CÓMIC PARA TODOS

‘El boxeador’, de Manolo Carot y Rubén del Rincón

el-boxeador_portadaEditorial: La Cúpula.

Guión: Manolo Carot y Rubén del Rincón.

Dibujo: Manolo Carot y Rubén del Rincón.

Páginas: 208.

Precio: 29 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2016.

Cojamos el volumen de El boxeador. Tenemos dos autores, Manolo Carot y Rubén del Rincón. Cada uno de ellos cuenta la historia de un boxeador. Ambos se cruzan en la historia, pero son dos relatos que bien podrían ser independientes. No lo son, y es ahí donde nace la genialidad de El boxeador. En que más que un relato es una experiencia. En que sí, son dos historias sencillas, pero que cruzadas se convierten en algo más, en un duelo, tanto pugilístico como vital. También artístico. Y se puede leer primero una parte o la otra, del derecho y del revés. Se puede optar por la elegancia de Héctor o por la rudeza de Rafa. Por el estilizado Carot o por el contundente Del Rincón. Y se puede, después, cambiar el orden. Darle la vuelta al libro. Leerlo otra vez para llegar a todos los matices que tiene la obra, que son muchísimos a pesar de que la apariencia es la de la sencillez. No hay más que ver el soberbio uso del tiempo y de las elipsis que hay en las dos partes, que se acaban fusionando fuera de las páginas, en la cabeza del lector, para encumbrar un trabajo diferente y maravilloso, un tebeo que debió nacer desde el crowdfunding pero que entonces no encontró el respaldo de un público suficiente. Con una editorial por detrás, por fin hemos podido leer El boxeador. Y qué maravilla nos ha llegado, una nueva muestra de lo bien que funciona el boxeo como escenario de un drama. O de dos.

Siendo boxeo, y aunque los dos autores han tenido experiencias personales en este deporte, es evidente que los referentes más obvios son cinematográficos. Eso era obvio desde que se conocieron las líneas maestras del proyecto y mucho más después de leer el producto acabado. Rocky es la esencial, porque el clímax doble de la obra es precisamente el enfrentamiento entre estos dos boxeadores contrapuestos en estilo, en vida y en conflictos, como lo eran en realidad el propio Rocky y Apollo Creed. Hay en El boxeador un cuidadísimo trabajo de creación de personajes y escenarios. Carot y Del Rincón no sólo exponen conflictos, sino que les dan un envoltorio formidable. Y eso que, en realidad, parten de estereotipos bastante marcados. Pero qué manera de sacarles partido. A los dos. Héctor y Rafa son dos personajes moldeados con mimo. Y hasta en eso la dicotomía que plantean los autores es fascinante. Héctor, tímido y callado, es un libro abierto para el lector. Rafa, bravucón y deslenguado, es en realidad el que tiene muchos más aspectos que permanecen ocultos casi hasta la escena final, el combate final en el que Del Rincón intercala un flaschback emotivo y precioso, que, con permiso del también gran trabajo de Cabot, define mejor que nada lo que supone El boxeador.

Lo que más sorprende de esta obra es que dos estilos de dibujo a priori tan distintos como los de los dos autores acaban fusionándose de una manera fascinante. Si no fuera porque el sentido de la lectura obliga a empezar de cero, llegar al centro del libro no supone una ruptura. Y sí, se les reconoce. No se trata en absoluto de un trabajo mimético, porque tanto Carot como Del Rincón se mantienen fieles a lo que saben hacer, a lo que ya han mostrado en trabajos anteriores. Y sacan partido a todo. Al boxeo, por supuesto, porque ambos dominan la técnica y saben trasladarla al papel, pero sobre todo a los personajes, al escenario, al drama. Porque El boxeador no es un relato deportivo, sino uno humano. Con del deporte como telón de fondo, por supuesto, pero yendo mucho más allá. Como en realidad tiene que ser cualquier relato deportivo para que triunfe incluso entre quienes no tienen ningún apego a ese deporte en cuestión. Carot y Del Rincón han firmado así una obra visualmente fascinante con la incorporación de las tonalidades rojas a  un universo exento de color, magnética precisamente por la arriesgada propuesta que supone a nivel narrativo, pero que convence con la misma intensidad desde su historia. Y, lo mejor de todo, es una obra que nunca parece agotarse. Que pide una segunda lectura. Y una tercera. Y así, hasta el infinito.

El volumen no tiene contenido extra.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 17 febrero, 2017 por en Cómic, La Cúpula, Man, Rubén del Rincón y etiquetada con , , , .

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