CÓMIC PARA TODOS

‘El ministerio del tiempo. Tiempo al tiempo’, de El Torres, Desiree Bressend y Jaime Martínez

Editorial: Aleta / Evolution Comics.

Guión: El Torres y Desiree Bressend.

Dibujo: Jaime Martínez.

Páginas: 112.

Precio: 18 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2017.

Que surja un cómic de una serie de televisión española de género fantástico es, en sí mismo, un hecho relevante que debería alegrarnos a todos los que amamos las viñetas. La razón es evidente, esta expansión habla de una industria al alza, de un intento de llegar a públicos diferentes desde medios distintos que comparten historias y universos. Es lo que llevamos décadas viendo con los superhéroes americanos, con las franquicias cinematográficas, desde luego con las BD y los manga más significativos, pero es lo que en España cuesta mucho ver. Tiempo al tiempo es, así, el salto al cómic de El ministerio del tiempo. De manera objetiva, una buenísima noticia. El resultado del experimento es lo que no termina de convencer con la misma firmeza. El Torres y Desiree Bressend firman un buen guion, adecuado al ambiente de la serie y al mismo tiempo cerrado en sí mismo, pero quizá demasiado sujeto a la ficción televisiva, lo que cierra un poco el espectro de posibles lectores, ya que quienes se acerquen de nuevas van a sentir que les falta algo de información. Y Jaime Martínez, después de deslumbrarnos con su anterior colaboración con El Torres, Roman Ritual (aquí, su reseña), se queda bastante lejos del resultado de aquella obra, quizá demasiado preso de la necesidad de hacer que sus personajes se parezcan a los actores.

La introducción al mundo de El Ministerio del tiempo que hacen El Torres y Bressend es muy acertada. No es ahí donde se va a perder el profano, ni mucho menos. Es después, cuando los personajes actúan como si ya tuvieran dos temporadas en la pequeña pantalla a sus espaldas. En realidad, tampoco se puede esperar menos, porque es lo que van a exigir los aficionados de la serie, que son de hecho el público objetivo más evidente de este tebeo. La delgada línea de las expectativas actúa de nuevo y hará que el cómic se valore más por conocimiento previo que por méritos directamente achacables a sus autores. Esa es la penitencia que hay que pagar por asomarse al mundo de las franquicias, y mucho más en un entorno, el patrio, en el que no estamos acostumbrados a ver esos saltos. No se puede negar que, como en la serie, hay bastantes conceptos atractivos, mucho más que el ritmo escogido para narrarlos, que adolece de algunos altibajos. Y en el cómic también se usa con mucho acierto a un reparto de personajes históricos reseñables, que en las viñetas dan la sensación por momentos de funcionar mejor que los mismos protagonistas de la serie. Le falta, eso sí, algo de claridad a la hora de definir la trama, cuando toca ir resolviendo los misterios que ha ido planteando y las conexiones entre los personajes.

Con todo, la historia se acerca tanto al original que hay que darla por buena. Con el dibujo hay algún problema más. Si bien arranca con fuerza, desde un estilo pictórico con el que Martínez parece sentirse a gusto desde el principio, poco a poco la cosa se va torciendo. Hay perspectivas que no funcionan, lenguaje corporal forzado y demasiada pose de fotografía promocional cuando los personajes que cuentan con actores conocidos entran en la historia. Quién sabe si Tiempo al tiempo también ha acusado ese problema tan ingrato que tienen las franquicias, y es la premura de fechas para que este tipo de productos siempre consigan salir al mercado cuando más conviene al producto original del que se desgajan. Del Martínez de Roman Ritual conservamos su acertada ambientación, pero es difícil encontrar lazos entre una y otra obras para identificarlas como el trabajo del mismo autor, y es quizá por ahí por donde se escapan las posibilidades de que Tiempo al tiempo convenza de manera más rotunda. La impresión que queda, precisamente porque conocemos de lo que es capaz el ilustrador, es la de que Martínez no ha logrado ser Martínez en esta ocasión. Gustará en todo caso a los ministéricos que disfruten de estos viajes en el tiempo y quién si eso será suficiente para que haya nuevas y mejores aventuras también en papel.

El contenido extra lo forman una introducción de Javier Olivares. uno de los creadores de la serie de televisión, y un epílogo de Jaime Blanch, uno de sus actores.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 2 junio, 2017 por en Aleta, Cómic, Desiree Bressend, El Torres, Evolution, Jaime Martínez y etiquetada con , , , .

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