CÓMIC PARA TODOS

‘Paracuellos 7. Hombres del mañana’, de Carlos Giménez

erk09328Editorial: Penguin Random House / Reservoir Books.

Guión: Carlos Giménez.

Dibujo: Carlos Giménez.

Páginas: 64.

Precio: 17,90 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2016.

Aunque como el propio Carlos Giménez recuerda en el prólogo de este libro Paracuellos no lo tuvo fácil en sus inicios, es de justicia reconocer que estamos ante uno de los títulos esenciales para entender una parcela del cómic español, la que se centra en el ambiente de la posguerra. Puede que eso, para muchos, sea recordar tebeos de aventuras como El Capitán Trueno, pero pocos autores como Giménez han sabido llevar a las viñetas la crudeza de la vida de aquellos años posterior al conflicto bélico que dio paso a la dictadura. Y ojo, que estamos además ante un volumen muy trascendente por varias razones. Paracuellos estaba inactiva desde hace casi tres lustros. El regreso de Giménez a este mundo es, por ello, una noticia de calado. ¿El resultado? Notable, porque hay algunas variaciones en el formato ya conocido de la serie para introducir algo de novedad y porque además no es un regreso gratuito ni facilón, ya que como explica el propio autor estas cuatro historietas que forman Hombres del mañana, séptimo volumen de la serie, son la adaptación en viñetas de algunos de los relatos que él mismo ya había escrito en prosa para la edición francesa original de Paracuellos. Giménez versionando a Giménez y en la serie más auténtica de todas las que ha hecho Giménez a lo largo de su carrera. Eso es algo que, por fuerza, tiene que llamar la atención.

El simple hecho de leer Paracuellos después de tanto tiempo juega muy a favor del trabajo de Giménez. Lo más probable es que, si hubiera habido un bajón en sus historias, se hubiera notado poco precisamente por el hecho de que con este libro hemos vuelto a un lugar que ya conocíamos de antemano. Y eso, teniendo en cuenta que son relatos crudos, de pobreza y hambre, de un trato no demasiado aseado a los niños de la posguerra y de las penurias que azotaban a tantas y tantas familias, tiene un mérito indudable. Hombres del mañana, efectivamente, no la componen relatos de la brevedad habitual, sino cuatro relatos un tanto más largos. No demasiado largos, eso sí, porque sigue siendo una serie que descansa en la anécdota para desde ahí desarrollar una formidable descripción de la época y del ambiente. La clave está en que, quizá por ser autobiográfica o incluso a pesar de eso, Giménez logra que Paracuellos sea una serie en la que el lector se implica rápidamente. Y el caso es que todos los relatos funcionan por identificación tanto como por explicación. Es decir, que el lector de edad que viviera esta época se sentirá transportado a ella de nuevo, pero quien no sepa nada de esta verdad silenciada también se conmoverá con lo que le sucede a Pablito y a sus compañeros del Hogar del Auxilio Social de Paracuellos del Jarama.

Giménez es, además, uno de esos autores que se ha movido siempre en registros parecidos. El tono melancólico es parte esencial de su trabajo, incluso más allá de Paracuellos, aunque sea aquí donde ha encontrado lo mejor de su obra. Y como dibujante se puede decir lo mismo. Su caricatura, sus ojos y orejas de gran tamaño, dan un carisma perfectamente reconocible tanto a los personajes como a la obra en su conjunto. En ese sentido también se afronta Hombres del mañana como un regreso a casa, porque el paso de los años no ha disminuido un ápice el acierto en el trazo de Giménez. No son muchas las ocasiones en las que Giménez se permite jugar con el blanco y negro para convertirlo en elemento narrativo, pero cuando lo hace marca algunos de los mejores momentos de Hombres del mañana, sobre todo en la parte final de la cuarta historia del libro. Este séptimo volumen tiene el acierto de fusionarse con total naturalidad en la tradición de Paracuellos. Quizá tengo un tono algo menos marcado de denuncia histórica y más de inmersión en las sensaciones de los protagonistas más como niños (su afán de coleccionar tebeos, la relación con un hermano mayor, la forma en la que se arropan por la tragedia de algún compañero) que como víctimas de la triste situación en la que quedó España tras la Guerra Civil. Pero sigue siendo Paracuellos.

El único contenido extra es una introducción de Carlos Giménez.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 1 febrero, 2017 por en Carlos Giménez, Cómic, Randon House Mondadori y etiquetada con , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 231 seguidores

Archivos

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: