Cómic para todos

‘Star Wars. Imperio oscuro’, de Tom Veitch y Cam Kennedy

Editorial: Planeta Cómic.

Guión: Tom Veitch.

Dibujo: Cam Kennedy y Jim Baikie.

Páginas: 352.

Precio: 35 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2017.

Es casi imposible negar la trascendencia que tiene Imperio oscuro en la mitología de Star Wars, al menos en ese universo de cómic que se gestó bajo el amparo de Dark Horse para completar lo que durante tantos años el cine no nos ofreció, la continuación de las aventuras de Luke, Han y Leia tras las destrucción del Imperio y las muertes del Emperador y Darth Vader. Durante muchos años, ese siniestro momento de El Imperio contraataca (aquí, su crítica) en el que Luke imaginaba batirse en duelo con Vader y ser él mismo seducido como su padre por el Lado Oscuro de la Fuerza quedó en el aire. Y llegó Imperio oscuro, un relato casi impecable en su planteamiento y en ocasiones también en su ejecución, aunque hoy se nota que los años no han pasado en balde y que hay momentos en los que no todo es tan brillante como sí pudo parecerlo en su momento. Tom Veitch creó una continuación, como su propio nombre indica, oscura y siniestra, amenazante y atrevida, aunque la apuesta de Cam Kennedy en el dibujo es algo más complicada de defender. No por su puesta en escena, pero sí por la forma en que dibuja la acción y a sobre todo a sus protagonistas. Pero, con sus defectos, la importancia de Imperio oscuro sigue siendo en nuestros días algo a valorar muy positivamente, porque sus ideas son inteligentes casi siempre.

Veitch logra conjugar en su historia el dominio de la Nueva República con la amenaza de un nuevo Imperio, más o menos como quiso hacer El despertar de la Fuerza (aquí, su crítica), pero opta por un destino diametralmente opuesto. No es un discípulo de Luke quien reaviva el lado más siniestro de la Fuerza sino el propio Luke, adoctrinado por el único ser que domina esa faceta oscura con mayor poderío que Vader. Aquí es donde la teoría de los clones cobra una fuerza inusitada en el mundo de Star Wars, es donde el destino de Luke y Leia se une con más intensidad, y donde se recupera con más precisión que nunca la sensación de que en cada esquina acecha un peligro mortal para los héroes. Sigue, en ese sentido, lo que buscaban las películas originales de Star Wars pero, de nuevo hay que incidir en este aspecto, desde un punto de vista algo más adulto y siniestro. A Veitch le gusta profundizar en el Lado Oscuro, pero también sienta las bases de un futuro esplendor Jedi, lo que aporta el necesario contrapunto luminoso a un relato pensado y construido para glorificar esa parte más turbia de la cultura Jedi que imaginó en su momento George Lucas. Eso no se ha perdido en absoluto con el paso de los años, y ver a Luke sucumbir por voluntad propia a peligro del que tanto le advirtieron Obi-Wan y Yoda es un momento de una trascendencia brutal.

Ese tono también se aprecia en lo visual. Es bastante evidente que Kennedy busca alejarse del colorido de las películas y de todos los cómics publicados hasta ese momento. Su idea es que se sienta la tragedia, la amenaza, el peligro y casi hasta el terror por la presencia del Lado Oscuro. Y eso lo logra de una manera sobresaliente, incluso con algunas viñetas soberbias en las que el color es soberbio. Pero esa misma apuesta tiene un peligro evidente, en el que Kennedy cae como Luke al Lado Oscuro: hay muchas escenas en las que es francamente difícil identificar a los personajes, ni siquiera a los que cuentan con rasgos claramente identificativos. Eso queda mucho más de manifiesto cuando en el episodio final de esta trilogía, Fin del Imperio, Jim Baikie coge el relevo en los lápices y mejora ese aspecto aún respetando el tono que predomina en la historia. Imperio oscuro atesora, no obstante, muchos más aciertos que errores. Cierto es que se nota que el cierre del relato se hace apresuradamente en dos números cuando las dos primeras miniseries fueron de seis y que, con todo, hay cierta ingenuidad en algunos momentos. Pero son los personajes clásicos en la tesitura más oscura en la que se les puede poner y un intento de añadir algo más a la siempre hipnótica mitología de la Fuerza, y eso es algo siempre digno de ver.

El volumen incluye los seis números de Star Wars: Dark Empire, publicados originalmente por Dark Horse entre diciembre de 1991 y octubre de 1992, los seis de Star Wars: Dark Empire II, de entre diciembre de 1994 y mayo de 1995, y los dos de Star Wars: Empire’s End, de octubre y noviembre de 1995. El único contenido extra es un prefacio de Ralph McQuarrie.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 14 marzo, 2017 por en Cam Kennedy, Cómic, Dark Horse, Jim Baikie, Planeta DeAgostini, Star Wars, Tom Veitch y etiquetada con , , , , .

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