CÓMIC PARA TODOS

‘El secreto del Salmo 46’, de Brian Moriarty e Iván Sende

el-secreto-del-samo-46Editorial: Diábolo.

Guión: Brian Moriarty.

Dibujo: Iván Sende.

Páginas: 80.

Precio: 15,95 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Noviembre 2016.

A estas alturas tendría que resultar indudable que hay material e inspiración para crear cómics en cualquier sitio. Pero hay que reconocer que El secreto del Salmo 46 es toda una sorpresa en ese sentido. El relato es una conferencia. Así, tal cual. Brian Moriarty, diseñador de videojuegos, dio en 2002 una conferencia sobre lo que reza el subtítulo del libro, Mensajes escondidos en el arte, lo que hoy en día muchos conocemos como huevos de pascua, referencias ocultas que deslizan los autores de las obras para quienes sepan verlas y que están presentes desde hace mucho más tiempo del que muchos imaginarán. Y como el tema es interesante, el cómic resultante es igual de interesante. No se pierde nunca la sensación de que, efectivamente, estamos ante una conferencia. Eso no es ni bueno ni malo en sí mismo, pero sí una advertencia sobre el ritmo que propone esta traslación a las viñetas que dibuja Iván Sende, uno pausado y relajado para que vayamos asimilando la gran cantidad de información que hay en sus páginas. Todo muy ameno, que nadie se asuste, porque siempre es divertir encontrar cosas en la obra de Juan Sebastián Bach o William Shakespeare que no está al alcance del profano, que están oculta a la vista y que, al final, permite alimentar sueños diferentes sobre la obra de creadores únicos.

El comienzo de la obra, no obstante, es peculiar. No entra precisamente por el tema que va a tratar sino por algo completamente diferente, algo que nos ayuda a ubicar a Moriarty más que a su conferencia. Porque, en realidad, el autor busca referencias personales, anécdotas que acerquen lo que cuenta a experiencias más cercanas. Y ahí, en algunos momentos, sí se puede perder el hilo. Muy poco, la verdad, porque el tono es didáctico y ameno siempre, incluso esas anécdotas son entretenidas por sí mismas, aunque sirven para delatar el origen del texto que estamos leyendo. Pero lo que importa es ese objetivo de desgranar objetivos ocultos en el arte, y ahí el discurso funciona francamente bien. Incluso sin tener muy claro de qué va la cosa, Moriarty se las arregla para mantener la atención siempre. Y con facilidad. Los momentos en los que se centra en la figura de Shakespeare son, con diferencia, lo más atractivo del discurso de Moriarty, puede que sea porque el autor de Hamlet o Romeo y Julieta ha sido versionado, discutido, estudiado y mencionado en púlpitos mucho más populares que el propio Bach. Ahí, de hecho, engancha con el Salmo 46 que menciona en el título y ahí deja la simpática duda para que cada cual interprete como quiera el hecho central de este discurso. ¿Hablamos de genialidades o de casualidades? Puede que de las dos cosas.

Dado que estamos ante una conferencia novelada, es evidente que hace falta un esfuerzo muy grande para que el texto no devore al dibujo. Iván Sende logra ese objetivo con bastante solvencia. Apoyado en el blanco y negro y yendo al grano en sus ilustraciones, sin recargar los fondos y con su habitual economía de líneas, se amolda muy bien al contenido de la charla. Incluso sabe manejar muy bien las tintas para que funcionen desde un punto de vista discursivo (como, por ejemplo, en la escena del eclipse o cuando se habla de que la figura de Santa Claus es, en realidad, el Anticristo). Merece la pena detenerse en la manera en la que Sende acopla su dibujo al texto para que cada uno de las dos mitades tenga sentido con la otra. La conferencia puede decir que sobrevive por su cuenta, de hecho esa es la forma en la que nace la obra, pero precisamente por eso hay que valorar más la labor del ilustrador, porque se sube a un coche en marcha con mucha naturalidad y aprovechando los huecos que siempre se dejan en la enunciación de temas y sentencias. La pretensión de El secreto del Salmo 46 es la de comunicar, y eso mismo hace que estemos ante un cómic valioso por su contenido, arriesgado por su forma y atractivo porque, en el fondo, todo conocimiento merece esa consideración. No siempre se puede decir que un cómic enseña. Y este lo hace.

El volumen no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 28 febrero, 2017 por en Brian Moriarty, Cómic, Diábolo, Iván Sende y etiquetada con , , , .

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