CÓMIC PARA TODOS

‘Robin. Año uno’, de Chuck Dixon, Scott Beatty, Javier Pulido y Marcos Martín

Editorial: ECC.

Guión: Chuck Dixon y Scott Beatty.

Dibujo: Javier Pulido y Marcos Martín.

Páginas: 208.

Precio: 20,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2017.

Muchos han portado la máscara de Robin, pero cuando hablamos de Robin por fuerza hablamos de Dick Grayson. Fue el primero, pero también el más auténtico. Historias como este Año uno que escribieron Chuck Dixon y Scott Beatty y dibujaron Javier Pulido y Marcos Martín es una perfecta respuesta para quienes se pregunten por qué. Año uno es una etiqueta con mucho peso en DC desde que Frank Miller y David Mazzucchelli la convirtieran en leyenda con Batman (aquí, su reseña), pero lo grandioso de este relato es que no se limita a recontar el origen de Robin. Al contrario, coge la historia donde la habían dejado Jeph Loeb y Tim Sale en Victoria oscura y nos cuentan de una manera asombrosa y brillante cómo se entabla la relación entre Bruce Wayne, Dick y Alfred desde que el joven pupilo del multimillonario llega a la cueva y se convierte en el ayudante de Batman. Un camino nada fácil, lleno de espinas en forma de villanos como el Sombrerero Loco o Dos Caras pero sobre todo evaluado de una manera tan psicológica como cotidiana. ¿Qué espera Bruce de Dick? ¿Y Dick de Bruce? ¿Y cómo encaja Alfred el hecho de que un niño entre a formar parte de la cruzada de Batman? De eso va Robin. Año uno. Hay acción, máscaras, colorido, disparos y acrobacias, pero va de personas, y por eso es una historia imprescindible.

En realidad, Robin aparece en escena mucho menos de lo que pudiera parecer, y eso es justo lo que hace que su Año uno sea tan fascinante. Si bien Bruce Wayne es una máscara, Dick Grayson no lo es. Dixon y Beatty entienden a la perfección ese matiz, lo utilizan en su historia, de hecho, poniéndolo en boca de Alfred, y ahí reside la clave de que la historia sea tan buena. Porque en el fondo están explicando como un niño intenta estar a la altura de su mentor aún sabiendo que eso es imposible, porque ambos autores escarban con mucho éxito en la idiosincrasia de Robin, ese personaje que muchos ven demasiado colorista para compartir misión con Batman pero que a la vez resulta imprescindible para entender muchísimos momentos de la historia del Caballero Oscuro. Y si todo lo que cuentan tiene la profundidad que tiene es, sobre todo, porque convierten a Alfred, con su diario, en el narrador de todo lo que sucede. Eso le da un carácter íntimo y personal increíble al relato, permite adentrarnos en terrenos a la vez pequeños en apariencia, desde el deseo de Dick de ir a un instituto público para conocer chicas hasta ese guiño final con la presencia de Barbara Gordon, pero sin dejar de lado algo crucial para entender a Robin, su primer enfrentamiento con Dos Caras. Porque esto, al final y al cabo, es también un cómic de superhéroes.

Hemos mencionado Batman. Año uno y Victoria oscura, dibujadas por dos monstruos como David Mazzucchelli y Tim Sale. Pulido y Martín no buscan imitar el estilo de ninguno de los dos, pero sería absurdo negar que quiere haber una conexión emocional con ambos también a nivel gráfico. ¿El resultado? Formidable. Estamos ante un tebeo increíblemente bien dibujado, con línea sencilla, con escenarios claros que no interfieran en los focos emocionales del relato que son los personajes y con un maravilloso uso de la luz, el color y los rincones oscuros. Los pequeños detalles y las splash pages combinan a la perfección, la acción superheroica por los tejados de Gotham y las conversaciones más personales de Dick con cualquier otro personaje están a la misma altura. Es tan fácil seguir la acción que dibujan Pulido y Martín y tan fácil empatizar con sus personajes que cualquier flaqueza en sus ilustraciones, si es que las hay, se pasan por alto con una facilidad inmensa. Y es que ellos también contribuyen a que el Año uno de Robin sea formidable, a la altura de lo que representa el título y convirtiendo este relato en mucho más que una simple recreación de una historia pretérita desde un punto de vista moderno. Este es uno de esos tebeos que nos recuerdan dónde está la magia del cómic de superhéroes sin necesidad de pervertir o cambiar sus elementos más tradicionales.

El volumen incluye los cuatro números de Robin: Year One, originalmente publicados por DC Comics entre septiembre y diciembre de 2000. El contenido extra lo forman las portadas originales de Javier Pulido, un artículo de Felip Tobar y un portafolio de bocetos y lápices de Pulido.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 15 mayo, 2017 por en Cómic, Chuck Dixon, DC, ECC, Javier Pulido, Marcos Martín, Robin, Scott Beatty y etiquetada con , , , , , .

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