CÓMIC PARA TODOS

‘La hora bruja’, de Jeph Loeb y Chris Bachalo

Editorial: ECC.

Guión: Jeph Loeb.

Dibujo: Chris Bachalo.

Páginas: 160.

Precio: 16,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2017.

No sería justo decir que La hora bruja es un mal cómic, que falla en sus planteamientos o en su ejecución o que no lleva al lector hasta la última página atento y pendiente de lo que pueda pasar. Pero tampoco sería justo decir que lo hace por lo bien que lo hacen sus creadores. La hora bruja es un tebeo sugerente, atractivo e imaginativo, pero es también un cómic en el que hay demasiada confusión. ¿Cuándo nos damos cuenta de que historia estamos leyendo? Tienen que pasar, desde luego, muchas páginas para que vayamos teniendo claro, más allá del entorno fantástico, qué es lo que nos quiere contar Jeph Loeb. No porque esté mal escrito, sino probablemente porque su apuesta es justa esta, la del caos. Y eso, por desgracia, no va a entrar con la misma facilidad en la mente de todos los lectores. Ahí está el punto flaco de un tebeo que engancha con sus conceptos, con sus instantes puntuales, con su magia concreta, pero a la que le falta una cohesión que garantice una accesibilidad más fácil. No la tiene, y no por erudición. Por eso se nota que algo falta, incluso a pesar de la fascinación que provoca el dibujo de un Chris Bachalo espléndido, enigmático, carismático, sobrenatural y sensual siempre cuando hay que provocar cada una de esas sensaciones en el lector. La fascinación, por tanto, es más visual que narrativa.

Dicho esto, puede dar la impresión de que si La hora bruja no alcanza todos sus propósitos es porque Loeb no consigue del todo lo que necesita la obra y eso, por seguir el argumento inicial, no sería del todo justo. Loeb, un autor siempre discutido incluso cuando alumbra grandes obras, acierta sobre todo en la forma en la que presenta cada escena. Casualidades que no lo son, apariciones deslumbrantes por algún motivo, a veces la belleza, a veces la rareza, a veces la cotidianidad. Magia, mucha magia. Y al final se va viendo que todo tiene una razón de ser. Quizá ese instante revelador llega demasiado tarde en esta historia en la que Amanda Collins va entrando en las vidas de personas a las que se les ofrece un punto de inflexión para cambiar sus vidas. Quizá eso hace que, más que como una historia, La hora bruja se vea más bien como instantes fugaces y mágicos que no terminan de combinar con la misma fuerza que tienen por separado. Quizá la anécdota es más interesante que el conjunto que reúne a todas esas anécdotas. Pero que una cosa no oculte a la otra. Si bien es fácil usar todos estos argumentos para criticar La hora bruja, no es menos cierto que esa genialidad puntual funciona francamente bien y hace que nunca haya una sensación de aburrimiento. Confusión y caos, puede, pero nunca se deja de pasar bien leyendo el cómic.

En eso, y parece lógico con lo dicho hasta ahora, tiene mucho que decir Chris Bachalo, que logra muy buena nota con su trabajo para esta miniserie. Con esas páginas en blanco y negro convertidas en realidad con un punteado casi onírico con las que nos introduce a los protagonistas del relato, con sus flashbacks contados como si fueran libros ilustrados y que saben sacar espectacularidad incluso de la abundancia de texto, con el carisma que imprime a todos los personajes incluso sin que tengamos muy claro qué esperar de algunos de ellos, y con la manera en la que aplica la magia tanto a escenarios cotidianos como a otros mucho más extraordinarios. Todo contribuye a que la fantasía sea algo cercano para el lector, incluso asumible, y a pesar de que el caos también alcance a la narrativa visual. Y es que tampoco se puede esconder que falta un rumbo claro, el mismo que le falta a la historia, y lo que vemos es un gran espectáculo visual al que le falta más coherencia que la que aplican esas presentaciones de personajes. La hora bruja, no obstante, funciona como lo que es, una historia que quiere adentrarnos en un mundo de magia de una forma cerrada y sensual, aceptando el misterio que tienen que tener este tipo de relatos pero sin llegar a alcanzar todas las posibilidades que surgen de la propuesta.

El volumen incluye los tres números de The Witching Hour, publicados originalmente por DC a través de su sello Vertigo entre junio y agosto de 1999. El contenido extra lo forman una introducción de Gene Simmons, las portadas originales de Chris Bachalo y un portafolio de bocetos del mismo ilustrador.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 9 junio, 2017 por en Cómic, Chris Bachalo, ECC, Jeph Loeb, Vertigo y etiquetada con , , .

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