Cómic para todos

‘Last Man’ 8, de Bastien Vivès, Balak y Mickaël Sanlaville

lastmanEditorial: Diábolo.

Guión: Bastien Vivès, Mickaël Sanlaville y Balak.

Dibujo: Bastien Vivès, Mickaël Sanlaville y Balak.

Páginas: 216.

Precio: 14,95 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Febrero 2017.

El séptimo volumen de Last Man (aquí, su reseña) fue un nuevo comienzo de una buena historia que en el sexto (aquí, su reseña) había llegado a un punto de evolución increíble. Agotando hasta el extremo una fórmula estupenda, Bastien Vivès, Balak y Mickaël Sanlaville crearon una historia que sobrevivió a todos los síntomas posibles de agotamiento y cuando llegaron hasta la frontera en la que no se podía estirar más, idearon un cambio de escenario apasionante. Y ahora, con este octavo volumen, están demostrando que son capaces de reconstruir el escenario para que fascine por igual lo que proviene de la primera etapa y los añadidos que presentaron en la anterior entrega. Es decir, Last Man muestra una capacidad de evolución impresionante para seguir siendo una de esas series del momento, modélica en su clase, con personajes fascinantes, con un escenario riquísimo tanto en lo que afecta a los personajes heredados del arranque de la historia, Richard y Adrian, pero también a los nuevos, especialmente a Elorna, protagonista del que probablemente es el momento más violento y turbio de toda la serie, otra muestra más de la enorme madurez que ha alcanzado lo que al principio podía pasar por un entretenido homenaje al manga de lucha y que ahora es una fantasía de referencia por derecho propio.

Si algo confirma este octavo volumen de Last Man es que Vivès, Balak y Sanlaville mantienen una capacidad asombrosa de sorprender al lector. Nunca han dejado de contar lo mismo y, sin embargo, nunca han dejado de innovar. Y eso ha llevado la serie a caminos en los que no parecía fácil seguir, pero sigue. Y sigue. Y sigue. Y con cada nuevo acontecimiento, con cada nuevo paso que parece acercarnos a un punto en el que la credibilidad de Last Man se puede acabar perdiendo, al final resulta que nos estamos enganchando más y más. ¿Puede eso durar eternamente? Es difícil decirlo, pero hasta este punto sí funciona. Y con nota. Porque la transformación que los autores han hecho de los papeles de Richard Aldana y Adrian, ya lejos de ser el campeón admirado y el niño inocente del primer ciclo de la serie, transformados ahora en un hombre cansado y un joven descreído, es la base de una nueva fase que ha encontrado nuevos anclajes emocionales gracias a Elorna pero también con el marco político que se describe. Pero que nadie se lleve a engaño, porque hablar de personajes y de relaciones y destacar la intriga palaciega no quiere decir en absoluto que la serie pierda una de sus señas de identidad: la acción, tan brillante y trepidante como lo viene siendo desde las primeras páginas de esta cada vez más fascinante historia.

Aunque con la acción nos reconciliamos con lo que se viene admirando desde el primer número de Last Man (aquí, su reseña), a ratos sí parece que en el dibujo se ha perdido algo de la inocencia inicial, del sano divertimento que se proponía en los primeros episodios. Y eso no es una crítica, sino la constatación de que esta historia está evolucionando. El mundo que nos presentaba al principio era mágico, irreal, hasta cierto punto inocente. El que vemos ahora es corrupto, peligroso, y hasta insano, sobre todo si volvemos a la mencionada escena en la que el abuso físico y psicológico sobre Elorna se palpa con una crudeza increíble. Y el dibujo, en consonancia con esta apreciación, se ha ido endureciendo. Con las mismas bases de siempre, pero desde un tono bastante más realista. Y no parece casual, por lo que es algo a valorar y, por supuesto, a aplaudir. Si cambia el escenario, cambia el dibujo. Vivès, Balak y Sanlaville se van adaptando a lo que escriben, y eso siempre es síntoma de que estamos ante unos creadores muy inteligentes. Last Man suma y sigue. Siempre suma y sigue, y cada paso que da la historia nos obliga a entender que hemos dado un salto inmenso en el escenario que vimos al comienzo de la serie. Y como cada uno de esos pasos incide aún más en lo que tiene de bueno este relato, solo queda seguir enganchados a él.

Casterman publicó originalmente el octavo volumen de Lastman en noviembre de 2015. El contenido extra lo forman las habituales pegatinas y el making off en viñetas que narran sus tres autores.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 16 marzo, 2017 por en Balak, Bastien Vivès, Casterman, Cómic, Diábolo, Michaël Sanlaville y etiquetada con , , , .

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