CÓMIC PARA TODOS

‘Balas perdidas’, de Walter Hill, Matz y Jef

Editorial: Norma.

Guion: Walter Hill y Matz.

Dibujo: Jef.

Páginas: 128.

Precio: 24 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2016.

En el mundo del cine se echa de menos a Walter Hill, un director que se coló entre los más influyentes de finales de los años 70, que en los 80 contribuyó a la reinvención del cine de acción y que en las dos últimas décadas ha pasado a un plano mucho menos importante. No deja de ser curioso que su hasta ahora última película como director, en 2012, sea Una bala en la cabeza, una novela gráfica escrita por Matz. Curioso porque este Balas perdidas es una petición que el propio Matz le hizo a Hill para hacer un cómic, y este rescató para la ocasión un guion que tenía escrito desde hace tres décadas. En otras palabras, es la oportunidad de ver al Walter Hill que dejaba huella, el que interpretaba con un acierto indudable la mezcla entre el género negro y la acción, pero adaptado a una narrativa más contemporánea. Matz hace un buen trabajo adaptando la historia, aunque se nota que tiene un ritmo que procede de otra época, incluso aunque las escenas más movidas se desboquen con la misma violencia que hay en Los amos de la noche, Límite: 48 horas, Calles de fuego, Danko: Calor rojo o El último hombre por obra y gracia de Jef, cuyo dibujo es bastante acertado sobre todo a la hora de interpretar lo más propio del noir, el tipo duro, el gánster siniestro o, por supuesto, la femme fatale, que de todo ello hay en Balas perdidas.

El principal acierto de la historia está en que, siendo un ajuste de cuentas que la mafia encarga a un matón del que apenas sabemos nada, un Roy Nash que se va convirtiendo página a página en uno de esos misteriosos antihéroes de los que es fácil enamorarse, en realidad es una historia de amor. Esa es la baza que van jugando Hill y Matz durante todo el relato, una mujer como objeto de deseo, como recompensa final del camino del, insistimos, antihéroe, que hará todo lo que esté en su mano para llegar hasta ella nadando en las peligrosas aguas de la misión que le han encomendado. Y sí, hay ametralladoras, pistolas, garitos de mala muerte, policías corruptos, mujeres atractivas dentro del peligro mundo masculino de la mafia, incluso la dinámica de buddy movie que tan bien exploró Hill en Límite: 48 horas antes de que Arma letal redefiniera el género en el cine. Todo eso está presente. Pero nunca se pierde de vista que lo que realmente le interesa a Nash es dar con una mujer que para él lo significa todo sin que en realidad sepamos al principio los motivos. Esos los vamos descubriendo poco a poco, información bien dosificada dentro de un ritmo pausado que, probablemente, hoy sería más difícil de trasladar al cine que en el momento en que se concibió la historia. La nostalgia, no obstante, es un elemento más y ayuda a que la lectura sea muy amena.

A eso ayuda la puesta en escena de Jef. Sus personajes son peculiares y eficaces, pero lo que realmente marca una diferencia es la ambientación. Con el color, que no duda en coger como referencia el mismo cine de Walter Hill entre otras muchas fuentes, pero también en el dibujo. Y es que Balas perdidas es una historia que cambia continuamente de escenario, que arranca en un pequeño pueblo de esos que rompe la desértica Arizona con un pedazo de civilización, que pasa después por los bajos fondos de Los Ángeles y que incluso se detiene en el interior de la prisión. Todos esos escenarios cuentan con sus propias luces, con sus características, muy distintas pero parte de un mundo oscuro y siniestro, en el que, tal y como indica el título, una bala perdida puede poner fin a la historia en cualquier momento. Lo hace, no obstante, cuando corresponde, de una manera adecuada al tono de la historia y a la idiosincrasia del género, y eso se agradece mucho. No llega a mostrar elementos que hagan de esta una obra cumbre del género, pero sí resulta muy satisfactoria para quienes echamos de menos el cine de Walter Hill con la fuerza que tenía hace ya algunas décadas. No es lo mismo, pero al menos también sirve para demostrar que historias como esa se pueden abrir paso en el cómic con la misma facilidad con la que lo hicieron en el cine.

Rue de Sèvres publicó originalmente Balles perdues en enero de 2015. El único contenido extra es una entrevista con Walter Hill.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 13 marzo, 2017 por en Cómic, Jef, Matz, Norma, Rue de Sèvres y etiquetada con , , , .

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