CÓMIC PARA TODOS

‘El día más largo del futuro’, de Lucas Varela

Editorial: La Cúpula.

Guión: Lucas Varela.

Dibujo: Lucas Varela.

Páginas: 140.

Precio: 20,50 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Marzo 2017.

Hay ocasiones en las que las características de una historia ya predisponen a su favor. A El día más largo del futuro le sucede. Y es fácil entender por qué. Lucas Varela ha realizado un álbum de 120 páginas completamente mudo. Si ya es difícil sostener un cómic de cualquier extensión sin el apoyo de las palabras, más todavía superando el centenar de páginas. Lo que hace Varela es, claramente, un homenaje al cine mudo. Buster Keaton es el referente reconocido por el autor, pero seguro que los aficionados a este cine por desgracia tan olvidado por las grandes masas en nuestros días encuentran más homenajes. Lo que está claro es que la apuesta de Varela es arriesgada y es igualmente cierto que el resultado se puede catalogar como exitoso. Y es que todo funciona francamente bien en esta locura que imagina Varela, en la que dos mundos que parecen tener su base en el márketing y no en ideologías están abocados a un enfrentamiento en el que van a jugar un papel fundamental un pobre oficinista y un robot mal programado para las tareas del hogar. Con una estructura sencilla pero con un detalle más impresionante de lo que puede parecer a simple vista, El día más largo del futuro es, gracias a su ausencia de texto, una lectura que se consume en un suspiro pero que, a la vez, pide una segunda lectura para empaparse de todos los detales.

Y es que, si se piensa detenidamente en cuanto se cierra el libro por primera vez, hay muchos elementos atractivos en la historia. Podemos detenernos en el envoltorio de ciencia ficción, y ahí Varela da todo un curso. La construcción de su mundo es soberbia, y suena aún mejor precisamente por la ausencia de diálogo o de textos aclaratorios. Pero, aún así, todo se entiende sin problema y sin más ayuda que lo que vemos en la viñeta. La parábola que plantea con esos dos bandos enfrentados es muy interesante, y sin duda deja muchos elementos para la reflexión. La forma en que los protagonistas se ven envueltos en una intriga política es donde la historia se va a acercando ya a la comedia de la que Varela dice partir. Y el conjunto, la reunión de todos estos puntos, es, sencillamente, brillante. El día más largo del futuro es, así, un tebeo bastante difícil de clasificar pero que satisfará a todo aquel que se atreva a darle una oportunidad. Porque fácil no es ya desde su misma concepción, pero el triunfo es tan rotundo que sus claves se entienden casi de inmediato, y no solo por su extraordinario trabajo visual, que valoraremos enseguida. Pero es que el autor ha dado con la fauna adecuada para la selva tecnológica que crea, y eso lleva a su tebeo mucho más lejos de lo que se ve en las viñetas y provoca la reflexión del lector a este otro lado.

Tampoco hay que engañarse, El día más largo del futuro es un ejercicio de estilo, y lo es sobre todo a nivel visual. Varela domina los logotipos, domina las formas, domina la creación de personajes y sabe darle forma a todo eso para que hay una narrativa que funciona incluso sin el apoyo del texto. La tarea es titánica, y de nuevo hay que destacarla en función de la enorme extensión del libro. Pero es que lejos de cansar la fórmula, cada dibujo va haciendo que sea cada vez más entretenida. No deja de ser curioso que un autor como Varela, que parte de una cierta sencillez inicial en sus diseños, y no hay más que ver esa especie de conejo y de cerdo que preside el logo de cada una de las facciones en litigio, acabe dando forma a un mundo tan marcado por el detalle. Y, más aún, por el detalle en viñetas de tan reducido tamaño. Hay una estructura muy clásica en la página, rota de vez en cuando por algún artificio narrativo, y eso proporciona un divertido contraste con la forma en la que el autor cuenta su historia. Divertida, simpática, cercana y genial en lo visual, un homenaje al cine mudo, al mismo cómic por el acertadísimo uso del color, incluso aunque dé la sensación de que no son muchos los tonos que le sirven para dar vida al tebeo. No es una sorpresa, porque a Varela ya le conocemos, pero sí una espléndida muestra de su genial versatilidad.

El volumen no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 28 abril, 2017 por en Cómic, La Cúpula, Lucas Varela y etiquetada con , .

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