Cómic para todos

Entrevista con Kyko Duarte sobre ‘Elfos’ y ‘En la palma del diablo’

Tenemos Kyko Duarte por partida doble, pero siempre con el sello de Yermo. Por un lado, ya hemos podido disfrutar en dos ocasiones de su aportación a una de las grandes series de fantasía del momento, Elfos, con su dibujo para el primer volumen (aquí, su reseña) y para el tercero (aquí, su reseña). Y después le hemos visto dibujando En la palma del diablo (aquí, su reseña). Dos estilos diferentes, dos propuestas muy alejadas, pero un muy buen dibujo. Por supuesto, hemos querido hablar con Kyko, como ya hicimos cuando se publicó World War Wolves (aquí, la entrevista), para que nos hable de estas dos aventuras, y esto es lo que nos ha contado.

Comencemos con Elfos… Cuando hablamos de World War Wolves, me comentaste que ya estabas haciendo Elfos con Jean-Luc Istin. ¿Cómo te llegó el proyecto?

En realidad primero fue Elfos, y al ir avanzando sobre este Istin me propuso World War Wolves.

¿Era Elfos ya al principio una serie tan a largo plazo como estamos viendo, con el decimosexto álbum ya publicado en Francia, o todo se precipitó por el éxito del primero?

No. No se podía prever desde el principio una acogida tan buena, desde luego. Pero la serie ya había arrancado con cinco tomos desde el principio, uno por cada raza. Se publicaron todos con dos o tres meses de diferencia. Al ver los resultados del primero, se decidió hacer otro ciclo. Esta vez sí mirando al futuro y al desarrollo de historias más complejas o cruzadas. El tiempo ha pasado y la serie sigue en forma. Así que en realidad a día de hoy solo puedo decir que estoy dibujando el tomo 21 de la serie y que probablemente haga el 26… Y quién sabe…

Siendo el primer dibujante de la serie, ¿hasta qué punto pudiste diseñar tú su aspecto? Lo digo porque, aún cambiando de equipos creativos, el estilo visual se ha mantenido bastante fiel a lo que vemos en tu primer álbum…

En realidad se buscaron dibujantes que daban un perfil. Semirealista, dinámico,  y con algo de experiencia en la fantasía heroica. Estuvimos en contacto al principio y compartíamos una ftp con imágenes para hacer más coherente el mundo de Arran. Pero era muy pesado, al menos para mí, yo empecé a inventar, los demás también. Hay cosas que si hemos compartido, pocas. Cada uno se hizo amo de su raza y fue lo mejor. Además es un trabajo exprés, no tienes mucho tiempo para andar por las ramas. Finalmente el color ha dado un aspecto más homogéneo al conjunto.

En la entrevista que comentaba que te hice por World War Wolves, cuando ya estabas con el decimosexto álbum de Elfos, me dijiste que con Istin coincides a nivel narrativo de una manera total. Después de tantos diseños y personajes como aparecen en Elfos, ¿sigue siendo así? ¿No supone un problema haber hecho ya tantos álbumes de una serie que además cuenta con otros equipos creativos que también aportan lo suyo?

Hay veces que no. Pero lo importante es que nos conocemos bien y sabemos dejar cada uno un margen amplio para proponer. Nos movemos en la fantasía heroica medieval. Todo tiene que recordar a esto. Si hay algo que no cuadra es evidente. Ahora, la complicación viene al introducir personajes de otras razas, de otras especies ya aparecidos en los demás tomos. Yo procuro clavar a los personajes de los demás volúmenes para que los autores no se sientan decepcionados. Lo llevo a mi estilo, pero intentando no cambiar sus rasgos anatómicos. Esto es muy difícil, porque aunque son estilos parecidos, hay gran diferencia entre autores, unos más estilo cartoon, otros más afrancesados, otros más manga… Y ya incluyendo a los autores de enanos, que se cruzan también en mis tomos… Mi estilo tiende a ser realista-semirealista. El porqué, pues para dejar a todo el mundo contento, no habría otra manera. Poner en una viñeta todos esos personajes en armonía sin que sea un collage, es bastante difícil. He llegado a tener seis o siete libros de elfos abiertos a la vez para hacer el tomo 16. Una locura.

Ya has realizado cuatro álbumes de Elfos, dos ya publicados en España y dos todavía inéditos aquí. ¿Cuál es tu favorito de todos ellos? Y si has leído toda la serie, ¿cuál es el que más te gusta de los que no has hecho tú?

Es difícil decidirme. El primero lo viví con mucha energía, con muchas ganas, pero si tengo que elegir uno desde luego es el 16. A nivel de exigencia técnica y desarrollo a nivel de guion,  es un álbum de 66 páginas y donde se concentra todo, muchas razas de elfos, enanos, magos, orcos, batallas, sorpresas, muchos personajes de mis compañeros de serie… Es muy épico,  a la vez agotador. De los que no he hecho, fue una sorpresa para mí el 5, los elfos negros tienen mucho potencial.

Pasemos a En la palma del diablo. Si no me equivoco, es tu primer trabajo para Glénat. ¿Qué te dijeron los editores al ofrecértelo, teniendo en cuenta sobre todo que es tu primer trabajo en un tiempo que se aleja del cómic más fantástico?

Bueno, empecé antes En la palma del diablo que Elfos. Convivieron los dos, iba saltando de tomo en tomo. incluso llegaron a convivir elfos, gánsteres y los hombres lobo de World War Wolves. Me gustaba mucho la idea de hacer algo con un fondo menos fantástico. En realidad siempre deseo alejarme de la fantasía heroica, pero me atrapa. En la palma del diablo está basado en el interesantísimo libro de Tim Addler Hollywood y la mafia, donde se expone la convivencia de la mafia con los estudios de Hollywood en los finales de los 40.

Al igual que con Istin, con quien ya has hecho varias cosas, con Mathieu Mariolle también repites después de haber hecho Captaine Fracasse. ¿Cómo es tu relación con él? ¿Dirías que conectas igual de bien con los dos, con Istin en un universo de fantasía y con Mariolle en uno más realista?

Mathieu y yo hemos hecho ocho álbumes juntos. El empezó conmigo y yo empecé con él en el mercado franco-belga, ahora coguioniza con Dorison en Los mundos de Thorgal. Nosotros habíamos hecho seis, siempre fue muy sencillo trabajar con él. Con Jean-Luc me ocurre algo inusual. Él es dibujante y tiene las ideas claras, cuando me pasa el guion tiene una idea muy formada de cómo tiene que ser. Coincidimos casi al cien por cien cuando elegimos la composición, la forma de explicar las cosas gráficamente.

Te lo preguntaba porque se te ve muy cómodo tanto en la fantasía como en el noir… ¿Pero tú dónde te ves mejor? ¿Te cuesta más desarrollar entornos imposibles o atmósferas más realistas?

No cabe duda que a nivel visual la fantasía siempre va a dar más juego. Pero es muy enriquecedor trabajar con una documentación histórica o contemporánea, con lugares y personajes reales. Yo estoy más acostumbrado por mi trabajo en prensa a dibujar políticos, actualidad,  pero he hecho de todo en las tiras cómicas después de veinte años… En realidad no me siento incómodo en ninguno de los dos. Quizás la ciencia ficción me da más miedo, pero probaremos pronto.

Hubo casi tres años de diferencia entre los dos álbumes de En la palma del diablo. No sé si también los dibujaste con ese margen de tiempo o si hubo otras razones para el retraso. ¿Qué sucedió?

Si, una pena. La idea era hacer un tomo y a los seis meses que se publicara el otro. Obviamente hubo problemas.  Al empezar el segundo, a las pocas páginas hechas, parón. ¿Por qué?  No lo sé. Yo creo que Mathieu tenía muchas dudas de cómo acabarlo de una buena manera. Se fue quedando de lado. Yo estaba con mis otros proyectos, él también… Se podría haber acabado en un tiempo razonable,  pero hasta que no diera el paso yo no podía avanzar… Llegó el día en que se desatoró y se avanzó.

 Con sus matices, William Lanford es el arquetipo del detective del género negro, y Kate Wilson, la femme fatale que no puede faltar en estas historias. ¿Cómo consigues que sean personajes frescos? ¿Trabajaste con alguna referencia ya conocida, los imaginaste desde cero…?

¿Son frescos? Gracias. Sí, hay algo de Kim Basinger en Kate, pero en William realmente no busqué un actor o personaje de referencia. Quizás sí lo habría hecho menos atractivo, pero según el guion tenía que ser guapo.

Me gusta mucho la planificación del clímax de En la palma del diablo, creo que es el colofón perfecto a toda la tensión que tiene la historia. Primeros planos, y me encanta el de Kate furiosa, muchas viñetas pequeñas que aceleran el ritmo y ningún filtro para su violenta resolución… Háblame de cómo fue hacer esa escena…

Sí,  me parece que el desenlace es bueno y se acerca a la idea que yo tenía sobre el final de la historia. Lo discutí con Mathieu, valoramos algunas ideas, cada uno aportó su granito de arena como la obsesión mía de recrear la mansión de Virginia Hill en la escena final, del asesinato de Siegel hay mucha documentación gráfica, era una pena no aprovecharla. Había que cuadrarlo todo y acabarlo bien, sin dejar de lado la violencia, la sangre y hacer partícipe al espectador de lo que podría haber ocurrido aquella noche. Hicimos una composición original con mucha tensión.

Y para acabar, ¿en qué estás trabajando ahora?

Elfos 21, sigo con mis diarios del Grupo Joly en actualidad, colaboraciones en El Jueves y un proyecto nuevo de BD muy interesante. Está por ver si puedo hacer World War Wolves 4…o al menos una parte…

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Esta entrada fue publicada en 12 abril, 2017 por en Entrevista, Kyko Duarte, Yermo y etiquetada con , , , .

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