CÓMIC PARA TODOS

‘Cíborg. Fantasma del pasado’, de David F. Walker y Marv Wolfman

ciborg_2Editorial: ECC.

Guión: David F. Walker y Marv Wolfman.

Dibujo: Claude St. Aubin, Felipe Watanabe, Daniel HDR y Júlio Ferreira.

Páginas: 136.

Precio: 12,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Octubre 2016.

La vorágine editorial tiene estas cosas. Llega Cíborg, una serie para un personaje al que se ha querido dar un claro impulso desde el arranque de los Nuevos 52 primero y del universo cinematográfico de DC después. Pero llega un macroevento que obliga a reiniciarlo todo de nuevo, y la serie acaba con los números de este segundo volumen. ¿Las sensaciones? La de haber leído un tebeo suficientemente entretenido, con alguna que otra idea atrevida e inteligente pero con muy poco espacio para desarrollarlas. Tanto es así, que David F. Walker deja la serie en manos de Marv Wolfman a dos números del final, y eso sin contar con el ya más que frecuente baile de ilustradores. Cíborg comenzó hablando del ya más que clásico tema de la ciencia ficción, el de la identidad de la máquina, y ha derivado en otra trama clásica, la del control gubernamental de la tecnología. Y en ambos arcos argumentales hay elementos atractivos, pero la serie no ha terminado de despegar del todo. Como presentación para el personaje y, de hecho, para dejarle en un escenario ligeramente diferente del inicial, el trabajo de Walker y con menos espacio de Wolfman sirve bastante bien. Pero la serie no deja la huella que sí podría haber dejado con las ambiciones que parecía tener en lo temático, y ni siquiera la presencia de la Liga de la Justicia sirve para dar ese paso adelante.

Sí se agradece, en todo caso, que hay una evolución bastante natural de la historia con respecto a lo que ya vimos en el primer volumen (aquí, su reseña). Lo malo es que, volcándose en esa pretensión gubernamental de controlar la tecnología que ha modificado a Cíborg, los efectos que dicho cambio provoca en el protagonista quedan en un segundo plano, también enterrados por la gran aportación de estos números, los recuerdos familiares. Con tantos frentes abiertos, al final da la sensación de que ninguno se cierra de una manera completamente satisfactoria, e incluso la misma presencia de la Liga de la Justicia simplemente para decir que hay que dejar a Cíborg llevar a cabo su plan de manera personal parece más bien una excusa editorial sabiendo que no hay forma de alargar el plan. Y el caso es que todo tiene su interés, pero no hay tiempo. Walker apunta, y a veces con bastante precisión, pero no termina de dar en el blanco. Por eso se disfruta casi más del trabajo de Wolfman, en el primero de los dos números que escribe porque el segundo es bastante rutinario, porque sí es capaz de encontrar un espléndido escenario para que Cíborg tenga una personalidad y unos poderes propios. Hasta ese número, y sin la historia de su madre, la verdad es que el personaje parecía bastante intercambiable.

En lo visual, el problema es el mismo de siempre. DC se ha empeñado en restar personalidad a sus series con un cambio constante en los encargados de dibujar, y cuando se le puede estar cogiendo el gusto a un ilustrador se produce la sacudida y llegamos a otro estilo que a veces no tiene mucho que ver. Claude St. Aubin arranca este volumen con un estilo particularmente frío y siendo el único dibujante que puede firmar un número completo. A partir de ahí, la locura, con dos y hasta tres artistas por número. Y sí, todo se ve con agrado, pero con la sensación de que, en el fondo, da igual quien lo dibuje, porque ni siquiera se trata de mantener una unidad con respecto al espectacular dibujo de Ivan Reis en el arranque de la serie. El propio Reis dibuja algunas páginas en el décimo número, el que sirve para despedir a Walker de los guiones, pero el daño ya está hecho para entonces y hasta ahí la serie adolece de algo identificable. No es que haya nada que reprochar a los ilustradores, ni mucho menos, pero sí a la forma en la que DC afronta estas series, digamos, menores. A Cíborg, aún entreteniendo con bastante soltura, se le ha escapado la posibilidad de marcar una diferencia y hacerse un hueco entre las superpobladas estanterías de cómic de superhéroes. Logra el aprobado, pero no mucho más.

El volumen incluye los números 7 a 12 de Cyborg, publicados originalmente por DC Comics entre enero y junio de 2016. El único contenido extra son las portadas originales de Szymon Kudrandski, Derec Donovan, Dan Panosian, Guillem March y Jonboy Meyers.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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