CÓMIC PARA TODOS

‘Stern 1. El sepulturero, el borracho y el asesino’, de Frédéric y Julien Maffre

Editorial: Norma.

Guión: Frédéric Maffre.

Dibujo: Julien Maffre.

Páginas: 64.

Precio: 17 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2017.

Quienes denostan un género suelen hacerlo porque creen que todas sus historias son iguales. Pasa con la ciencia ficción, con los superhéroes o con cualquier cosa a la que se pueda poner etiquetas, como el cine español o el cine en blanco y negro. Pero la grandeza de estos géneros y clasificaciones es que encierran historias increíblemente diferentes entre sí. Pasa lo mismo con el western. Sobre todo, podríamos decir, pasa con el western. Porque estamos tan acostumbrados a los rudos pistoleros, los misteriosos cowboys y los indios de diferentes tribus, que muchas veces no sabemos ver que el western, en realidad, engloba una época y un territorio, el de los Estados Unidos, en el que tienen cabida historia de muy distinto pelaje. El primer álbum de Stern, sugerentemente titulado El sepulturero, el borracho y el asesino, es una espléndida demostración de este hecho. No hay pistoleros. Ni indios. Ni cowboys en realidad. Lo que tenemos es un sepulturero, Elijah Stern, que trabaja en el pueblo de Morrison, en Kansas, a finales del siglo XIX. Y lo que le sucede acaba convirtiendo esta en una irónica y trágica historia de misterio y venganza que no podría alejarse más de los tópicos del western. Ese es el primero de los logros de los hermanos Maffre, el escritor Frédéric y el ilustrador Julien. El segundo, crear un tebeo francamente bueno a partir de esa idea.

Puede ser que Frédéric Maffre abuse algo de la casualidad y de la coincidencia, ese es quizá el punto más débil de El sepulturero, el borracho y el asesino, pero por lo demás es un álbum que oscila entre lo correcto, lo interesante y lo brillante, que parte de una figura tan emblemática como olvidada, la del sepulturero, para dar vida a un pequeño microuniverso que se centra en lo más turbio de una comunidad de western. Él es el centro, pero a su alrededor se mueven el gerente y las mujeres del burdel, el sheriff y la primera de las víctimas de la historia, un tipo que ha muerto mientras pasaba la noche con una prostituta negra y del que no sabemos si es un tipo decente o el más despreciable de todos. Maffre sabe explotar con mucho acierto la principal baza que tiene, la de Stern, un tipo callado, sin amigos, dedicado a su trabajo y con pocas ganas de involucrarse en nada más. Y aún así se ve en el centro del lío de la manera más rocambolesca y divertida. El humor de Stern, no obstante, es muy cínico y negro. No es una comedia, pero la vida misma tiene esos momentos que, en realidad, son divertidos. Pero Maffre sabe que está contando un trago amargo, y no hay más que ver cómo termina la historia para apreciarlo. Es el detalle final de una historia inteligente con un personaje central que, afortunadamente, todavía da para mucho más.

Julien Maffre, además, la dibuja con mucho acierto, jugando con perfiles realistas y con otros ligeramente caricaturescos. No es el dibujo de Elijah Stern uno abiertamente exagerado, pero sí que retoca ligeramente los rasgos de su cara y de su cuerpo para darle un carisma especial. Lo mismo sucede con otros de los personajes que coloca en la página para forzar un curioso contraste, por ejemplo, con los personajes femeninos, con las mujeres del burdel, empezando por Mindy, o con la señorita Ward. Los escenarios son también parte integral del tono que tiene la historia: la casa solitaria de Stern, las polvorientas calles de Morrison, el siempre intrigante aire del salón o la lujosa casa de los Bening. Cada escenario tiene un color. Y casa escena también, porque Maffre utiliza con mucha habilidad esa herramienta para que nada quede al azar. El sepulturero, el borracho y el asesino es un soplo de aire fresco al western, uno más que llega desde la BD francobelga, demostrando que estamos ante un género icónico que no va a morir y que sus propuestas pueden ser tremendamente interesantes sin necesidad de repetir los esquemas más manidos o independientemente del origen de sus creadores. Nada malo el comienzo de Stern, que si da los pasos correctos en el segundo álbum puede convertirse en una serie muy a tener en cuenta.

Dargaud publicó originalmente el primer volumen de Stern, Le croque-mort, le clochard et l’assassin en agosto de 2015. El álbum no tiene contenido extra.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 30 marzo, 2017 por en Cómic, Dargaud, Frédéric Maffre, Julien Maffre, Norma y etiquetada con , , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 235 seguidores

Archivos

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: