CÓMIC PARA TODOS

‘Batman y Robin. Nacido para matar’, de Peter J. Tomasi y Patrick Gleason

Editorial: ECC.

Guión: Peter J. Tomasi.

Dibujo: Patrick Gleason.

Páginas: 192.

Precio: 19,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Diciembre 2016.

Es evidente que Damian Wayne no tiene nada que ver con ninguno de los Robin precedentes, por lo que parece igualmente lógico que las historias en las que comparta protagonismo con Batman no pueden parecerse demasiado a las que Bruce Wayne compartía con Dick Grayson o Tim Drake, ni siquiera con las del también conflictivo Jason Todd, ya que la ira y violencia que manejaba aquel no tienen nada que ver con las que acumula el hijo de Wayne y Talia. Cuando DC se reinició, con los Nuevos 52, el estatus de estos personajes varió muy poco, por no decir que en nada, pero aún así Peter J. Tomasi quiso tomarse la serie regular de ambos personajes como un nuevo comienzo. Nacido para matar, de hecho, parece contar una primera aventura de Batman y Robin que pone el foco en el vínculo emocional entre padre e hijo y cuestiona la misma relación entre ambos. ¿Es realmente posible que Bruce Wayne pueda criar a un hijo al que no conoce y que ha pasado sus primeros años de vida aprendiendo a ser un asesino, precisamente lo que el Caballero Oscuro aborrece y contra lo que lucha? Eso es lo que plantea este primer arco argumental de Batman y Robin, y lo hace con bastante acierto, encontrando una excusa en el pasado de Bruce Wayne, en su aprendizaje para emprender su cruzada contra los criminales.

Siempre resulta interesante tratar de explorar las emociones de un personaje que ha decidido enterrarlas profundamente. Ese es Bruce Wayne. Por eso fue todo un hallazgo de Grant Morrison darle un Robin diametralmente opuesto a todo lo conocido, vinculándole por medio de la sangre de una manera que Dick y o Tim sí vivieron pero en realidad no tenían. Y mucho más si tenemos en cuenta que la formación de Damien rompe con todos los esquemas de Batman. Todo eso lo expone con acierto Tomasi, al que quizá solo se puede reprochar lo que él llamar el plan B, la presencia de Nadie, un oponente quizá un tanto demasiado poderoso para ser quien en realidad se oculta debajo de la máscara. Con todo, acaba siendo una excusa razonablemente acertada para que se ponga en marcha la maquinaria emocional, para ver a un Batman genuinamente preocupado por su hijo cuando este toma decisiones que no entiende y dubitativo por no estar a la altura de lo que su educación requiere. Y de esta manera estamos tanto ante una historia de Batman y Robin como ante una de Bruce y Damian. Esa es la gracia, que aquí las máscaras cuentan un poco menos de lo habitual, incluso cuando los protagonistas las están portando. Y además, el gran flashback para explicar el origen de Nadie y su relación con Bruce y el Batman desatado del clímax justifican con creces la lectura.

El dibujo de este arco argumental, de Patrick Gleason, convence porque sabe moverse en escenarios muy oscuros, también en lo emocional, sin que eso merme en absoluto el protagonismo de esas mismas emociones. Y eso, con Batman en la viñeta, es todo un mérito, porque es un personaje que muchas veces basa su impacto en una posición desprovista de emoción y que apela a lo más primario. Funciona muy bien en sus lápices la contraposición entre Batman y Robin, dos personajes que se mueven en espectros cromáticos e incluso de acción completamente diferentes. El buen hacer de Gleason se puede comprobar sobre todo en los dos números finales de este relato, uno un clímax espectacular y apoteósico, cargado de imágenes potentes y de combates impactantes, el otro un desenlace emocional. Batman y Robin en el primero. Bruce y Damian en el segundo. Y ambos están vinculados de una forma evidente y muy acertada, tanto en lo narrativo como en lo visual. Nacido para matar se convierte de esta manera en una forma bastante singular de abordar la relación entre estos dos personajes, que fluye con naturalidad incluso aunque en muchos aspectos pudiera darse ya por completa después del completo análisis que hizo de ellos Morrison y que ofrece las necesarias dosis de acción y un ritmo alto para complementar ese retrato.

El volumen incluye los ocho primeros números de Batman and Robin, publicados originalmente por DC Comics entre septiembre de 2011 y abril de 2012. El contenido extra lo forman las portadas originales de Patrick Gleason, bocetos de los personajes, la propuesta original de Peter J. Tomasi y el guión completo del número 7.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 27 abril, 2017 por en Batman, Cómic, DC, ECC, Patrick Gleason, Peter J. Tomasi, Robin y etiquetada con , , , , .

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