CÓMIC PARA TODOS

‘El caso Sorge. Un espía de Stalin en Tokio’, de Isabel Kreitz

num1_822118Editorial: La Cúpula.

Guión: Isabel Kreitz.

Dibujo: Isabel Kreitz.

Páginas: 264.

Precio: 22,90 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Diciembre 2016.

El subtítulo de El caso Sorge, Un espía de Stalin en Tokio, casi parece aventurar de manera involuntaria que estamos ante una novela gráfica que va a rehuir los aspectos más comunes de los relatos de espías. Lo hace y, de paso, mezcla elementos atractivos y otros que no salen tan bien parados. Isabel Kreitz firma así un cómic duro de leer, que parte de una figura bastante desconocida y que le obliga a realizar un brillante trabajo de documentación con el que da forma a su historia, haciendo que los mismos testimonios de los personajes que rodean a Richard Sorge sirvan de preludio a cada escena, como si estuviéramos ante un documental filmado. Eso intriga, como la misma situación que plantea Kreitz, el Tokio de los años 30, en un ambiente de clase alta, político y social, y las relaciones que se van entablando. Esos son los puntos fuertes de un cómic que, no obstante, es difícil de leer. No tanto porque bucee en ese ambiente complicado y lleno de personajes y nombres, sino porque, en realidad, no es muy fácil seguir a Sorge. Tanto empeño pone Kreitz en dar forma al escenario que a veces el personaje parece algo inalcanzable, algo que no termina de cuadrar con el formidable final que le da a la obra, probablemente la mejor escena en las más de doscientas páginas con las que la autora da forma a este relato.

Con todo, y aunque es verdad que es una lectura larga y exigente, no hay mucho lugar al aburrimiento en El caso Sorge. Sea porque el planteamiento de las ideas es muy atractivo, por la resolución de las mismas en el tramo final o porque las introducciones siempre van sembrando la semilla del interés antes de cada episodio, Kreitz logra que la historia cale. No tanto, y esa es la paradoja, el personaje protagonista, del que en realidad nunca sabemos a ciencia cierta qué le mueve para ser un espía, para trazar las relaciones que entabla con los diversos personajes que hay a su alrededor. No es fácil discernir qué es cierto y qué forma parte de su trabajo como espía. O incluso si es real la relación que mantiene con la señora Ott, el otro gran centro de atención de la novela gráfica hasta el punto de que, por momentos, casi parece ser de más interés para Kreitz que el propio Sorge. De esa manera, el resultado final de la novela gráfica está algo desequilibrado. Llega a un final natural, pero cuando se cierra la última página queda la duda de si todo lo que se ha contado es necesario o si es lo que se necesitaba para que la comprensión del contexto, la del personal del protagonista, sea la adecuada, porque donde sí triunfa de manera rotunda es a la hora de mostrar esa especie de Casablanca que monta en Tokio.

Donde hay menos dudas es en el preciosista trabajo que hace Kreitz con los lápices. Ese toque de carboncillo que tan bien supo emplear para contar una historia de horror cotidiano en Haarmann (aquí, su reseña) le es igual de útil para dar vida al Tokio de los años 30 del siglo XX. Kreitz es una ilustradora espléndida, que logra una fusión magnífica entre sus escenarios y sus personajes, los segundos se mueven con mucha fluidez en los primeros a pesar de ese altísimo nivel de detalle que tiene cada dibujo, y eso permite que el disfrute sea inmenso desde el punto de vista visual y se olvide así en buena medida esa irregularidad que deja la historia. No basta para que El caso Sorge llegue a la brillantez formal y narrativa que había en su obra precedente, pero sí para constatar que estamos ante una narradora que no duda en adentrarse en la biografía de siniestros personajes que, a su manera y aunque lejos de los grandes focos de los libros de historia, han ido escribiendo la biografía de la Alemania del siglo XX. Sorge es uno de ellos. Encontrarle es un acierto de Kreitz. También algunas de las ideas que plasma en la novela gráfica, pero el formato escogido, también brillante y adecuado al formato realista por el que siempre apuesta la autora, no termina de encontrar un desarrollo a la misma altura.

Carlsen Verlag publicó originalmente Die Sache mit Sorge. Stalins Spion in Tokio en abril de 2008. El contenido extra es un apéndice sobre la vida de Richard Sorge.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 20 enero, 2017 por en Carlsen, Cómic, Isabel Kreitz, La Cúpula y etiquetada con , , .

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