Cómic para todos

‘Bárbara’, de Osamu Tezuka

Editorial: ECC.

Guión: Osamu Tezuka.

Dibujo: Osamu Tezuka.

Páginas: 432.

Precio: 20 euros.

Presentación: Rústica

Publicación: Noviembre 2016.

La amplísima trayectoria de Osamu Tezuka provoca que siempre haya obras que sorprendan incluso a quienes presumen de conocer con cierta amplitud la obra del conocido como Dios del Manga. Bárbara encaja en esa concepción, porque siendo una obra que no está en la primera línea sí que es una historia enigmática y brillante por momentos, que, como Dororo (aquí, su reseña), da la impresión de que encuentra su título en quien no es exactamente protagonista del relato;  o que, como La canción de Apolo (aquí, su reseña), tiene en el amor uno de sus temas principales. Pero al final acaba siendo un viaje diferente, original, concienzudo en cuanto que Tezuka plantea una estructura en episodios aparentemente autoconclusivos y que, de repente, se convierten en piezas de un puzle que no puede ser entendido de otra manera. Y, sobre todo, en que Bárbara tiene tanta importancia como Yôsuke Mikura, un escritor que casi, de alguna manera, puede ser un sosias del propio Tezuka, para dar forma a un relato fascinante y mucho más crudo y violento de lo que puede parecer a simple vista y que, con su final, se convierte en una espléndida alegoría sobre el mundo del arte desde una vertiente que casi roza lo enfermizo. Eso añade un matiz más a una historia turbia y compleja que, como todas las de Tezuka, se disfruta a muchos niveles.

Bárbara es una vagabunda. Alcohólica. De mal temperamento. Guapa, eso sin duda, pero no precisamente un ángel. Y, sin embargo, Mikura queda enganchado a ella de una manera bastante irracional y que él mismo gestiona con violencia, con golpes, con malas palabras, con insultos y menosprecios. En esa dinámica, Tezuka nos invita a un mundo extraño, de perversiones sociales y en ocasiones hasta sexuales, sobre todo al comienzo, cuando se potencia un mal que sufre Mikura y que poco a poco se va desvaneciendo en la historia, a media que Bárbara ocupa un papel más importante en la historia. Y a cada paso, según avanzamos en cada uno de los quince capítulos de los que consta la historia, se van desvelando poco a poco las intenciones del autor, hasta llegar a un final sublime que añade una capa más a la reflexión sobre el arte que supone la obra, que levante el nivel después del bajón que hay hacia el ecuador, cuando cambia el paso de forma bastante notable. Queda una sensación extraña según se va reconfigurando la estructura y según los mensajes van cobrando forma, alejándose en buena medida de algún planteamiento inicial. Pero negar que fascina desde emociones muy diferentes sería absurdo. Bárbara cambia y se adapta, pero siempre encuentra algo interesante.

Tezuka es un narrador inteligente y hábil, que consiguió durante toda su carrera fomentar una lectura compleja a pesar de tener un trazo que invita a pensar en muchas ocasiones en historias algo más livianas. Su caricatura es sencilla y cercana, y sin embargo eso no oculta trasfondos más que adultos. En Bárbara eso alcanza unas cotas más elevadas que de costumbre, ya que la temática de la obra lo permite. Cada instante de violencia, cada momento en el que Bárbara se ve viviendo en la calle, cada escena denigrante y hasta cada escenario de corte fantásticos está dibujado con el toque juvenil que no pierde nunca la obra pero haciendo que eso mismo sirva a los propósitos del relato. Esas son sensaciones nada fáciles de conseguir y que solo los mejores logran alcanzar. Tezuka, sin duda, está en esa categoría e incluso en obras que no muchos colocarían entre las más grandes y conocidas de su producción, como sucede con esta, deja momentos de enorme brillantez. Narrativa, desde luego y a pesar de que como ya se ha mencionado hay un cierto cambio radical en la segunda mitad que le resta empaque, pero también visual, porque ahí Tezuka siempre es capaz de maravillar. Bárbara es, efectivamente, una obra menor. Pero sigue siendo la obra menor de un genio y una idea brillante que tiene una ejecución más que aceptable.

Shogakukan publicó originalmente Barbara entre julio de 1973 y mayo de 1974. El único contenido extra es un epílogo de Osamu Tezuka.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 16 marzo, 2017 por en ECC, Manga, Osamu Tezuka, Shogakukan y etiquetada con , .

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