CÓMIC PARA TODOS

‘Mezolith’, de Ben Haggarty y Adam Brockbank

cd4a2c4b78a447f79c3575b6ffc8b4b1Editorial: Diábolo.

Guión: Ben Haggarty.

Dibujo: Adam Brockbank.

Páginas: 96.

Precio: 17,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2016.

Un aficionado al cómic probablemente no conocerá los nombres de Ben Haggarty y Adam Brockbank. El primero ha desarrollado su carrera en el noble y por desgracia bastante olvidado oficio del cuentacuentos. El segundo, en el del cine, mucho más lucrativo sin duda, y más cuando se trabaja en películas como las de Harry Potter, en X-Men (aquí, su crítica) o en Rogue One. Una historia de Star Wars (aquí, su reseña). Y, sin embargo, entre los dos han conseguido firmar un cómic espléndido, Mezolith, una carta de presentación de las que merece la pena sacar todo el jugo. Haggarty y Brockbank nos sumergen en un relato que acontece hace 10.000 años, en un marco histórico pero a la vez mágico, en el que la vida en la tribu en lo que marca a los personajes y a los acontecimientos que nos relatan, a través de pequeñas dosis, de episodios muy concretos que van forjando la vida de Poika, un muchacho que ansía en convertirse en cazador y en descubrir los secretos del mundo que le rodea. Al principio parece que Mezolith va a ser, simplemente, un buen tebeo que nos acerque al mesolítico de una forma didáctica y amena, pero página a página, y a través de las bellísimas ilustraciones de Brockbank, el cómic va creciendo hasta dejar la sensación de que sus cerca de cien páginas saben a poco y hace falta más.

La clave de Mezolith está precisamente ahí, en que parece arrancar sin más ambición que la de contar una historia pequeña y contenida, que permita conocer el modo de vida de una tribu del mesolítico en el territorio que hoy formaría parte de Gran Bretaña. Pero de esa manera aparentemente sencilla, Haggarty consigue mostrar no solo la forma en la que vivían aquellas gentes prehistóricas, sino también todo un universo de magia y fantasía, de leyendas y creencias populares, que van fascinando con mucha facilidad. Pueden ser los rituales de caza, los que se ven en el primer episodio del libro, cuentos extraños y fantasiosos como los del segundo o incluso las normas sociales que distinguen a unas tribus de otras, tal y como se ve en dos de los capítulos de este cómic, pero el caso es que todo, que por separado funciona francamente bien, acaba formando un conjunto cohesionado y muy atractivo. Por momentos, se va perdiendo la sensación de que Mezolith necesitaba de un escenario concreto para llamar la atención y se va convirtiendo en una gran historia, una sin aparente final, simplemente tomando momentos y episodios que el autor considera importantes para ir trazando la personalidad de Poika sin que se abandone por ello la pretensión más didáctica del libro, que se puede usar perfectamente en un colegio para conocer cómo era aquella época.

A ello contribuye el impresionante dibujo de Brockbank, que con una inmensa destreza consigue trasladarnos a la época descrita y hacer como si el lector estuviera instalado allí, en el poblado, junto a los árboles, en la emoción de la caza, en la importancia de sus rituales y en la fascinación de las leyendas que utilizan para explicar su propia realidad. Brockbank acierta en los personajes, en los escenarios, en la mezcla de ambos y también en la forma en la que imprime movimiento. No hay más que ver la brutal viñeta en la que Poika se da cuenta de que tiene un toro a medio metro y a punto de embestirle para darnos cuenta de que su dominio del tiempo es impresionante. En lo visual, Mezolith sí que cumple con creces con lo que propone desde el principio, y es que su relato necesita de una gran espectacularidad y belleza visuales para convencer. Y Brockbank lo consigue desde los dos puntos de vista imprescindibles, desde el realismo y desde la fantasía. En ambas exprime al máximo sus formas y sus diseños, en ambas convence e implica. Y por eso, además de por el valiente esfuerzo de Haggarty de contar una historia diferente, Mezolith se acaba dejando esa sensación de haber visto una pequeña joya, una que, sin hacer mucho ruido y sin grandes nombres, se queda grabada primero en la retina y después en la memoria.

Archaia publicó originalmente Mezolith en febrero de 2016. El volumen no tiene contenido extra.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 30 enero, 2017 por en Adam Brockbank, Archaia, Ben Haggarty, Cómic, Diábolo y etiquetada con , , .

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