CÓMIC PARA TODOS

Entrevista con El Torres sobre ‘Camisa de Fuerza’

Por mucho que reniegue de esos calificativos, si hay alguien en el cómic moderno que merezca ser considerado como el maestro del terror, ese es El Torres. Camisa de fuerza (aquí, su reseña), su última propuesta dentro de este género, lo confirma. Una vez más, estamos ante un tebeo espléndido, de los que provocan las emociones que uno necesita al adentrarse en un mundo de terror. Y como nos ha gustado tanto este trabajo y como nos lo pasamos tan bien conociendo lo que piensa El Torres, ¿cómo no íbamos a hablar con el autor malagueño para que nos cuente los entresijos de Camisa de fuerza? Esto es lo que nos ha contestado sobre su último modo de aterrorizarnos…

Aunque eres un autor todoterreno, me sigue llamando la atención, cada vez más, el hueco tan privilegiado que te has abierto en el cómic de terror… ¿Qué te atrae de este género para seguir ampliando sus límites de una manera tan genial obra tras obra?

Bueno, no creo que vaya ampliando límites. Voy explorando, y a veces salto de historias de fantasmas para ir a una de brujas y luego volvemos a los fantasmas otra vez. Para mí, el terror es un género que es fascinante a muchos niveles. Primero, es universal. Las cosas que nos dan miedo son las mismas aquí y en Japón. Segundo, es una temática que solo funciona si el lector quiere; de hecho, es una de sus grandes virtudes. Es un poco “voy a contarte una historia de miedo”, “qué bien, asústame”. Luego, es una forma de escribir sobre temas universales usando los recursos del terror como metáfora. Y estéticamente es algo fabuloso. Me encanta, para qué vamos a negarlo.

Como seguimos dentro del género, me gustaría que nos hablaras un poco sobre cómo escribes estos guiones. ¿Qué viene primero, la idea, el escenario, los personajes…? 

Suele venir la idea primero. Y las ideas salen por todas partes y a veces te dan una bofetada, que es lo fantástico. En la playa surgió Roman Ritual (aquí, su reseña), un día con los amigos surgió Tambores (aquí, su reseña)… A veces, los personajes vienen de la mano con la idea. Pero luego hay que sentarse y depurar toda la historia. Eso sí, no me pongo a escribir hasta que no tenga un final muy bien planteado, porque toda la historia tiene que conducir a ese final, que claro, sufrirá variaciones.

Luego tenemos entre manos el desglosar esa historia en páginas, en viñetas. El gran recurso del terror en el cómic es la atmósfera. Muchas veces, esas páginas de diálogos no solo nos sirven para conocer mejor a los personajes y cómo piensan, sino también para mostrar lo que les rodea, construir un entorno. Es un proceso muy diferente que el usado, por ejemplo, en Bribones (aquí, aquí y aquí, reseñas de los tres primeros volúmenes), donde lo que prima es el chiste, la acción, los diálogos encadenados. En el terror, si dos personajes toman un café contándose la vida, lo importante es mostrar también lo que les rodea. Luego hay algunos recursos útiles, y algunos que solo se pueden usar en el tebeo. Como, por ejemplo, esconder información visual con los bocadillos. O no mostrar el monstruo usando solo abstracciones de dibujo o recursos estéticos.

¿Cómo planeas dónde encajar los momentos de mayor impacto, los que en el cine tendrían el apoyo de la música o del golpe visual que nos haga saltar del asiento?

A la historia le suelo dar muchas vueltas en la cabeza. Si veo que me estoy durmiendo en ella, sé que es el momento de “aquí hace falta un susto”. Hay que cocinar con todos los ingredientes, y no olvidar que la estás contando a medias con tu lector, que proporciona más de lo que tú le das.

¿Qué límites te pones a la hora de mostrar un terror más gráfico que se acerque al gore en una obra, en general y no solo Camisa de fuerza, que es tan psicológica?

Lo de poner más o menos gore -me encanta el tripeo, el que se nota que es decididamente falso y divertido…-, depende de la historia. Podríamos jugar ese recurso todo el rato, pero hay una saturación visual desmedida hoy día. En tebeos de superhéroes vemos personajes con las vísceras al aire, y en los videojuegos ni te cuento. Nadie se asusta por ver un zombi, y por ver cómo se comen a alguien vivo. Eso sí, lo que tienes que hacer es combinarlo con esa atmósfera de la que hablamos antes.

Todo lo anterior iba porque hay un aspecto del tebeo que me encanta… No manejas los conceptos tradicionales de héroe o víctima, sino que cada personaje encierra muchas sorpresas, que no vamos a desvelar, por supuesto, que afectan a Alexandra Wagner, al doctor Thomas Hayes, pero también a los secundarios. ¿Esos giros, esos detalles, ya los tenías en mente al crear la historia?

De hecho, tuve que contenerme para no poner a Alexandra muy heroica, porque tiene una personalidad que hasta a mí me encanta y desborda. Sí, esta historieta tiene mucho de personalidades complejas y hasta contradictorias, y de eso trataba un poco todo, de la represión de las mismas y de cómo o explotas o hay cosas que te comen por dentro.  A veces, no tenía mucho espacio y solo podía colocar un apunte o dos sobre las personalidades de todos. Por ejemplo, la Directora Olga Gruber, que es un personaje que me encanta y que es más complejo que solo una jefa gruñona. Pero bueno, es una historieta de terror con monstruos.

El escenario de Camisa de fuerza, un manicomio, marca mucho y es distinto a los que habías utilizado hasta ahora, ¿pero hasta qué punto crees que esta historia te ha llevado a terrenos que ya habías transitado? Lo digo porque hay muchos puntos en común reconocidos con El velo (aquí, su reseña)

Creo que todas mis historias, en cierta medida, tocan ese mismo tema, que en nuestro entorno cotidiano hay cosas que solo percibimos con el rabillo del ojo, que hay otro mundo que a veces entra en contacto con este. Y ese mundo es el mundo intangible. Chris Luna, en El Velo, veía a los muertos y a una criatura que se había generado allí. Alexandra Wagner ve algo completamente distinto, ve nuestra psique y nuestros traumas y los parásitos que se intentan alimentar de ella. Las dos tienen una visión muy poderosa, pero solo ven aspectos de la misma. Así que pensé: “Bueno, ¿por qué no comparten el mismo mundo, y enriquecemos las dos historias?”.

¿En qué momento te diste cuenta de que esos dos tebeos iban a tener lugar en el mismo universo? ¿Podemos ya decir que existe un Universo El Torres que vas a explorar en más ocasiones o es una cosa puntual?

Lo de llamarlo “Universo El Torres” me parece un poco ambicioso. Me gusta dejar huevos de pascua en los tebeos. Por ejemplo, Alexandra menciona que ha estado ingresada en Westwood Villa, que es el manicomio que aparece en Las Brujas de Westwood (aquí, su reseña), y ve la serie de Ghost Wolf, que es otro cómic. Y claro, uno piensa en sacar a Chris y a Alex juntas en una historia, es inevitable. Me he criado con cómics Marvel. Pero eso, en parte, mata la sensación de terror para convertirlos en personajes más superheroicos, lo cual al final me detiene. Lo mismo en un cuento corto… Eso sí, ando pergeñando con Joan Marín uno llamado El Mapa del Miedo, que lo mismo se nutre de todos los demás cómics que he escrito. Me parece algo divertido.

¿Siempre pensaste que Camisa de fuerza tenía que ser en blanco y negro? ¿No tuviste la tentación de que hubiera más color en la obra, aparte de esos rojos tan intensos?

Al principio pensé que fuera en color, pero luego, dándole vueltas, dijimos Guillermo y yo… “Ya que lo potente visual aquí es el rojo para describir El Otro Lado y la sangre, ¿para qué necesitamos el resto de colores?”. Así que elegimos esa opción.

Hablando ya de Guillermo Sanna, resulta curiosa la manera en la que diste con él para hacer el cómic… Cuéntanos con más detalle cómo le conociste y por qué tuviste tan claro que esta era la historia que querías hacer con él…

No es nada misterioso. Surge a través de una amiga común, Eva, que me mostró su obra previa. Me pareció asombrosa, y cuando hablamos al fin, él me decía que no lograba meter mano en el duro mercado americano. ¿Cómo podían estar los editores tan ciegos? Bueno, al final, se está labrando una carrera estupenda en Marvel, así que los editores al final no resultaron estar tan ciegos. Le conté de qué iba la historia, le mostré unas pruebas previas, y las primeras páginas me dejaron boquiabierto. Él dijo que si quería cambiar algo, y obviamente, lo que quise era cambiar yo para estar a su altura.

Y me gustaría que me explicaras también cómo fue el trabajo con él, si le diste un guion muy cerrado o si se permitió el lujo de explorar un poco por su cuenta este mundo tan sombrío que le has ofrecido…

Doy un guión muy cerrado, a veces sin diálogos depurados, pero para que el dibujante se lo salte a gusto. Hay cosas que sí tengo muy claras y que siempre indico que es necesario que estén porque luego vuelvo a usarlas. Además de las típicas tres viñetas de planos detalle con las que encabezo a veces una secuencia. Pero hay que dejarle alas a los dibujantes, que bastante sufren ya…

El tebeo es muy bueno, la crítica hemos sido casi unánimes, pero aún así al principio no enganchó al público. Igual nos metemos en líos más generales sobre qué funciona y qué no en el mundo del cómic, ¿pero a qué atribuyes que el cómic tuviera malas ventas al principio? ¿Qué factores crees que son determinantes para llegar al público, tanto en Estados Unidos como en España, y que le pudo faltar a Camisa de fuerza?

Creo que la calidad o falta de calidad de una obra y el reconocimiento de la crítica es solo un factor más a la hora de llegar al público. Entran muchos más factores, marketing, publicidad, fama previa de los autores… Esto salió en Estados Unidos por Amigo Comics, que no deja de ser una small press, sin publicidad y sin grandes nombres detrás. Y además, en blanco y negro: grandes componentes para darse un batacazo. Eso sí, luego pasan las cosas divertidas de ver el número uno a 200 dólares en Ebay.

Dices que al traducir el tebeo para la edición española has visto que te gustaría volver a este mundo… ¿Lo tienes ya decidido? ¿Qué podríamos esperar si te lanzas a seguir la historia?

Lo tengo decidido. Es más, lo mismo compongo una trilogía, con un cierre muy concreto. Si es así y lo logramos, habrá muchas vueltas de tuerca.

Y para acabar, como siempre, cuéntanos un poco en qué andas metido y cuáles son tus próximos proyectos que van a ver la luz…

Como siempre, ando más liado que la pata de un romano. Una nueva entrega de Bribones con Pablo Vite, El Mapa del Miedo con Joan Marín; Ghost Wolf 2 con JuanFra MB; el tremendo Fran Galán, al que tengo en espera con Goya: Lo Sublime Terrible, más alguna cosa más ahí que quiero mostrar al mundo cuando esté más fraguado… Creo que, como dijo Bilbo Bolsón, necesito unas largas vacaciones.

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Esta entrada fue publicada en 16 mayo, 2017 por en Dibbuks, El Torres, Entrevista y etiquetada con , , .

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