CÓMIC PARA TODOS

‘DMZ’ 1, de Brian Wood y Riccardo Burchielli

Editorial: ECC.

Guión: Brian Wood.

Dibujo: Riccardo Burchielli, Brian Wood y Kristian Donaldson.

Páginas: 304.

Precio: 29,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Diciembre 2016.

Lo que más atractivo puede resultar hoy en día de un cómic de guerra es encontrar un buen escenario. Es verdad que se puede construir un buen relato en la Segunda Guerra Mundial o en otros conflictos bélicos que hemos visto en innumerables ocasiones, pero dar con un contexto diferente y original, sin necesidad de explorar mundos de fantasía desatada, es un punto a favor. DMZ empieza así. Brian Wood nos coloca en Nueva York. En una Nueva York como nunca la hemos visto. Quizá la única analogía posible sea la Tierra de Nadie (aquí, reseña de su primer volumen), en que se convirtió Gotham City tras un terremoto. Pero aquí no hay superhéroes. Ni códigos. Ni héroes. Aquí solo hay guerra. Y es por eso que DMZ engancha sin reservas y desde la primera página. No hay que pasar muchas para darnos cuenta de que parece que vamos a ver una historia, la de un reportero estrella cubriendo el conflicto, y vemos otra totalmente diferente, la de un niño bien que encuentra una oportunidad como becario para una cadena de televisión y que de repente se ve perdido, solo y amenazado por todos en esta Nueva York en la que sobrevuelan los cohetes y todo el mundo puede ser una amenaza mortal. Y Ricardo Burchielli entiende este escenario con tanta habilidad que resulta imposible no creernos un escenario que a día de hoy nos parece tan imposible.

El acierto de Wood es doble. Por un lado, encuentra un protagonista brillante. Matthew Roth, hijo de un destacado militar, fotógrafo en prácticas para un medio de comunicación. Y enrolado en la misión de cubrir la zona de guerra neoyorquina casi sin darse cuenta. Impresiona por su realismo la evolución que sufre el personaje según va descubriendo los intereses que hay en torno a esa ciudad y al conflicto desatado, según se topa con historias humanas y excepcionales, y según va conociendo a otras personas que viven en ese microuniverso, en especial a Zee. Pero por otro lado, DMZ es un puro cómic de guerra. Wood acierta a la hora de trazar los bandos y sus intereses, al introducir el debate sobre la información y cómo se controla, al estudiar qué pasaría con lugares y situaciones que forman parte de la vida cotidiana cuando la normalidad se rompe de una manera tan violenta. Y así, como en todo buen cómic bélico que se precie, Wood acaba trazando un formidable retrato sobre la naturaleza humana en condiciones extraordinarias que mantiene en vilo siempre, en cada secuencia, en cada instante, en cada reportaje que Roth quiere transmitir. Y como solo es el primer volumen, aunque la serie ya esté finalizada hace años, la sensación que queda es que esto podría durar hasta el infinito.

Siendo personajes y ambientación la clave del buen funcionamiento de DMZ, es evidente que el trabajo del ilustrador es fundamental para que la historia funcione en la viñeta. Ricardo Burcchielli, efectivamente, cumple de manera espectacular en ambos terrenos. Y lo que es más atractivo, el ilustrador no parte de unos personajes excesivamente realistas pero acaba mostrando cosas que resultan no solo creíbles sino palpables. Matt es un personaje de carne y hueso. Y Nueva York, este Nueva York que dibuja, el lugar más peligroso del mundo, da igual que sea en un lugar deprimido en el que la gente sobrevive como puede o en un Central Park nevado. Burchielli logra aportar imágenes espléndidas tanto a las escenas de acción como a aquellas en las que Wood le ofrece la narración en off del protagonista, y cada personaje cobra vida con una dosis de carisma elevadísimas. Tampoco resulta nada desdeñable el toque aporta Kirstian Donaldson al relato que cuenta el origen de Zee, porque supone una perspectiva complementaria a esta situación. DMZ se convierte así en uno de esos puñetazos en el estómago que, además, nos atrapan de las entrañas y no nos sueltan, en una historia en la que es inevitable sentir aprecio o desprecio por los personajes y en el que nada deja indiferente. Como debería de ser en la vida real.

El volumen incluye los doce primeros números de DMZ, publicados originalmente por DC Comics a través de su sello Vertigo entre noviembre de 2005 y octubre de 2006. El contenido extra lo forman una introducción de Brian Azzarello, las portadas de Brian Wood y una extensa entrevista al escritor.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 10 abril, 2017 por en Brian Wood, Cómic, ECC, Riccardo Burchielli, Vertigo y etiquetada con , , .

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