Cómic para todos

‘Piel de toro’ 1 y 2, de Rafael Jiménez Sánchez y JuanFra Martínez Borges

Editorial: Carmona en Viñetas.

Guión: Rafael Jiménez Sánchez.

Dibujo: JuanFra Martínez Borges.

Páginas: 64 cada uno.

Precio: 10 euros cada uno.

Presentación: Rústica.

Publicación: Agosto 2015 / Septiembre 2016.

De alguna manera, en España tenemos muchos complejos para nuestras obras de ficción. No hay nada de malo en tratar de emular las narrativas de otras culturas, de buscar personajes que vivan en otros países, de asimilar incluso el estilo del cómic norteamericano o el manga oriental. ¿Pero qué es negativo de trasladar lo que otros hacen a nuestros propios escenarios? Piel de toro es un cómic de superhéroes. Uno que tiene lugar en España y que Rafael Jiménez Sánchez escribe con referentes claramente contemporáneos. Pero al mismo tiempo es uno que disfruta con el referente de género que escoge. Es decir, sigue siendo un cómic de superhéroes. Es verdad que es una mezcla peculiar, y que al leerse provoca sensaciones incluso extraños, de esas que proceden de la incredulidad de estar viendo cosas que, la verdad, no se esperan en publicaciones de editoriales más consolidadas. Quizá sea eso lo que más gusta al final de Piel de Toro, que el lector más clásico de superhéroes va a encontrar sus referentes y arquetipos y quien tenga cierta inquietud por el presente político y social de España también va a tener momentos que apelen a esos debates. Con algo de ingenuidad, la que proviene del regusto clásico que imprimen Jiménez Sánchez y el dibujante JuanFra Martínez Borges, pero con una sana pretensión de sinceridad y diversión.

Casi parece una obviedad decir que, más allá de mostrar superhéroes en España, el referente evidente de Piel de toro es Watchmen (aquí, su reseña). Con superhéroes retirados que buscan volver en medio de una convulsa situación social, casi nos falta ver al Comediante dando palos en medio de una manifestación o a Archie, el vehículo de Búho Nocturno, sobrevolando las calles de Madrid. A partir de ahí, se pueden distinguir dos niveles en Piel de toro, ambos con elementos que funcionan y otros que no lo hacen tanto. La narración del pasado es lo más notable, lo que mejor funciona, lo que nos permite ir entrando con fuerza en el conflicto de cada uno de los personajes y, desde luego, entender el desenlace del segundo volumen de la serie. El presente está quizá demasiado influenciado por un deseo de conectar con nuestra propia realidad, la de nuestros políticos actuales y eso, de alguna manera, se lleva por delante alguna de las pretensiones de la obra. Quizá no sea más que el resultado de ese complejo antes mencionado de las obras patrias, que nos lleva más a reírnos de lo que vemos por lo que tiene de sátira que a creernos la situación, por otro lado brillante, que nos está planteando. Porque Piel de toro es un golpe de Estado en toda regla contado minuto a minuto desde un prisma superheroico. Y eso es algo que no habíamos visto en el cómic español.

Con ese punto a favor tan elogiable, el de la novedad, Piel de toro añade un segundo elemento a su favor, el planteamiento de su aspecto visual. JuanFra Martínez Borges marca una clara separación entre el pasado y el presente. A la primera de las franjas temporales le da el aspecto de n cómic clásico, incluso con aquel color punteado con el que más de una generación aprendió a amar el medio. A la segunda le da un toque más moderno, con más movimiento y un trazo menos nítido y marcado. Y la mezcla funciona bastante bien. En el diseño de los superhéroes que protagonizan la historia, incluyendo a la Garra, ese villano golpista que engancha con tanta facilidad, pesa mucho el hecho de lo difícil que es dar con conceptos novedosos. Si se prefiere, falta carisma en este terreno, algo que sea plenamente identificable como algo propio de este cómic y que no podría salir en ningún otro. E incluso puede pesar el chiste de incluir retratos de políticos actuales, entendible desde el punto de vista narrativo, pero que no es un juego en el que entrarán todos los lectores con la misma facilidad. Piel de toro, no obstante, cierra sus dos primeros capítulos con una historia que engancha, que con sus pros y sus contras sabe encontrar un espacio diferente de lo habitual y que tiene un ritmo bastante solvente.

El único contenido extra son ilustraciones en el primer número de Taco Silveira, Francisco Javier Martínez García y JuanFra Martínez Borgers, y con un portafolio de bocetos y diseños del dibujante de la serie.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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