CÓMIC PARA TODOS

Entrevista con Kenny Ruiz sobre ‘Infinity. Outrage’

Siempre hay ganas de ver lo nuevo de Kenny Ruiz, un autor del que ya sabéis que nos encanta hablar en Cómic para todos. Pero es que además lo nuevo de Kenny Ruiz es un guion firmado por Víctor Santos. Y por si faltaba un ingrediente, es el salto al manga del universo de las miniaturas de Infinity. Outrage (aquí, su reseña) es una gozada a todos los niveles de la que necesitábamos, literalmente, saber más cosas. Y como a Kenny le encanta hablar de lo que hace, rápidamente le pedimos que nos contara todo lo posible sobre Outrage. Y nos deja tantas cosas que, una vez más, leerle es un inmenso placer para quienes gozamos tanto de esta forma de contar historias en viñetas. Leedlo y disfrutad. El manga y la entrevista, por supuesto.

¿Cómo llegas a este proyecto?

No me acuerdo de cuando, en un Salón de Cómic de Cangas al que me invitaron, hace la tira de años, creo que estaba presentando Capitán Nemo, incluso antes. Había una exposición de las esculturas de Infinity, de las miniaturas, y estaba flipando viéndolas, me encantaban los diseños. Nunca he sido aficionado a los juegos de miniaturas, pero siempre me han encantado. Tenía todos los que me podía pagar, Heroquest, Cruzada Estelar, los que eran baratitos. Las miniaturas de Infinity son la hostia, tienen un movimiento alucinante y unos diseños muy chulos. La imagen que yo tenía de estas esculturas es que eran muy rígidas, muy barrocas, parecidas a las de Warhammer, y esto era todo lo contrario, era superdinámica. Estaba yo allí flipando con la exposición y la chica de la organización me comentó que los creadores del juego eran de allí, de Pontevedra.

Supongo que eso fue una sorpresa, ver qué esto se montaba en España…

No daba crédito, ¿cómo alguien de Pontevedra se monta esto tan guapo? Me los presentaron y me contaron que eran cuatro colegas que se habían montado una empresa de miniaturas para hacer un juego histórico, pero que al poco hicieron una inversión y lanzaron este juego de ciencia ficción inspirado en el mismo género que me inspiró a mí, Ghost In The Shell (aquí, su reseña), Appleseed, en la época del manga fuerte. Les estaba yendo tan bien que eran la competencia directa de Warhammer a nivel mundial y tenían una proyección increíble. Me fascinó que gente tan sencilla y tan cercana manejaran una empresa tan alucinante. Yo enseguida además hice las típicas preguntas putas como “ah, seguro que esto lo hacéis todo en China”. Me sentí muy mierdoso, porque me da mucha rabia cuando me preguntan eso a mí. Un “¿los mangas estos no los hacen todos en China?” me da mucha rabia, qué poca fe tenemos en la gente nacional. Y yo estaba haciendo lo mismo, había supuesto lo mismo, que ellos podían ser los creadores pero que enseguida habrían externalizado la producción. Y para nada, ellos me contaron que lo hacían todo en Cangas, con gente de allí, pero que distribuían a nivel mundial.

¿Y la idea de trabajar con ellos?

Ya solo porque molaban tanto quería colaborar con ellos de alguna manera. Nos hicimos colegas, y además teníamos amigos comunes, como Tirso (Cons), que era de la zona y ya les conocía de antes. Y entonces empezamos a darle vueltas a qué podíamos hacer. Como en aquel momento yo estaba en el mercado francés y Tirso también, propusimos hacer un BD colectivo de estos que estaban muy de moda en aquel momento, y como había seis facciones pues que seis autores hicieran cada uno una historia corta de una facción. Tirso ya propuso en aquel entonces a Víctor como uno de los posibles autores. Parecía una idea que molaba pero se fue diluyendo y aquello acabó por no salir, pero no se me iba de la cabeza, ni a Alberto y Fernando, que son los con que más contacto tengo en Corvus.

¿Cuándo acaba por fructificar la idea?

Nos íbamos viendo de vez en cuando, muy buen rollo, y lo íbamos comentando. Recuerdo perfectamente que estaba yo trabajando en ESDIP y me llamó Fer, uno de los creadores del juego, para decirme que acaba de terminarse Dos Espadas 4 (aquí, su reseña), que le había encantado y que ya estaba bien de esperar, que había que hacer un manga de Infitnity. Fue él quien empezó a decir el concepto manga, que lo que realmente quería es lo mismo que había hecho yo con Dos Espadas, esa energía, esas escenas de acción, más pictóricas, más dinámicas, con más páginas con las escenas de espadas, que es lo que a él le mola. Me preguntó cuánto valía eso, cuánto le iba a costar, él es superpráctico y a mí me encantó hablar con él porque no era la típica flipada. Él estaba ya con las tablas sobre la mesa. ¿Cuánto cuesta? ¿Cuánto tiempo tardas? ¿Cuándo nos lo entregas? ¿Cuándo empiezas? Era real. Y a mí me coincidía que acababa mi tiempo en ESDIP, estaba cansado de pasar tanto tiempo dando clase y me apetecía volver a dibujar. La agenda coincidió. Empezamos en dos meses, al terminar en ESDIP, le presupuesté, fuimos negociando, ellos se estiraron mogollón, hicieron una apuesta enorme y fuimos para adelante con la idea. Fue todo como muy rápido.

Al principio te ibas a encargar también del guion. ¿Qué pasó para que no lo hicieras?

Cuando empecé a recibir material de documentación, empecé a leer los libros de reglas y el universo tan inmenso que era, empezó a superarme un poco. Y sobre todo con los primeros guiones que empecé a escribir me di cuenta de que me estaba autoplagiando. Tenía superreciente el fin de Dos Espadas, que había sido muy intenso, y estaba escribiendo otra vez el mismo argumento, otra vez un personaje en superación, en lucha consigo mismo, los personajes que me salían eran todo el rato la misma mierda, no había tenido tiempo de reciclarme después de Dos Espadas y vivir nuevas cosas para tener nuevas cosas que contar. Me dio mucha rabia. Entonces, enseguida pensé que Víctor y yo habíamos tenido un proyecto de ciencia ficción, Steel Vegas, de robots gigantes que molaba un taco pero que nunca conseguimos llevar a cabo, hicimos un par de páginas pero nunca lo conseguimos vender porque igual era demasiado ambicioso, y le escribí muy rápido un mensajito: “oye, tío, que estoy muy agobiado con esto, ¿a ti te apetece escribirlo?”. Contestó enseguida: “¿Ciencia ficción contigo? ¡Claro!”. Y al minuto le escribí a Al y a la gente de Corvus para preguntarles si conocían el trabajo de Víctor y si les molaba. Les pareció genial. A raíz de ahí hicimos unos cuantos mails para ajustar cómo lo íbamos a hacer y Corvus nos invitó un fin de semana a Pontevedra, estuvimos los seis hablando de qué queríamos hacer y hubo una energía supercreativa, nos llevamos superbien, hubo mucha conexión, muchas cosas que vimos que había en común, y se puso en marcha. Era solo cuestión de esperar el momento apropiado para empezarlo.

En el Outrage que finalmente hemos visto, ¿queda algo de esas ideas que tuviste antes de que el guion pasara a manos de Víctor o el rumbo fue totalmente diferente?

No, porque yo nunca se las conté a Víctor. Queda que el protagonista es un francotirador, que era un capricho que tenía, pero no quería decirle nada a Víctor de lo que yo había pensado hacer para no coartarle. Lo que yo había pensado, que algún día lo subiré a Internet, se llamaba El viajero y era una historia muy Kenny, muy de personajes buscándose a sí mismo. Me aburro de contártelo, ¿sabes…? Yo sabía que eso a Víctor no le pegaba. Además, él inmediatamente lo dijo, que quería hacer algo de género negro, había leído un poco sobre el trasfondo y ya decía que le gustaban las tramas sociopolíticas. Y para Gutier, que es uno de los creadores, el que se ocupa del trasfondo del juego, era justo lo que él quería, una historia de espías. A las tres primeras frases ya mis ideas se quedaron descartadas, y encantado de descartarlas. De hecho, teníamos una lista no oficial con cosas que había que hacer, obligaciones por el encargo y caprichos personales. Yo le pedí tres cosas. Quería un francotirador para hacer todo lo contrario de un combate cuerpo a cuerpo. Al final también hay, porque es identificativo de Infinity, que los personajes luchan mano a mano con armas de filo pero también con rifles. Pero no quería que el personaje principal tuviera un rol muy físico para que no recayera de nuevo en coreografías semejantes a las de Dos Espadas. Quería alguien que luchara desde lejos y que fuera totalmente distinto a lo que había hecho hasta ahora. La segunda, que hubiera naves espaciales, a ser posible que hubiera una escena en la que pudiera dibujar naves, porque era la gran frikada que me quedaba por hacer en mi vida. Y le pedí que me sacara totalmente de mi zona de confort, que cada vez que pensara que estaba haciendo algo que para mí fuera cómodo lo quitara. Hacer algo con él era para aprender algo de él, no para que él se viniera a mi territorio sino para que yo me fuera al suyo. Admiro muchísimo a Víctor, me flipan todos sus tebeos, me encanta su concepción de la acción, cómo trabaja los personajes y la identidad que tiene haciéndolo. Lo que quería era ir a su zona, a aprender de eso, quería que él me obligara y que no tuviera ningún tipo de reparo. Estuve muy tentado muchas veces a decir “aquí podríamos hacer esto”, pero me lo callaba hasta que no estuviera muy claro qué es lo que él quería. Como mucho le daba alguna sugerencia, un acento sobre su idea, pero nunca le pedí nada ni quise involucrarme y creo que ha sido lo correcto, porque he aprendido una barbaridad de él y ha sido mucho más divertido que si hubiera estado de otra manera.

Eso sí lo reconoce Víctor en el epílogo que introduce en el libro, que le pediste temas e ideas que no hubieras desarrollado. ¿Qué es lo que más te ha aportado en ese sentido?

La violencia. Es alucinante. Yo no sé cuánto se nota en el tebeo. Cuando yo leía los tebeos de Víctor ya notaba como una violencia inherente en los personajes. No que haya escenas violentas, que haya acción, que haya sangre, que eso es muy vulgar. Es que los propios personajes están sumidos en un agujero de agresividad que yo nunca en la vida podría escribir. No me he dado cuenta hasta meterme en su cabeza. Cuando era lector suyo, los personajes de Víctor me atraían por lo fascinantes, por los oscuros, por los misteriosos que eran, pero nunca me había parado a reflexionar que hasta el más bueno de sus personajes, el que tiene mejor corazón, sigue estando tenso continuamente y como sometido a una pelea interna que está al filo de matar a todo el mundo. Al trabajar con Knauf y con los personajes de Infinity, repasaba lo que había leído de Víctor y me había dado cuenta de que Erhen en Los Reyes Elfos está a un paso de ser un genocida, que Marcus, el de Pulp Heroes, en realidad es un personaje que solo sabe golpear, no tiene raciocinio, solo ataca, su reacción es combatir, ser agresivo. Luego son elegantes, tienen buen corazón, algunos tienes grandes valores éticos, pero todos tienen una tensión inherente en su personalidad, en sus reacciones, en sus diálogos, que yo notaba de una manera abstracta pero nunca había analizado. Y cuando me leía los diálogos de Víctor, que son tan escuetos, que te dice dos frases y la descripción que me pone en el guion es como superconceptual, yo leía el guión y decía “qué guapo”. Pero cuando me ponía a dibujar es cuando realmente te tienes que plantear qué siente este personaje para decir esto. No es solamente hacer un dibujo chulo y ponerle las frases. Por lo menos, yo no funciono así. Necesito entender qué le pasa por la cabeza para soltar esta onliner tan chula, esta frase tan despreciativa. Si lo hiciera más vulgar todos serían raperos, porque todos están todo el rato pegándose vaciles y todos tendrían un acting superficial. No, lo están diciendo porque lo sienten de verdad, es porque realmente en su corazón desprecian a la otra persona.

Supongo que adaptarse a ese cambio tan fuerte en los personajes no ha sido fácil…

Meterme en esa mecánica mental para poder encontrar el acting adecuado para cada personaje ha sido un esfuerzo alucinante, y ha sido un descubrimiento increíble. Me he dado cuenta de que ninguno de mis personajes anteriores ha sido nunca un verdadero villano. Toda la gente que yo he escrito y que creía que eran personajes brutales, como Dago o Naga, son todos unos mierdas comparados con los personajes de Outrage. ¡Todos! Hasta el más cruel que yo hubiera hecho, en su fuero interno tenía una justificación que, desde su punto de vista, hacía que creyera que estaba haciendo lo correcto. Hay personajes en Outrage que son conscientes de que no están haciendo lo correcto y por eso lo hacen, porque están enfadados con el mundo, están enfurecidos contra la sociedad, casi de una manera visceral, enajenada. Meterme en ese proceso ha sido muy jodido, porque no me salía natural, todos me quedaban majetes. Cuando dibujaba a Knauf al principio parecía un hombre castigadito y triste pero en el fondo entrañable, y, claro, tenía que quitarle toda esa entrañabilidad, tenía que hacer que te diera miedo según le ves y no me salía nada bien. Me costó muy mucho hacerme con los personajes, no con los diseños, que al final es algo más superfluo, sino con el acting, con cómo se mueven.

¿Y esos problemas como se trasladan al trabajo de dibujar al cómic, al día a día de ir creándolo?

La página en la que Knauf aparece por primera vez de espaldas, que hay un plano entero, la dibujé quince veces, y yo no repito una página nunca, porque el que trabaja doble trabaja mal. Voy al hecho, hay que hacer muchas páginas y no me puedo entretener con pajas mentales, pero es que esa página no salía, no hacía más que dibujarla una y otra vez porque en el fondo yo quería como que cayera bien. Hasta que no me di cuenta de que tenías que odiarle, que tenías que pensar que si digo algo inapropiado este tío me mata, no empecé a conectar. Pillé ese acting en el que se está girando, mirando desde arriba, como con desprecio, y empezó a funcionar para mí. No era cuando lo tenía del todo, tardé un poco más en entender al personaje, hasta la escena con la pantera no acabé de conectar. Pero ahí es cuando empecé a ver que tenía que ser un tío con el que te dé miedo hablar, que te dé como cosa preguntarle nada porque le vas a molestar. Es un tono que no tengo en mi ADN, con lo que yo hablo (risas). Y ha estado muy guay, porque he tenido que profundizar y encontrar donde tengo esa mala hostia y sacarla. Que la tengo, ¿eh?, lo que pasa es que no la uso. Ha sido superinteresante. He llagado a un punto en el tebeo de estar totalmente imbuido en esa locura y sentirme violento. Ha estado guay.

Y con unos rasgos psicológicos tan marcados en los personajes, ¿dónde va a notar un jugador de Infinity que es una historia que transcurre en su universo?

Es un perfil muy amplio, la gente se acerca a Infinity por razones muy distintas. Hay gente que ama las esculturas y ni siquiera juega, hay gente a la que le gusta la estética, hay gente a la que le gusta mucho el trasfondo. Nuestra jugada para que se conecte con ellos es, sobre todo, que hemos respetado al máximo las habilidades de cada personaje. Ningún personaje hace nada que su figura o que su perfil en el juego no pudiera hacer. Las escenas de acción están muy pensadas desde un punto de vista estratégico, no es solamente que los personajes molen mucho, que es algo que tanto a Víctor como a mí nos gusta hacer mucho en nuestros propios tebeos, que un personaje pueda reventar a quince mil tíos. Aquí eso no lo hemos hecho, aquí cada personaje es falible contra un tipo de unidad y muy efectivo contra otro tipo de unidad. Hay mucho respeto por el tipo de acción que se siente cuando juegas a Infinity. Y estéticamente todos los personajes están trabajados mano a mano con los creadores del juego para que todos tengan rasgos característicos de la facción a la que pertenecen. A nivel estético, en mi humilde opinión, creo que se conecta rápido porque hemos trabajado mucho en que todo lo que ves tenga que ver algo con el universo del juego. Y a nivel emocional, hay tantos personajes en el universo de Infinity, tantos arquetipos, tan distintos y tan dispares, que los nuestros encajarían como uno más de ese universo. Es amplísimo, la cantidad de personajes que ha generado esta gente y que todos molen tanto… Puedes encontrar de todo, incluso bestias salvajes, como los que ha escrito Víctor.

Supongo que es asumible que cuando estamos hablando de una franquicia haya algún tipo de control, pasa con los superhéroes, pasa con Star Wars… ¿Eso os pasado con todo, o solamente con lo que tiene más que ver con naves, con tecnología, con armas…?

Yo no diría control, ha sido cooperación. Todo el rato hemos trabajado como un equipo, nunca nos han dicho “esto no lo puedes hacer”. Cada vez que Víctor o yo pedíamos algo solo nos decían cómo teníamos que hacerlo. Alberto Abad, que es uno de los creadores, ha sido mi nexo, quizá porque somos más colegas, yo lo tenía en el Messenger 24 horas al día siete días a la semana, yo le escribía a las tres de la mañana porque estaba haciendo alguna página y él si podía me contestaba, y le preguntaba cualquier gilipollez que se me ocurría. No es que yo hiciera cosas y que él me viniera después y yo tuviera que cambiarlo, que me jodería, es que yo le pedía ayuda, porque yo soy el primer interesado en que represente el universo Infinity lo mejor posible. Yo también soy comprador de tebeos de franquicias que me gustan mucho y me rompe mucho los cojones cuando los autores no han seguido la línea, sobre todo cuando han podido hacerlo. Si sale un tipo de granadas, y hay ya un tipo de granada en concreto en el juego que sería perfecto para esto, como yo no lo sé, pues no la he utilizado y me he inventado una. Enseguida le escribía a Al y le decía “oye, estoy haciendo que Knauf tire una granada, ¿qué tipo de granada puedo hacer que tire y que haga esto, esto y esto?, y Al inmediatamente me decía “granada lumínica tal que hace +4 de daño” y me mandaba una foto con el tipo de granada y la documentación. Ha sido genial. Ha habido momentos muy graciosos de esta cooperación. Con el Dog Warrior, yo quería que hablara. No es que yo quisiera, es que en el guion estaba que tuviera una frase. Al me comentaba que eso lo tenía que decir antes de que se convirtiese porque cuando están en Dog Warrior no podían hablar, y yo le dije que me jodía la secuencia, porque narrativamente quedaba mucho mejor que lo dijera cuando ya se había convertido. Y creó una línea de 50 mails sobre cómo podíamos hacer esto para que no rompiera las reglas y Gutier era de los más participativos para dejarme hacerlo. Y encontramos un hueco. Mola, porque todo ha sido enriquecer. Me he quedado con algún capricho por hacer, algún personaje que lo quería cambiar de sexo, pero como habían aparecido en las reglas del juego no podía modificarlo. En alguna cosa pequeña sí me han dicho “mira, esto no”, pero casi todo lo que hemos pedido solamente nos han explicado cómo hacerlo de manera justificada. Siempre han sido supercolaborativos, nunca nos hemos sentido coartados, a nivel de historia también. Que te lo diga Víctor, pero yo creo que ha tenido toda la libertad que ha querido, los personajes los hemos escrito cuando hemos querido, y lo más, cuando han leído el guion, nos han escrito anotaciones para mejorarlo, para infinitearlo, que decíamos. Hay una reunión y Víctor quiere hacerla en un edificio alto, pues Gutier inmediatamente mandaba una anotación diciendo que sería perfecto que fuera tal edificio y en este escenario porque conectaba con tal. Siempre ha sido un más, nunca ha sido un menos.

Teniendo en cuenta esa colaboración estrecha, y con sugerencias por parte de los creadores del juego, ¿a ti como dibujante te da miedo que haya cosas que tú hayas podido incorporar a Outrage que pasen desapercibidas y que la gente piense que son cosas que ya venían de Infinity?

No, no tengo orgullo en ese sentido. He robado tanto que lo que yo regale es quid pro quo. Mira, en lo que más he aportado es en las naves espaciales porque como el juego es de unidades humanas ellos tienen muy pocos concepts de vehículos de gran tamaño. Tienen vehículos, tanques, pero no tienen cruceros. En concreto, en las reglas se habla mucho de las Circulares, esa especie de naves que atraviesan el espacio y que funcionan como el metro a nivel intergaláctico, pero nunca habían aparecido visualmente en ninguna ilustración. Ahí, quizá, estoy muy contento porque mi dibujo, la doble página en la que ellos se incorporan a la Circular, es canon, es la primera vez que aparece esa imagen en el juego. Estoy muy contento de haber podido añadir algo, pero no pido reconocimiento por ello, no quiero que ponga “creado por Kenny Ruiz”, porque además sería mentira, porque tenía mucha información por parte de Carlos Torres, que es el artista principal del juego. Yo mandé algunos bocetos y ellos me hicieron feedback, cogí de aquí y de allí de algunos concepts que ellos tenían de referencia. Tampoco lo considero totalmente mío. La nave, por ejemplo, la Dolly Dagger, que quizá es lo más mío, mío del tebeo, tampoco es mío, porque yo hice un primer boceto, pero Carlos añadió cosas, yo le quité, hicimos un cambio de concepto a la mitad, fue un trabajo a dos manos. Estoy tan contento de que haya sido un trabajo en equipo que no sé… Lo mío es el cómic. Si quiera llevarme el mérito por diseñar cosas, sería diseñador. Considero que es mío que Uhahu masque chicle, que respiren, que se enfaden, que en la escena del motel estén sudando porque no hay aire acondicionado, que coman tallarines. Eso es lo que sí que considero mío, porque ningún otro lo podría haber añadido, está solo en mi parcela. En lo demás, estoy encantado de que haya sido un trabajo en equipo. Además, después de tanto tiempo trabajando solo me ha venido genial, hay que enorgullecerse tanto de saber trabajar en equipo como de saber trabajar solo.

Entrando en los personaje, me hace mucha gracia cómo defines a Knauf en los extras, porque hablas de “un animal salvaje después de haber pasado mucho encerrado, con mucha rabia contenida, entrado en años pero atractivo”. Suena mucho a Lobezno…

Bueno, pero Lobezno antes era feo, ¿eh…? Antes de Hugh Jackman  era un tío bajito y achaparrado. Pero sí, Hugh Jackman era una de las referencias que tenía, él y Fassbender, que son los dos actores que yo me follaría actualmente solo con verlos. Sí, es verdad, suena a Lobezno, al fin y al cabo es un esterotipo de personaje con pasado y castigado. Mira, suena más a viejo Logan, que hoy está más de moda, que al Lobezno que yo conozco, aunque ahora parece que el viejo Logan es el único. El Lobezno que yo conozco es más brutote, más peleón de bar irlandés que Knauf. Es más viejo Logan en el sentido de que sabes que tiene una violencia contenida pero no la quiere sacar. Pero es que al mismo tiempo también es muy lobo solitario, como en el manga de Kazuo Koike y Goseki Kojima. Es casi todos los estereotipos de héroes de los 80, ese Schwarzenegger en Depredador, ese Clint Eastwood en El jinete pálido. A mí me atrae mucho esa idea de que la madurez lleva a templar el carácter pero nunca a borrar la peor faceta de ti. Aunque hayas sido una persona muy violenta y te hayas dado cuenta de que eso no es lo mejor para la vida, es imposible eliminar esa violencia de tu psique, queda ahí. Creo que en el fondo todos nos sentimos bastante así, todos hemos borrado cosas de nuestra adolescencia, de nuestro carácter, nos hemos hartado porque vemos que no son buenas para nuestra vida o para la sociedad en la que vivimos, pero siguen estando ahí. A veces te dan ganas de gritar o de mandar a la mierda a alguien, o de aislarte de alguien, pero no acabas de hacerlo por las reglas sociales. Pues esa lucha interna es la conexión que yo tengo con Knauf. Pero bueno, que la premisa se parezca a Logan díselo a Víctor, yo ahí… (risas).

Hombre, hablaba también a nivel estético…

Sí, sí. Sobre todo Hugh Jackman. Lo que más preocupaba, y ahí tuvo un braintrust de chicas, estaba Noiry, Sara, que es una antigua alumna mía, Elena Sempere, que es dibujante de manga, Silvia, la novia de Víctor… Un grupito que tenía en un chat de Facebook, y les iba mandando los diseños, porque para mí siempre es muy importante que mis personajes sean atractivos para el público femenino. Yo siempre he querido tener lectoras y las respeto un montón. Yo sé cuándo una tía me queda atractiva pero no tengo del todo claro cuando un tío me queda atractivo, sobre todo cuando no tienen una belleza muy evidente, cuando no es un guapo de telenovela. En el caso de Knauf yo quería que fuera un tío seductor, que no se me convirtiera en Kratos, que es un bruto, bueno, como era Lobezno antes de Hugh Jackman, que no había una tía que se le acercara, aunque en los tebeos pasara todo el rato inexplicablemente… Me gustaba el tono de Hugh Jackman actualmente, que, desde el punto de vista de una chica, te pareciera un tío agresivo y descuidado pero que eso fuera también su atractivo. Yo mandaba mis diseños a mi braintrust y ellas me iban dando recomendaciones. Lo de las canas, por ejemplo, era una cosa que yo tenía clara, pero el punto de canas que tenía que tener lo hablé con las chicas y me ayudaron un montón. En el acting también, me acuerdo que les pasé un par de posturas de cuando están en la nave hablando, con los brazos cruzados, porque quería que quedara atractivo. Quiero que las lectoras se lo quieren follar y cuando lo vean digan “buah este tío, qué rompecaderas”. Yo intento que quede seductor, pero no tengo claro si está saliendo bien, ellas son mi prueba de acero. La verdad es que mi carpeta de documentación de Knauf está llena de imágenes de Fassbender en Macbeth, que aparte de que me alucina esa película me gusta mucho el rollo que él tiene con la barba desgastada y que está como bordeando la locura. Fassbender tiene una mirada más intensa y profunda que la de Jackman, que a veces es más evidente, tiene un pasado más castigado, da la sensación de que es más sufrido. Jackman no transmite tanto que ha sido difícil, Fassbender tiene un punto sensible que a mí me habría gustado otorgarle a Knauf, no sé si lo he conseguido pero estaba en mi mente, buscaba que en ciertos momentos te pareciera incluso frágil, que te diera como pena que ha sufrido tanto, por eso lo del animal apaleado. No es un animal salvaje recién detenido, sino uno que ha estado décadas entre rejas y sientes en parte lástima pero en parte miedo. Es lo que me rondaba, no sé si ha salido.

Sin entrar en spoilers, pero teniendo un paralelismo tan claro como tiene con Jethro, el personaje reconoces que te ha resultado mucho más difícil de entender…

Total, total… Bueno, lo pongo en los extras, hice una tira cómica por la frase en concreto que Víctor me lanzó y que fue la que me ayudó. Porque Jethro, siendo parecido a Knauf, está orgulloso de abrazar su lado oscuro. No es que sea malo y disfrute, no es un Doctor Muerte fascinado con su propia maldad, no, es un tío consciente de que lo que está haciendo está mal pero que ha cruzado las líneas de la moral hasta el punto de que para él ya no tiene ningún sentido decidir si las cosas están bien o mal. Esa especie de anarquismo mental no me cuadra. Aunque no lo parezca tengo grandes valores éticos y morales, cuando me hago un personaje en los videojuegos o en los juegos de rol todos son buenos y heroicos de verdad. Creo de verdad que hay que hacer el bien, es superingenuo y es cierto, cosa que Víctor no, evidentemente. Y Jethro está en el lado opuesto, pero yo no quería que se me fuera, no quería convertirlo en un psicópata loco. No quería que fuera el Joker en Escuadrón Suicida (aquí, su crítica), quería que fuera el Joker en Dark Knight (aquí, su crítica). Que su violencia tuviera una razón de ser, que sus decisiones destructivas fueran un elemento caótico lógico, si es que eso tiene sentido. Me costó un huevo entender qué lleva a nadie a convertirse en eso, pero lo encontré gracias a Víctor, que me dijo esto de “no busques lo malo que hay en ti, sino lo malo que te da miedo, en lo que temes convertirte”. Me pareció brillante, es como todas esas maldades que yo siento y pienso muy a menudo pero intento quitar de mi cabeza porque sé que hacerlas me va a convertir en una mala persona, esa persona es Jethro, en lo que cualquiera de nosotros se podría convertir si se despistara un minuto en su línea ética. Mirando eso es cuando le vi el sentido, que él en concreto por esas circunstancias en la que vive haya prescindido de esas reglas, ahí me enamoré de él que te cagas. En la página 70 o así le escribí a Víctor diciendo que había que cambiar el final porque el verdadero protagonista era Jethro. Menos mal que él sabe que estoy flipado y me dijo “relájate y que se te pase la flipada, porque mola que llegues a esta idea pero no” (risas). Tuve un momento de absoluta conexión con Jethro en la escena del cristal, que la dibujé ochenta veces de puro vicio.

Y por completar el triángulo, llegamos a Emily. En tus últimos trabajos están acumulando personajes femeninos muy fuertes, muy interesantes, muy independientes de alguna manera… Cira, Soum, ahora Emily. ¿Hay puntos en común entre las tres?

Ninguno, son chicas y ya está. No se parecen en nada. A mí me molan los personajes femeninos porque me molan los personajes buenos. No tiene nada que ver con que sean chico o chica. A veces, que sea un tío le da un valor añadido al rol del personaje, y a veces que sea una una chica le da otro valor añadido. A veces es solo estético y a veces es también por los prejuicios que tenemos. A mí me encanta ver a Emily, que es una oficial muy bien situada, que sabe comportarse, que es una gran profesional, que es la más obstinada, en parte porque no es habitual, en parte porque estoy convencido de que una mujer obstinada es tan o más peligrosa que un hombre obstinado, y en parte porque estéticamente me parece fascinante cómo contrasta una belleza casi ingenua con una actitud violenta. Igual que me interesa cómo contrasta el lado gastado de Knauf con una sensibilidad, me gusta que Emily parezca una belleza elegante y al mismo tiempo tenga una agresividad brutal en su interior. Eso, que sea chica, lo hace más interesante, pero no porque sea chica. Me considero muy feminista, pero muy en contra de la discriminación positiva, muy en contra de que haya que meter personajes femeninos porque hay pocos. No, hay que meter personajes femeninos cuando hay que meterlos, y masculinos, negros y chinos cuando haya que meterlos. Todo cuando toca, cuando el personaje te lo pide. Hasta ahora llevo más chicas que chicos. Yo conecto mucho con las chicas en general, siempre me ha pasado. Me gusta mucho dibujar chicas sexys que no quieren parecer sexys, porque me resultan sexys. Este trabalenguas es extraño pero es así. Dibujar a Emily mola que te cagas. Es la que más fácil me ha resultado, porque tiene unos diálogos buenísimos y se me ocurrían un montón de sutilezas, me lo pasé genial con ella, me encanta verla actuar y moverse. Pero a nivel de carácter no tiene nada que ver con Cira, que es todo pulsión y no tiene un ápice de sentido común, ni con Soum, que es muy inmadura y sobre todo muy agresiva. Emily es todo frialdad, cálculo, estrategia, es otro tipo de personaje.

Y del resto de la banda que reúne Emily, si ahora mismo te proponen hacer una historia de cualquier de ellos, ¿cuál escogerías?

Bueno, yo soy muy enemigo de los spin offs. Nunca me ha gustado esta idea de ninguno de mis personajes, porque considero que son muy buenos secundarios pero que serían malos protagonistas. Yo estoy enamorado de Uhahu, me flipa todo de ella, su origen, el diseño, me encanta lo que hace en el tebeo, me gusta un montón que sea cíborg y que sea una niña pero que no tengo ningún punto morbosillo, me parece una personalidad única en mi carrera, no tengo ningún personaje así. Pero creo que no sería una gran protagonista. Sí sería muy divertido hacer una de Beba y Stallion Jack. Me parto de risa imaginándomela teniendo sexo con el robot, me mola, me parece tan desfasado, tan ido de olla… Yo me la imagino metiéndose coca, yéndose de fiesta, bailando reaggeton, bebiendo tequila de la botella, teniendo una banda… Ella pertenece a una cosa que se llaman las maras del universo Infinity, que son una especie de bandas latinas de crimen organizado. Me la imagino metida ahí en esa red de fiesta y violencia al mismo tiempo y creo que sería superdivertido hacer una historia corta de ella, no sé, del día que se enamora de Stallion Jack, el día que compra un armadura exoesqueleto que a nivel militar y táctico le gusta tanto que le pone cachonda. ¡Esa idea me parece chulísima! Es la misma sensación que tienen muchos tíos con sus motos, que es una idea supermasculina, rompiendo también otra vez ese concepto. Mucha gente me preguntó si pensaba que esto iba a ser polémico. Pero a ver, es que hay muchos tíos que son así, toda la saga Fast & Furious está construida sobre esto, tíos que tienen una relación sexual con sus coches. Pues yo quería al revés, ese amor por la tecnología hasta el punto del vicio, me parece divertidísimo porque está en el borde de la perversión. Creo que me lo pasaría guay haciéndolo, pero igual no lo haría nunca. Todos son muy chulos. Nakadai es un ciberninja, que no habla. Yo, que soy ultrafan de Ojos de Serpiente, imagínate, hacer una historia cortas de ninjas sería también superguay. Y me divierten también mucho los diálogos que escribió Víctor para Domovoi, es como un macarra, le da todo igual me lo imagino peleándose por cualquier tontería. Me parecen que están muy bien construidos todos. Mira, incluso el político oriental que pertenece al Imperio Ju Jing me parece superinteresante, me gustaba un montón dibujarle, me costó mucho pero cuando le cogí me moló un montón. También me gustaría hacer una intriga política en plan House of Cards de este personaje, cómo maneja los hilos, ver que estas guerras se producen solo para que él escale en el escalafón. Todo eso está en la ficción que existe en mi cabeza mientras dibujo las páginas y que me ayuda muchísimo a divertirme en los momentos aburridos de hacer tebeos, que son muchos. Pero creo que no serían buenos tebeos de forma independiente. Serían tebeos muy onanistas, muy para frikis. Son muy buenos personajes secundarios y así es como tienen que existir.

Al margen de estas ideas, y aunque igual es más una pregunta a nivel editorial, ¿hay pretensión de continuar con el universo Infinity en manga?

Sí, sí que hay planes. Lo que pasa es que por una parte tenemos que ver cómo funciona, porque es una apuesta arriesgada tanto para Víctor y para mí como para Corvus Belli, no sabemos cómo va a funcionar y cómo lo va a recibir el público. Luego, por otra parte, a mí me da un poco de pena porque tiene un círculo de distribución porque no sé qué eco va a tener en el mundo del cómic. Me divierto mucho haciéndolo y me encantaría hacer otra, pero tiene que cuadrar también que encaje con mi carrera y con la de Víctor. Creo que cuando haces demasiado tiempo trabajos para una franquicia quedas demasiado asociado a esa franquicia, y parece que ya no sabría hacer nada más o que no tendría una identidad como autor. Sigo teniendo muy buena relación con Corvus y, de hecho, ahora estoy colaborando con ellos con unas ilustraciones con las que me lo estoy pasando genial, no puedo decir mucho pero es para un nuevo producto que tienen. Yo sigo trabajando con ellos día a día y me gustaría mantener esta relación profesional al nivel que sea, ojalá vuelva a ser a nivel de cómic. De Víctor me consta que también le ha encantado trabajar en Infinity y él, de hecho, incluso podría escribir otros tebeos para otros autores porque se ha convertido en un experto en la franquicia y tiene muchos planes. Sí, sí que hay planes, pero es que todo tiene que cuadrar. Este tomo me ha llevado todo el año, tengo que pensar que para hacer otro tomo de Outrage tengo que cancelar todo lo demás. Estoy un poco flipando, porque me lo he pasado tan bien que en el fondo quiero, pero el flipado que hay en mí lucha todos los días con el profesional, que intenta mantenerme en ese mundo. Dependerá mucho de cómo funcione Outrage, pero hay superbuena química, no lo descarto para nada.

Y al hilo de esto, ¿en qué estás trabajando ahora? ¿Qué es lo próximo que vamos a ver de Kenny Ruiz?

Pues un salto de eje total, porque en mitad de Outrage conocí a un guionista belga que se llama Kid Toussaint, un tío majísimo y muy creativo, con mogollón de energía. Me propuso hacer una historia corta para una serie infantil que tiene, que se llama Magic 7, y que se publica en la revista Spirou en Dupuis. Como me cuadraba más o menos por fechas pensé que cuando acabara Outrage estaría un poco harto de violencia y robots y algo infantil me vendría bien. Hice unas cuantas páginas para este colectivo, porque en el colectivo participa Beroy, que fue profesor mío en Joso y al que admiro mucho, compartir portada por él me parece genial y dibujar a estos personajes sonaba divertido. Me lo pasé muy bien, tuve buena química con Kid y además fue una muy buena oportunidad para volver a colaborar con Noiry en el color, que es quien pintó la portada de Outrage y las de Dos Espadas. Resultó que el equipo funcionó muy bien, Kid estaba encantado de colaborar con nosotros, le gustaba todo lo que hacíamos. Y yo estoy un poco en shock, porque mi concepto de los editores francobelgas es que cada vez que huelen un poco mi estilo manga echan a correr y me tiran a los lobos. Después del Capitán Nemo renuncié a volver a intentar publicar en el mercado europeo porque estaba harto de impostar mi propio estilo, intentar parecer algo que no quiero ser, buscando siempre ser más realista, más clásico. Y en cambio con Kid y con Benoit, que es mi editor en Dupuis, cuanto más recursos manga utilizo más les gusta el resultado, y cada vez me animan más a llevarme mis personajes a un tonillo más manga. Estoy manteniendo la narrativa clásica europea, porque era una serie que ya estaba en marcha y tenía ese lenguaje, y no quiero traicionar a los lectores, pero en cuanto al estilo y a los encuadres me estoy dando más al manga. Entre mi estupefacción, entraba también mi entusiasmo, porque me estaban tratando muy bien y había muy buenas relaciones laborales. A mí el mercado francés me gusta y era un cambio de tercio. Me han propuesto hacer nuevos proyectos de los que aún no puedo hablar más allá del colectivo, y en eso estamos, y la verdad es que me lo estoy pasando muy bien, es como la otra cara de mi trabajo. Si quizá Dos Espadas es la obra con la que más me identifico porque tiene una parte de acción y violencia muy del seinen o del cómic adulto, pero también una parte más infantil, Outrage ha sido irme a la zona de cómic adulto y Magic 7 está siendo irme totalmente al concepto de peli de Disney, con personajes más desenfadados. Es un gustazo, con Kid me entiendo bien, he intentado trabajar con muchos guionistas francobelgas y me ha costado, porque normalmente tenemos influencias muy diferentes. Yo odio Tintín, como tú sabes, y ellos odian Goku, con lo que no hay manera de entenderse. Pero en cambio Kid no, es más de mi generación y enseguida me ponía referencias de Los Caballeros del Zodiaco o de Dragon Ball, y nos entendíamos muy bien. Y con Noiry es una pasada. He trabajado con otros coloristas buenísimos, como Mazi o Alfonso Salazar, pero siempre me cuesta mucho cuando veo el color de otra persona romper la imagen que yo tenía de cómo lo hubiera pintado yo y asumir cómo lo ha hecho el otro, nunca he sido muy bueno colaborando, he sido siempre un tocapelotas. Noiry siempre hace algo que no era lo que yo había imaginado pero que me mola más, porque tiene una gama de colores en su mente superbrillante y alegre que yo no podía imaginar y que le queda muy bien a este tebeo. Cada vez que veo una página nueva me da un subidón. Está siendo tan fácil y tiene tanta recompensa que estoy con ello ahora y espero que siga bastante tiempo. Lo sigo compaginando con otros planes, otros proyectos que todavía están en el aire y con trabajos de storyboard cada vez que puedo, quitándole horas al sueño, porque es mi amante laboral, me encanta hacerlo y me da la oportunidad de colaborar con gente alucinante y explorar aspectos de la narrativa que el cómic no permite, y hacer cine que ya sabes que me encanta. Combinando un poco Magic 7 y los trabajos de storyboard estoy pasando el año. Tengo muchos, muchos planes futuros muy guays, alguno en concreto alucinante, y entre todo el encaje de bolillos un Outrage 2 o alguna otra alternativa colaborando con Corvus y con Víctor. Pero todo eso es el futuro, ni siquiera lo sé.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 4 mayo, 2017 por en Corvus Belli, Entrevista, Kenny Ruiz y etiquetada con , , , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 245 seguidores

Archivos

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: