CÓMIC PARA TODOS

‘Hauteville House 1. Zelda’, de Fred Duval y Thierry Gioux

Editorial: Yermo.

Guión: Fred Duval.

Dibujo: Thierry Gioux.

Páginas: 208.

Precio: 40 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2017.

Podríamos decir que el steampunk está de moda, pero es que en realidad nunca ha dejado de estarlo. Imaginar tiempos pasados, muchas veces decimonónicos, con una tecnología retrofuturista y un escenario ucrónico en el que el mapa político se ha visto alterado con respecto a lo que conocemos es un juego demasiado agradable como para no explorarlo de vez en cuando. Eso mismo hace Hauteville House, que nos lleva efectivamente hasta el siglo XIX, a caballo entre la Francia imperial de Napoleón III, el hogar de Víctor Hugo que da nombre a la serie, la frontera mexicana, un grupo de agentes tanto franceses como norteamericanos, entre los que se incluye esta Zelda que da título a este primer volumen recopilatorio, dirigibles y tanques que aportan el elemento steampunk y criaturas fantástico que se mueven en un escenario prácticamente de western. La mezcla es muy, muy ambiciosa y el resultado de este arranque de Hauteville House se resiente, aunque sea una lectura agradable y entretenida. Quizá menos conseguida en su conjunto de lo que le habría gustado por el mucho tiempo que emplea en presentar a los personajes y el mundo en el que se mueve, o incluso por un dibujo que está un peldaño por debajo del diseño de este universo, pero que no deja mal sabor de boca en absoluto.

Puede que lo que hace que Hauteville House no sea, en definitiva, un cómic excelso, está en que Fred Duval sabe que lo que está contando es una historia de muy largo recorrido. Y por eso no tiene mucha prisa en aclarar qué es exactamente lo que nos está contando, ni en cuanto al escenario global ni tampoco en lo que se refiere a cada uno de los personajes. Duval no para de dejar piezas sueltas, pero el puzle no se va hasta que pasan muchas páginas. Es curioso, no obstante, que siempre parezca tener un ritmo muy elevado, cuando en realidad la cocina está a fuego lento, y eso es indudablemente un acierto porque es lo que esquiva el aburrimiento, pero no es hasta la segunda mitad de este libro, que contiene los cuatro primeros álbumes, cuando se empieza a tener una cierta percepción con claridad de lo que estamos leyendo. Y en esos momentos la acción tampoco decae, al contrario, por lo que también queda la sensación de que Duval podría haber escogido otro camino más redondo. Tampoco termina de convencer que en el cuarto álbum se desaten elementos quizá demasiado fantásticos para lo que habíamos leído hasta ese punto. No parece que la preparación de ese punto haya sido tan cuidadosa como la que sí tiene el escritor con los personajes principales y las relaciones cruzadas que se entablan entre ellos.

Siendo una aventura steampunk, sobra decir que el diseño es muy importante en Hauteville House. Y sí es necesario decir que el trabajo previo que hicieron Fred Blanchard, Olivier Vaitine en la creación de elementos y Christophe Quet en los storyboards está algo por encima del acabado que aporta Thierry Gioux, cuyos personajes no terminan de encajar del todo en el muy definido y detallado trabajo de ambientación. La acción no funciona mal, pero cuando se trata de mostrar emociones los personajes no están a la misma altura. Por eso se entra tan fácilmente en la obra, porque en el momento de la presentación hay mucho ganado simplemente con mostrar los elementos que forman parte de este mundo, y por eso al final la sensación que deja la historia es de no haber alcanzado todo lo que parece proponerse. Pero quizá lo que juega más en contra de Hauteville House en el aspecto gráfico es que lo que promete la portada del volumen no termina de verse realizado en toda la obra en sus páginas interiores. Ni la obra luce con tanta belleza ni tampoco la historia engancha con lo que vemos en esa magnífica imagen. Con todo, un amante del steampunk disfrutará mucho de las premisas de este universo y de las posibilidades que se abren para futuros episodios, ya publicados en el mercado francés.

El volumen incluye los cuatro primeros álbumes de Hauteville House, Zelda, Destination Tulum, Le steamer fantôme y Atlanta, publicados originalmente por Delcourt en diciembre de 2003, abril de 2005, julio de 2006 y septiembre de 2007. El único contenido extra son las cubiertas originales de Thierry Gioux.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 16 mayo, 2017 por en Delcourt, Fred Duval, Thierry Gioux, Yermo y etiquetada con , , .

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