CÓMIC PARA TODOS

‘Pura maldad. Joker’

Editorial: ECC.

Guión: Bill Finger, Dennis O’Neil, Chuck Dixon y Paul Dini.

Dibujo: Bob Kane, Lew Sayre Schwartz, Wim Mortimer, Neal Adams, Graham Nolan, Brian Stelfreeze y Don Kramer.

Páginas: 208.

Precio: 20,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2017.

Los malos nos gustan. En muchas ocasiones, un buen villano es lo que hace que el héroe luzca tanto, y en innumerables historias es quien cruza las líneas de la moral quien de verdad hace que una historia se quede en nuestro recuerdo. El Joker es, para muchos, uno de los más grandes villanos de la historia del cómic, y resulta indudable que contribuye decisivamente, desde el lugar de honor de la galería de villanos de Batman, a que el Caballero Oscuro sea a su vez uno de los grandes personajes surgidos del mundo de las viñetas. Por eso no es de extrañar que el Joker sea el protagonista de este primer volumen de Pura maldad, una serie que busca reivindicar la importancia de los malos con historias significativas en su trayectoria. No es que estemos ante un volumen que recopile las mejores, qué difícil sería esa tarea, pero sí hay un recorrido bastantes notable por los hechos que definen al Joker como personaje y también con historias de las que merece la pena leer. Hay que tener en cuenta que muchas de las historias del Joker tienen entidad para ser leídas por si solas o tienen una trascendencia mayor para otros personajes, y por eso elegir un puñado de relatos para este libro es una tarea complicada. Pero el resultado es de los que merece la pena leer, por lo que cuenta, por quiénes son los autores que las cuentan y por el preciso retrato que traza el libro del Joker.

No se puede empezar una obra como esta de otra manera que no sea la primera aparición del personaje. Y más cuando es tan significativa. El Joker apareció en el primer número de Batman, en 1940. El mismo hecho de que el editor salvara la vida de un personaje que, en los planes de Bill Finger y Bob Kane, estaba destinado a morir, ya habla del impacto que provoca ese primer relato. De ahí saltamos a comienzos de los años 50, todavía con Finger dejando su impronta en el Joker, para conocer la leyenda de Capucha Roja. Si Alan Moore aprovechó este número tantos años después en La broma asesina (aquí, su reseña), es porque, efectivamente, se hizo un hallazgo brillante y singular. El dibujo de Lew Sayre Schwartz y Wim Mortimer nos lleva indudablemente a la época de una manera cercana y colorista, como eran los cómics de superhéroes en aquellos tiempos. El contraste con la siguiente historia es total. En ¡La quíntuple venganza del Joker! podemos ver el siniestro sello que dejaron en el personaje el escritor Dennis O’Neil, figura decisiva durante tanto tiempo en los mitos relacionados con Batman, y Neal Adams, que si logró un Caballero Oscuro memorable, y se puede ver en esta historia, no se quedó muy lejos con su versión del Joker. El paso del tiempo ha hecho que destaque la ingenuidad que había en estos relatos, pero sigue siendo imprescindible.

Llegamos a la joya más o menos desconocida del libro, Abogado del diablo, una novela gráfica ya de los 90, realizada por dos tipos de solvencia acreditada y quizá menos reconocida de lo que merecen, Chuck Dixon al guion y Graham Nolan al dibujo. El Joker es acusado de un crimen que no ha cometido, aunque lo parezca, y Batman es quien se ve en la obligación de demostrarlo. La idea, aunque trillada, asienta el antagonismo entre los dos personajes y la idiosincrasia de ambos de una manera brillante, con diálogos acertados (el testimonio del Joker en su propio juicio es antológico) y un final formidable. Estamos ante una historia tan bien ejecutada, que casi da la impresión de que el siguiente relato, Contrarreloj, está pensado para servir como secuela directa de esos acontecimientos, cosa que no sería de extrañar viendo que está escrita por Dixon. Brian Stelfreeze la ejecuta de una manera bastante acertada y espectacular. Y cierra el libro otro de esos autores que sobresalen cuando es el mundo de Batman el que tienen que retratar, Paul Dini, que se adentra en la más que trascendente relación entre el Joker y Robin para crear una historia angustiosa en grado sumo y que define a la perfección el lado más psicótico de un Joker que actúa sobre la marcha. Dibuja, bastante bien, Don Kramer, contribuyendo a este completo retrato del Joker.

El volumen incluye los números 1 y 251 de Batman, 168, 726 y 826 de Detective Comics y Joker: Devil’s Advocate, publicados originalmente por DC Comics entre abril de 1940 y diciembre de 2006. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Bob Kane, Lew Sayre Schwartz, Neal Adams, Graham Nolan, Brian Stelfreeze, Simone Bianchi, Jock, Brian Bolland y Lee Bermejo y sendos artículos de Felip Tobar.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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