CÓMIC PARA TODOS

‘Infinity. Outrage’, de Víctor Santos y Kenny Ruiz

Editorial: Corvus Belli.

Guión: Víctor Santos.

Dibujo: Kenny Ruiz.

Páginas: 192.

Precio: 12 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Abril 2017.

Si te gusta Inifinty, el juego de miniaturas, lo más normal es que alucines con Outrage. Si no conoces Infinity ni has jugado nunca, lo más normal es que de todas maneras alucines con Outrage. Y es que esa es la clave. Al mismo tiempo, Santos y Ruiz han conseguido honrar todo lo que tiene de atractivo un juego que tiene tantos seguidores y crear una historia que apela a lectores que no sepan nada del universo en el que se están adentrando. Hacer algo que contente al fan y que entusiasme por igual al que no lo es, resulta una misión titánica cuando se abraza una franquicia, es el objetivo más complicado de alcanzar y el que todo el mundo se marca, y por mucho que Corvus Belli haya recurrido a dos valores más que seguros en este terreno sería injusto no reconocer el mérito que tiene este manga en este sentido. En este, y en otros muchos. Infinity es un universo de combate. Pero Outrage sabe explotar todas las ventajas de ese marco sin ceñirse a él. No es la de Santos una historia complaciente, sino que sabe sacar partido de intrigas políticas, de ciencia ficción y, sobre todo, de un retrato formidable de personajes. Y el dibujo de Ruiz, volviéndose loco a la hora de crear la acción, donde verdaderamente enamora es, de nuevo, en los personajes, con sus actitudes, con sus gestos, con su evolución. Qué fácil parece fácil contar historias cuando hay talento.

Dentro de los muchos aciertos que hay en Outrage, el que más destaca en lo que se refiere al trabajo de Santos es que no estamos ante una historia complaciente. No se trata de salvar el expediente y abrir el mundo de Infinity al manga, sino de contar un relato atractivo, con capacidad para sorprender al lector. Cuando da la impresión de que vamos a asistir a un desfile de presentaciones, Santos sabe dónde centrarse y dónde resumir. Cuando parece que la acción se va a apoderar definitivamente del relato, el escritor sabe frenarlo y trazar el retrato psicológico de sus personajes de una manera brillante para introducir temas complejos como la identidad, el control del sistema sobre el individuo o la lucha interior que provoca el asalto a las propias convicciones. Y eso lo hace fundamentalmente a través de dos personajes espléndidos, dignos de ser los protagonistas de muchas más historias pasadas y futuras, Emily Handelman, una oficial que combina un dominio brutal de su oficio militar con una ingenuidad propia de quien pocas veces cuestiona los motivos de una orden, y Knauf, un francotirador que se ha alejado de esa vida por voluntad propia a pesar de que no puede escapar de lo que mejor sabe hacer. Olvidemos por un instante las figuras metálicas y el propio juego en que se basa Outrage, porque no parece haber mejor puerta de entrada a Infinity que esta.

En cuanto al dibujo de Ruiz, la tentación es dejarse llevar por su dominio de la acción, por el movimiento fluido de sus personajes, por las espectaculares batallas o por la muy natural traslación del universo de Infinity a la página del manga. Pero donde Outrage sobresale es cuando los personajes hablan y se definen. Cuando Knauf muestra un hastío vital descomunal sin perder el aura de tipo peligroso. Cuando despliega una violencia casi animal al descubrir los secretos que se esconden en la misión en la que colabora con Handelman (y ojo a la escena en la que los dos discuten; si alguna vez es aplicable el término de belleza a una escena tan violenta, es aquí). Cuando Emily se enfrenta de espaldas al vacío del espacio. Ruiz es un muy buen escritor, pero Santos saca lo mejor del dibujante. Y sí, la acción de brillante y brutal, la narración es increíble porque Ruiz sabe llevar al límite la composición de la página como pocas veces lo ha hecho para adaptarse al universo de Infinity, y lo que compete a la tecnología y a una belleza visual casi cinematográfica es igualmente brillante. Pero Outrage sobresale, también en lo visual, desde sus personajes, desde la descarada sexualidad de Beba o el aspecto aniñado de Uhahu. Admitámoslo, ¿qué podía salir mal en Outrage teniendo a Santos y Ruiz? Puede que nada, pero el resultado mejora las expectativas.

El contenido extra del volumen lo forman un glosario de términos de Infinity, unas notas finales de Víctor Santos, y el habitual portafolio sobre el proceso con bocetos de Kenny Ruiz.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 7 abril, 2017 por en Corvus Belli, Kenny Ruiz, Manga, Víctor Santos y etiquetada con , , , .

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