CÓMIC PARA TODOS

‘Promethea’ 3, de Alan Moore y J. H. Williams III

promethea_vol3Editorial: ECC.

Guión: Alan Moore.

Dibujo: J. H. Williams III.

Páginas: 336.

Precio: 31,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2016.

Acercarse al último número de Promethea, el número 32, es el mejor resumen posible de lo que supone esta obra de Alan Moore y J. H. Williams III. Estamos ante un cómic único, diferente, de pretensiones tan elevadas que, de no ser algo peyorativo, bordearían lo pedante. Pero es que Alan Moore es un tipo que disfruta escribiendo para no ser entendido al cien por cien. Le pasa incluso cuando realiza obras más accesibles que esta, y Promethea está entre las complejas. La parte inicial es sencilla. Moore celebra la imaginación, aquello que la ficción aporta para que nosotros, los lectores, pasemos un rato entretenido. Pero esta serie va mucho más allá y, efectivamente, ese número final lo constante. Promethea es un compendio de reflexiones, de alusiones, de investigaciones, de insinuaciones, de ideas y de conceptos. Y sí, entre todo eso mueve a una heroína de aspecto atractivo y vestuario escaso como nexo de unión con los tópicos del género, pero ahí se acaba todo lo accesible. La serie, con un dibujo siempre deslumbrante de J. H. Williams III, ofrece todo un cursillo de erudición comiquera que desborda genialidad incluso cuando no es del todo sencillo apreciarla. Reencontrar de todos modos a Promethea como parte del universo que encabeza Tom Strong es razón suficiente para que cualquier disfrute con estas historias.

Y el caso es que, si se piensa, Moore no cuenta historias tan complejas. Pero es que les a tal envoltorio que acaba siendo imposible no pensar en él como en un genio erudito. Y el caso es que Moore se las arregla para que se pueda leer Promethea sin necesidad de estar asistiendo a un espectáculo ininteligible. Habla de identidad, y nos muestra la pelea de dos mujeres por mantener la personalidad de Promethea. Habla del fin del mundo, algo que hemos visto en docenas de historias de ficción de todo tipo. Habla del miedo, del propio a ser la causa de algo malo y del mundo como conjunto ante poderes que no es capaz de comprender o controlar. Habla de temas que se pueden tocar con las manos, desde un punto de vista personal y también como espectador. Y sí, llegamos a ese número final y habla Moore en él de tantas cosas, como compendio de lo que ha querido contar en esta serie tan especial, que casi parece necesario releerlo en más de una ocasión para comprender todos los mensajes que hay en él. Corona, no obstante, una serie formidable, un autohomenaje a los creadores, a la imaginación, a la narrativa y a las leyendas, pero siempre desde el punto de vista del mundo del superhéroe del que Moore casi siempre ha renegado. No es que Promethea sea un cómic de género, no lo es, pero Moore se acerca a él mucho más de lo que lo ha hecho en años.

Si para entender lo que Moore quería contar en Promethea hay que ir a este número final, lo mismo se puede decir del brutal dibujo de J. H. Williams III. Idear un cómic que descompone en páginas a imprimir dos ilustraciones de gran tamaño y colores casi alucinógenos sobre los que dispone siluetas de una heroína es un logro inmenso, brillante y único. Pero es que Williams es un maestro de la composición, y eso se aprecia en toda la serie, pero con creces en el número 28, en el que juega a su antojo con el tiempo. O en los formidables 30 y 31, en los que combina su dibujo de siempre con un estilo fotorrealista para manifestar el contraste entre realidades que le plantea Moore. Cada número, en realidad, es un reto. Y Williams responde a todos ellos, batea todas las bolas que le lanza Moore y crea un tebeo apabullante en todos los sentidos, desde la en apariencia simple pelea entre las dos Prometheas hasta ese deslumbrante número final cuyo imperio de los sentidos envuelve con tanta facilidad al lector para que se pierda en cada una de sus páginas. Hasta su velado homenaje a Watchmen con una rejilla de tres filas y la melancolía del superhéoe es deslumbrante. Promethea se despide con un final a la altura de lo requerido y confirmando que es uno de esos cómics que hay que leer si se quiere entender la genialidad de sus autores.

El volumen incluye los números 24 a 32 de Promethea, publicados originalmente por DC Comics a través de su sello Vertigo entre febrero de 2003 y abril de 2005. El contenido extra lo forman las portadas originales de J. H. Williams III, un cómo se hizo el último número de la serie, un portafolio de bocetos a cargo del ilustrador, el diseño original del personaje por Alex Ross y el guión completo de Alan Moore para el número 29.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 23 febrero, 2017 por en Alan Moore, Cómic, ECC, J. H. Williams III, Vertigo y etiquetada con , , , .

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