Cómic para todos

‘Caroline Baldwin’ 1, de André Taymans

Editorial: Yermo.

Guión: André Taymans.

Dibujo: André Taymans.

Páginas: 224.

Precio: 42 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2016.

Una mujer como protagonista de una historia de intriga y trabajando como detective privado no es algo notablemente novedoso. ¿Qué distingue entonces Caroline Baldwin de esas otras cabeceras? Su tono depresivo. Baldwin es una mujer llena de flaquezas. O, al menos, de puntos poco optimistas. No es una estratega brillante e infalible, como se ve en los cuatro primeros álbumes que reúne este primer volumen recopilatorio. Con frecuencia, sus enemigos van un paso por delante o sorprenden a la protagonista. Tiene una seria adicción al alcohol. Presenta carencias afectivas de libro, lo que lleva a Caroline a mantener frecuentes relaciones sexuales con hombres a los que no conoce de nada. Y no es especialmente afortunada. Con ese cóctel, André Taymans, crea un relato bastante atractivo, mejor por su propio concepto que por su acabado visual, no cabe duda de que es llamativo y personal pero en ocasiones también algo limitado, como ya comprobamos en el trabajo de Taymans en la posterior Las tribulaciones de Roxane (aquí, su reseña), con la que comparte también el gusto por poner a una mujer como centro de una historia de misterio amable y colorista. Esta, desde luego, es más oscura y eso se agradece, porque ese lado amargo y casi decadente de la vida es el que muestra Caroline Baldwin, enmascarándolo con la aparente jovialidad de sus arquetipos.

Porque, en realidad, esta serie es justo eso, una máscara. Una muy inteligente. Taymans apuesta por misterios más o menos previsibles. Pero es con la introducción de su protagonista cuando las cosas se van torciendo desde aspecto no siempre vinculados al caso sino a la propia Caroline. Moon River, precisamente por ser la introducción a este universo, es la que menos incide en ella y más se centra en una trama exótica que nos lleva nada menos que a la Luna pero sin necesidad de argumentos de ciencia ficción. Pero a partir de ahí, todo se complica para Caroline. Contrato 48-A nos sumerge en sus raíces indias, su problema con el alcohol y lo mal que elige a los hombres de su vida. Y la historia doble que forman Rojo piscina y El último baile introduce un elemento mucho más dramático y personal, llevando como tantas otras historias a la propia protagonista al centro de sus investigaciones con un buen cliffhanger de la primera parte, y también demuestra que Taymans es capaz de complicar sus tramas para que se alarguen en su número de páginas. Y poco a poco, Caroline Baldwin se va revelando como una historia entretenida, con una protagonista que ofrece una fácil y clara conexión y que evita con cierta facilidad tanto la repetición como la excesiva complicación argumental, quizá los enemigos más claros de las historias de detectives.

En lo visual, Taymans es eficaz pero no es del todo brillante. Apuesta por un diseño sencillo y por una narrativa que desataca más en la planificación que en el acabado. Eso se debe, sobre todo, a que sus figuras son bastante estáticas. Por eso, y no por casualidad, sus viñetas crecen cuando quieran contar algo que no necesitan movimiento. Las escenas de persecución o los momentos en los que se abrazan las convenciones más movidas del género no son el fuerte de Caroline Baldwin, pero cuando sus personajes aparecen pensativos, sobre todo en las viñetas en las que Taymans no se apoya en el diálogo, la historia crece. Es ahí, en la profunda y hasta melancólica mirada de Caroline, donde se aprecia la vida interior que tiene la historia, donde ella se convierte en un personaje atractivo, que supera el trazo frío que puede sentirse en las partes más movidas de la historia, que es donde se siente que el color es quizá algo demasiado grandilocuente para el trasfondo que tiene el relato y la propia psicología de su protagonista. Caroline Baldwin no solo no defrauda, sino que parece ir creciendo un poquito más con cada álbum que aparece, porque en cada nueva historia, siempre legibles de manera independiente, se van incorporando detalles que hacen que esto sea una serie digna de seguimiento.

El volumen incluye los cuatro primeros álbumes de Caroline Baldwin, Moon River, Contrat 48-A, Rouge Piscine y La dernière danse, publicados originalmente por Casterman en septiembre de 1996, marzo y octubre de 1998 y abril de 1999. El único contenido extra son las portadas originales de André Taymans.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

 

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Esta entrada fue publicada en 14 marzo, 2017 por en André Taymans, Casterman, Cómic, Yermo y etiquetada con , .

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