CÓMIC PARA TODOS

‘Okko. El ciclo del vacío’, de Hub

okko-vacio-baixa-4Editorial: Yermo.

Guión: Hub.

Dibujo: Hub.

Páginas: 128.

Precio: 30 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Octubre 2016.

Dado que Okko fue desde el principio una serie que se basaba, entre otros aspectos, en el misterio en torno a su ronin protagonista, desvelar su origen es un momento crucial, llamado a marcar el juicio que va a afectar no solo a este volumen en particular sino a toda la obra en su conjunto. Hay que hacerlo bien, hay que estar a la altura. De lo contrario, se corre el peligro de que caiga el castillo de naipes que siempre es una narración construida de esta manera, por cerradas y bien cerradas que sean las aventuras que se hayan contado y que Hub definió como ciclos de dos álbumes cada uno. Pero no hay duda posible después de leer esta última aventura. Eso será discutible, por supuesto, pero El ciclo del vacío es, probablemente, la mejor muestra del Okko de Hub, una historia brillante, que supone un maravilloso cierre a la epopeya completa del personaje, que sirve para explicar su personalidad, que es fiel a lo que hemos visto de él y a la vez funciona como prólogo del inevitable final, que se desencadena casi como una maravillosa casualidad, como un instante que queda casi enterrado en la historia y que, sin embargo, se convierte en un elemento definitorio, tanto como los que forjan el origen de este singular ronin. Hub corona de esta manera una andadura muy atractiva de diez álbumes y cinco ciclos.

Las historias de Hub para Okko nunca han sido lineales. Nunca han sido historias de un solo personaje. El ciclo del vacío no sólo no es una excepción, sino que se confirma como la mejor demostración de la regla. Sobre todo por la excepcional forma en la que forma a Okko como ronin, por su fascinante relación con Noburo, aunque esta parta de elementos bastante arquetípicos, pero sobre todo porque hay una conexión lógica, razonble, coherente y hasta brillante entre el Okko joven que vemos en los flashbacks y el Okko maduro al que hemos seguido hasta este punto. Hub sabe dar forma a su relato con una intrincada red de tramas secundarias que, en el fondo, son mucho menos importantes pero sin las que el efecto de todo el conjunto no sería el mismo. Y es verdad que eso mismo es el mayor elemento de distracción que hay en el cómic, y en ocasiones puede quedar la impresión de que es algo que no tiene la misma relevancia que el arco central. Pero acaba funcionando como parte de la estructura que el autor ha escogido para contar todos los ciclos de Okko. Siempre hay un tema central y subtramas que lo rodean. Y siempre acaban confluyendo de manera natural, incluso aunque el final de El ciclo del vacío pueda parecer algo demasiado anticlimático. Pero es adecuado. Al fin y al cabo, hemos seguido a un ronin.

En cuanto al dibujo, Hub se ha venido mostrando en plena forma en todos los volúmenes, sabiendo usar un dibujo aparentemente caricaturesco pero cargadísimo de detalle para dar forma a un mundo en el que encaje lo realista y lo irreal, con un uso del color sobresaliente y con una personalidad bestial para cada uno de los personajes a los que ha embarcado en esta aventura. El ciclo del vacío culmina una espléndida obra a nivel gráfico con una tarea nada fácil, la de que el lector pueda trazar un vínculo directo entre el protagonista joven y el que ya cuenta con una edad más avanzada. El resto, en realidad, ya lo tiene ganado desde los álbumes anteriores. Pero firmar un tebeo tan espectacular sin su mejor baza en este sentido, Noburo, que apenas tiene protagonismo en esta entrega, es algo que tiene mérito. Incluso aunque tenga que recurrir a lo más explícito para que la violencia cobre un protagonista que quizá no necesita. Pero esto es sólo un detalle más que confirma, eso sí, que hay muchos que buscar en Okko, también en este cierre. Es la obra de muchos años y se nota el mimo con el que Hub la ha ido construyendo. No es poco en absoluto, mucho más si se opta, como ha hecho el autor, por dejar el principio para el final. El ciclo del vacío es la despedida, pero a la vez el cierre de un círculo, con un epílogo, además, que ensalza de manera brillante al cómic como medio.

El volumen incluye los dos álbumes de Okko: Le cycle du vide, publicados originalmente por Delcourt en abril de 2014 y octubre de 2015. El único contenido extra son las portadas originales de Hub.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 2 febrero, 2017 por en Cómic, Delcourt, Hub, Yermo y etiquetada con , , .

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