CÓMIC PARA TODOS

‘Ordinary’, de Rob Williams y D’Israeli

Editorial: Grafito.

Guión: Rob Williams.

Dibujo: D’Israeli.

Páginas: 104.

Precio: 16 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Mayo 2017.

Llevamos años dándole vueltas al concepto del superhéroe para tratar de encontrar historias que sean o al menos parezcan originales. Ordinary es uno de los últimos intentos, uno que lleva al extremo el concepto. ¿Qué pasaría si todo el mundo tuviera superpoderes… menos un tipo, uno mediocre, un perdedor que no sabe hacer nada bien y que, sin esas habilidades, se ve obligado a convivir con la idea de que es algo especial precisamente por eso? No hay en Rob Williams ánimo de cambiar conceptos ni de romper fronteras, pero crea algo que es francamente divertido y que, al final, acaba dejando moralejas bastante naturales y apreciables, cosa que no siempre se encuentra en esta manera de encarar el género. Porque, en el fondo, Williams nos ha estado teorizando sobre el heroísmo mientras nosotros nos lo pasábamos pipa con una locura de tebeo que D’Israeli dibuja con mucho sentido del humor. Y es así, cuando no hay demasiadas pretensiones, cuando los mensajes más sencillos acaban encontrando su hueco natural en una historia de fantasía. Nada más que por eso ya merecería la pena entrar en Ordinary. Pero lo cierto es que es el caos lo que llama la atención, la idea de ver a tipos corrientes, y más bien poco heroicos, consiguiendo poderes con los que darán rienda suelta a sus instintos menos altruistas.

Sí que cabe lamentar que Ordinary no tenga un foco un poco más claro, que no termine de decantarse entre la historia personal o la intriga política sobre el hecho de cómo cambia el mapa mundial el hecho de que todo el mundo de repente tenga poderes y la posibilidad de que el único tipo que nos los tiene sea la clave para frenar esta epidemia global. De haber centrado un poco mejor la historia, quizá sí estaríamos hablando de una obra de referencia moderna para el género. Parece en todo caso que Williams no tenía ambiciones tan elevadas y lo único que busca es el entretenimiento más sincero y a veces un poco bestia. Pero, claro, ¿cómo hacer que tipejos de nuestras vidas afronten el momento de contar con superpoderes? Muy sencillo, con la locura. Michael es el tipo perfecto. Con un matrimonio fracasado, un hijo que no le respeta, deudas económicas con las personas equivocadas, y nada realmente que valga la pena en su vida. El punto de partida es brillante, la genialidad de convertir a un tipo así en el protagonista de una historia como esta es algo divertidísimo. Y su transformación paulatina sirve para sostener la obra más allá del delirante caos en que se convierte su mundo, que Williams construye con mucha imaginación, sabiendo encontrar poderes simpáticos y diferentes y dándoselos a personajes con los que encajan.

D’Israeli aprovecha muy bien todo lo que le propone Williams. Primero, porque consigue dar al protagonista un carisma que nace, precisamente, de estar viendo al hombre más cotidiano que se nos pueda antojar. Y después funciona porque le vemos moverse en un universo imposible, en el que empezamos a ver personas, poderes y situaciones completamente imposibles que fomentan la diversión visual más desenfadada, la misma que está detrás de los objetivos de la historia de Ordinary. No hay que olvidar que D’Israeli consigue hacer creíble hasta que un oso sea el mejor amigo de Michael, o que en cada viñeta haya algún personaje de extraño aspecto que, en una de esas benditas paradojas que sostienen la fantasía, nos tiene que parecer creíble. Williams y D’Israeli firman así un tebeo cargado de imaginación y habilidad para meternos en una historia de base humana y cotidiana salpicada por todas partes por elementos que bordean la sátira del género de superhéroes. No se trata de reírse del concepto, sino de mostrarlo desde una vía más desenfadada y divertida. Y la cosa funciona francamente bien como lo que es, una historia autoconclusiva con la que pasar el rato, que sabe cuándo hacer reír, cuándo ponerse seria y cuándo basarse en la espectacularidad que siempre necesita la fantasía.

El volumen incluye los tres números de Ordinary, publicados originalmente por Titan entre junio y agosto de 2014. El contenido extra lo forman una introducción de Warren Ellis, ilustraciones de Mark Buckingham, Alison Sampson, James Harren y Neil Googe, un artículo del escritor doctorado en biología evolutiva JV Chamary y bocetos y dibujos de D’Israeli.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 25 mayo, 2017 por en Cómic, D'Israeli, Grafito, Rob Williams, Titan y etiquetada con , , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 243 seguidores

Archivos

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: