CÓMIC PARA TODOS

‘Combustión explosión’, de David Villarrubia

Editorial: Dibbuks.

Guión: David Villarrubia.

Dibujo: Nacho Arranz, Borja Martínez, Daniel Merchán, Hugo de Villanueva, Luis Forero, Sonia Fernández, Quini Pérez, Luis J. Lorente, Bernat Pons y Sergio Crespo.

Páginas: 108.

Precio: 15 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2017.

A pesar de su extraño título, Combustión explosión es uno de esos cómics que cualquiera querría que le gusten. Un proyecto pensado para descubrir nuevos talentos, dibujantes surgidos del curso de un autor atractivo como es Nacho Arranz, una historia de acción y ciencia ficción, con motos, chicas y robots. Pero el resultado se queda algo por debajo de lo que cabía esperar. La historia de David Villarrubia funciona pero no termina de enamorar y se nota mucho la irregularidad típica de este tipo de productos realizados por muchas manos cada vez que el dibujo salta de uno a otro ilustrador, con lo que es difícil sentir que estamos ante un relato completo y ejecutado con el talento necesario. No quiere esto decir que no haya buenos mimbres, ni mucho menos, ni que haya que destrozar proyectos de esta índole. Para nada. Combustión explosión demuestra que querer es poder, que se puede sacar adelante un cómic con esfuerzo e ilusión. Ese es un muy buen mensaje y, como sucede con El Taller (aquí, reseña de su primer volumen), siempre es bueno echar un vistazo a autores que ojalá puedan despuntar en el futuro. Pero aquí y ahora estamos ante un cómic que no cumple con todas las expectativas que despierta su portada y que deja mucha menos acción de la que seguramente habría sido deseable.

No hay que perder de vista que para todos los autores, salvo el propio Arranz, Combustión explosión es su primer trabajo. Eso también se aplica a Villarrubia, el escritor del relato. A favor de obra juega la recopilación de elementos atractivos ya mencionada previamente, porque es difícil que una frikada en la que se mezclen una carrera, el ejército, vehículos chulos, una mujer despampanante y cosas así no consiga el entretenimiento que propone. La pega es que se queda ahí. Su interesante propuesta de contar una historia de ciencia ficción en dos tiempos diferentes, en los años 40 y en los primeros pasos del siglo XXI, sufre por un ritmo bastante más lento del que se intuía con el título de la obra. Incluso en las escenas de acción estamos ante una obra con mucho texto, con lo que no es tan fácil dejarse llevar por la adrenalina que se intuye en la portada. La hay, pero en menores dosis de lo que cabía esperar. El otro elemento que termina de recortar el alcance de la historia es que los protagonistas no tienen el carisma deseado. Es como si simplemente se dejaran llevar por los acontecimientos, más que ser ellos los que lleven al lector al centro de la carrera, de los misterios o de las batallas. Pasan cosas interesantes, y eso es lo que sostiene la historia, pero siempre da la sensación de que el freno de mano está puesto.

En cuanto al dibujo, hay un poco de todo. Se nota en muchas ocasiones que estamos ante el trabajo de aprendices sin experiencia. Diez autores, contando al propio Herranz, contribuyen con algunas páginas a Combustión explosión, y el hecho de que cuenten con estilos a veces tan diferentes afecta a la historia. Sucede así sobre todo porque no hay una división por capítulos para el salto entre un ilustrador y otro. No hay más que ver las páginas 44 y 45, la primera de Bernat Pons y la segunda de Hugo de Villanueva para ver lo chocante que es en ocasiones el salto visual, no por estilo sino porque los personajes no son del todo reconocibles entre las páginas de unos y las de otros. Este hecho lastra un poco el resultado final. Probablemente, el mejor acabado lo ofrezca Daniel Merchán, no solo por el trazo sino sobre todo porque es el único que sale de un coloreado algo más tradicional. Es una ruptura más en la unidad de la obra, pero si atendemos al objetivo primordial, que es el de otear nuevos talentos, es en sus páginas donde con mayor claridad se ve un resultado que sí cumple con los parámetros que cabe esperar de una publicación editorial. Combustión explosión llega a sus objetivos en ese sentido, en el de dar una oportunidad a autores noveles, aunque es difícil ver la obra como algo más que eso, aunque se admita y aplauda el entusiasmo de crear un tebeo así.

El contenido extra lo forman una introducción de Nacho Arranz, bocetos de Arranz para la portada y una entrevista con todos los dibujantes y bocetos de los diferentes artistas.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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