las cuales tres se interesaron por la obra y el autor acabó quedándose con esta. Para Laura es el segundo cómic en la editorial, tras Zilia Quebrantahuesos (aquí, su reseña). “Yo empecé a hacer ese cómic cuando tenía 18 años y cuando llevaba como la mitad de las páginas se me ocurrió presentarlo a una editorial. ¿Por qué no? Que ese trabajo lo leyera más gente además de mis amigos, mis familiares y mis compañeros”, recordó, declarándose “muy contenta con esta editorial, se esfuerzan muchísimo por darle la edición que merece al cómic”.

Laura y Vicente son opuestos, en primer lugar, por la edad. Ella, con poco más de veinte años, ya tiene dos títulos publicados. “Es un poco estar en el lugar preciso en el momento preciso. Y trabajar, trabajar, trabajar mucho”, nos dice. En realidad, se ha adentrado en este mundo “como hobby”. “Yo empecé a hacer Zilia porque quería hacer un cómic. No me lo planteé con ningún tipo de pretensión”, explica, convencida de que “tampoco creo que haya una receta a seguir para conseguirlo”. En el caso de Vicente, todo lo contrario, porque tiene una dilatada experiencia como dibujante, ilustrador, diseñador y animador. “Te ha faltado decir que soy jugón… Cuando el tiempo lo permite, claro”, añade entre risas.

De hecho, Mundo extraño tiene mucho de eso, de videojuego, ya desde su misma cubierta. “Es un poco trasladar mis aficiones, volcarlas en una aventura. El tebeo es una especie de juego metido dentro de un tebeo, tú en la historia no sabes realmente qué está pasando. La gente que haya jugado un poquito a juegos de acción rol, RPG y todo esto, verá que se planteará que está dentro de un videojuego aunque el protagonista no lo sabe. Hasta el final no sabes qué estaba pasando. Aquí lo importante es el viaje, es la aventura del héroe por ir superándose, mejorándose, conseguir sus proyectos, las cosas que le van encargando, él tiene sus apetencias sexuales muy marcadas y quiere llegar al destino y para eso tiene que conseguir otras cosas, venciendo a unos enemigos”, dice.

Y en ese sentido, algo fundamental es que el protagonista tiene un aspecto cambiante. “Era complicado porque no tenía un diseño durante toda la aventura, había que contar de una manera para que el lector no se perdiera”, indicó, quitándose mérito por este trabajo de diseño porque “no están tan elaborados, a nivel de trabajo vas improvisando conforme vas haciendo las páginas”. Si el dibujo de Vicente es claramente identificable, en el caso de Laura estamos ante una artista que cambia visualmente de obra en obra. “Yo lo que he hecho ha sido adaptar el estilo que uso a la historia que estoy contando. Entiendo que el cómic es un medio de comunicación, además de un medio artístico al final estás comunicando. Entones, al adaptar ese lenguaje a lo que realmente estás contando es donde yo más estoy investigando ahora mismo”, nos explica.

Queronea y Mundo extraño son tebeos muy diferentes entre sí, y sin embargo se presentan juntos, demostrando lo fácil que casan las distintas maneras de narrar. “Lo que mola de GP es esa variedad que tiene, tienen para todos los públicos y todo lo que tienen son buenas lecturas”, indicó Laura. Para Vicente, todo son ventajas en la editorial, y destaca algo que probablemente sorprenderá a muchos: “es una edición muy bonita, no es tapa dura, que no me gusta el tebeo de tapa dura”. La razón, que “se encarecen, y con ese dinero, con dos de tapa dura que no compres te compras otro”. Y en cuanto a la recepción que ha tenido el cómic, Vicente no tiene quejas: “¡Le ha gustado a David Rubín!”, dice entre risas. “En ambos casos es muy pronto para tener claro si ha sido un éxito o no, pero lo que al menos yo he percibido es que a la gente le ha gustado, yo estoy contenta con el resultado”, añadió Laura.

Vicente tiene claro que no ha “leído todo lo que se saca ni visto todo lo que se publica, pero sí intento sacar algo que no esté en el mercado; luego gustará más o menos, eso es algo que tampoco depende de mí, pero yo sí que lo intento, incluso desde el estilo”. “Muchos dirán ‘es Robert Crumb’, pero yo creo que si lo miras bien no es tan Robert Crumb”, afirma, reconociendo que “todos tenemos influencias, y si no es que estarías muerto”, pero que su objetivo es siempre hacer algo personal. Laura lo tiene igual de claro: “yo creo que al final cuando creamos es inevitable que todos creemos desde nuestra propia personalidad, lo que va a salir de ese trabajo, de ese esfuerzo, es una cosa personal. Entiendo que mi obra es personal, aunque no sea autobiográfica es personal, es parte de mi vida. A mí con Queronea me pasa que mucha gente lo compara de primeras sin haberlo leído ni nada con 300 (aquí, su reseña), que 300 es una obra magnífica, pero porque vaya de griegos y tenga esos tonos terrosos y tal no tiene que ser lo mismo, para nada”.

Saliendo Crumb y Frank Miller en la conversación, toca hablar de esas influencias que han tenido estos dos autores con sus lecturas. “Lo mío ha sido un poco extraño”, confiesa Laura, que leía cómic de pequeña, “lo típico, Tintín, Astérix y Obélix“, pero luego lo dejó, “tal vez influenciada por todas esas personajes que te decían que leer cómics no era leer y me pasé a leer libros superserios, tochacos”. Con 14 años, y gracias al manga, retomó el hábito. Y cita dos influencias en Queronea, Matsumoto Taiyou, autor de Samurai Tamemitzu y Tekkonkinrkeet, que “tiene un estilo superexpresivo, lo hace con pincel y tinta china, me gustaba por eso, por la expresividad, que no la había visto en ningún otro autor” o las chicas de CLAMP, en Clover, “por cómo usan el vacío”. “Si te das cuenta están todo el rato usando el espacio vacío, el blanco de la página y eso me parecía una pasada, narran con el silencio”, desarrolla.

Vicente los nombres que cita son los de la escuela Bruguera, “Ibáñez básicamente”, Richard Corben, Moebius o el ya mencionado Crumb, aunque también “me gustan mucho autores modernos como Joe Daly”. “Tampoco soy un lector que me lo lea todo, voy cogiendo de aquí y de allí, lo de Crumb sí que lo tengo, pero es que Crumb es un poco Dios, desde que hizo Génesis tomó esa deificación y está ahí presente…”, sentencia. “Al final lo que buscas es otra cosa, tu propia voz, tu propia forma de contar historias y eso no lo vas a encontrar en el dibujo de X o Z”, explica Laura. Vicente, volviendo a su propio tebeo, nos recuerda que en este “hay muchísima influencia de videojuegos, de la saga de Dark Souls, de los primeros Doom…”. “Hay gente que ha visto cosas de Zelda que yo ni conocía… Yo he jugado a un Zelda solo de la Nintendo pequeña, no soy un gran fan de Zelda pero sí que hay cosas que la gente ve”, dice.

Pueden parecer cómics pequeños por ser productos de la siempre en crisis industria española, pero es difícil no pensar en que si fueran títulos norteamericanos ya habría algún avispado productor intentando comprar los derechos para una película o una serie. ¿Se lo imaginan nuestros autores? “A mí me hicieron esa pregunta por primera un programa al que fui de Aragón Televisión, Canal Saturno, y hasta ese momento no me lo había planteado. Y estaba yo ahí en la tele y me quedé como… Yo creo que sí, que en algún momento nos puede pasar por la cabeza a todos. Molaría. Pero al final en lo que tienes que estar centrado, o así al menos lo entiendo yo, es en estar centrado en el trabajo que tú puedes hacer, y que realmente te gusta hacer, que es un cómic. Luego, sí surge, estupendamente”, dice Laura.

Vicente cree que “el cine y las series de televisión el problema que tienen es que tienen detrás una gran inversión y están muy condicionadas a nivel de guión, de lo que puede salir y de lo que no puede”. “Yo si cediese los derechos de este libro, sí que lo haría, por supuesto, para pagar el yate, no creo que me vinculara si mi economía me lo permitiera. Si lo pudiera evitar, no me vincularía con ese mundo. Al final, se distorsiona mucho todo”, dice. Laura, además, ve otro inconveniente en este sentido. “A ver, voy a quedar como una asocial ahora mismo, pero una de las ventajas para mí del cómic es que estás tú sola, y lo que salga bien o salga mal es solo responsabilidad tuya, pero en un equipo de tropecientas mil personas pueden salir muchas cosas mal, ¿y de quién es la responsabilidad al final?”, se pregunta.

Eso nos lleva de nuevo al proceso del cómic. ¿Cómo trabajan nuestros autores? Aunque los dos cómics de Lura sean muy diferentes en estilo, “el proceso en sí es bastante similar, siempre empiezo trabajando en A4, papel tradicional, en el de Zilia con roting y lápiz y en Queronea con tinta china aunque también he empleado lápiz y rotring, eso lo escaneo y el color lo doy siempre en digital”. “Yo cambio bastante de obra a obra”, nos explica Vicente. “Carroñero (aquí, su reseña) lo dibujé en A3. En principio iba a ir a sangre, por decisiones editoriales lo cambiamos. Este está hecho en A4 porque quería darle más ritmo a las páginas. En el otro me di cuenta de que la gente se fijaba mucho en los detalles del dibujo, así que quise eliminar detalles y la mejor forma es reducir el formato de dibujo. Vas un poco más a lo básico y eso te permite que no te centres tanto en los dibujos y la lectura vaya más fluida”, añade.

Y como curiosidad, Mundo extraño se hizo en “tres libretas de colegio, cuadriculadas, ahí están hechos los dibujos a lápiz y luego el entintado sí que está hecho en un papel mejor, lo que hago es dibujar sobre el dibujo previo a lápiz y luego entinto con una mesa de luz, me dejo la vista ahí, pero bueno”. Los únicos que son A3 son la portada, la contraportada y la portadilla interior, “básicamente para vender los originales, que de hecho están vendidos”. Eso no deja de ser una ayuda económica para los autores, porque, como recuerda Vicente, vivir del cómic en España es “complicado”. Laura, desde su juventud, admite que lo ve “difícil”, aunque pone matices optimistas porque “si hay gente que lo está haciendo, por qué yo no”. Y plantea otro debate muy personal: “yo soy muy feliz haciendo cómics como hobby. Y a veces me cuestiono si igual haciendo cómics como profesional no sería tan feliz. Es un matiz pero para mí está ahí. Es una cosa que da miedo preguntarse, pero que hay que hacerlo”.

Estamos presentando una obra, pero es inevitable concluir la charla preguntando a los autores qué es lo que están haciendo ahora, sus planes de futuro más inmediatos. Vicente sacará primero un recopilatorio de Las aventuras de Jaw y Jaw contra el alien, editados originalmente por La Cúpula en los años 90 y ahora en manos de Foster Ediciones sobre “un perrito rojo muy cachondo, humor muy sexualizado”. En el libro habrá una aventura nueva. Y luego habrá otro recopilatorio de DobleCero, esta vez con Amaníaco, igualmente con una historieta nueva de entre ocho y diez páginas. Laura, con muchas posibilidades en su cabeza además de los estudios, se resiste a dar algo concreto. “Dice que iba a hacer Zilia 2, no lo ha habido y apareció Queronea. Estoy terminando la universidad y con la presentación del cómic es complicado ponerse en serio con algún proyecto, estoy con cosas, pero en serio con nada”. Insistimos, siempre de buenas maneras, pero no hay manera. “¡Ni con el tercer grado!”, nos dice, aunque nos garantiza que algo habrá porque “esto es una perdición, esto ya no tiene remedio”. “Tendrás noticias nuestras, no te preocupes”, sentencia Vicente. Amén a eso. Y que desde aquí lo veamos.

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Esta entrada fue publicada en 12 junio, 2017 por en GP Ediciones, Laura Rubio, Noticias, Vicente Montalbá y etiquetada con , .

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