CÓMIC PARA TODOS

‘Ad Mortem’, de Blanca Mira y Eduard Balust

978846792417601_gEditorial: Norma.

Guión: Blanca Mira.

Dibujo: Eduard Balust.

Páginas: 192.

Precio: 8 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Octubre 2016.

Las características del mercado editorial hacen que, a veces, las grandes ideas no lleguen en las mejores condiciones. Empezando así la reseña de Ad Mortem, se puede pensar que la obra de Blanca Mira y Eduard Balust es fallida. Y no, no lo es. En absoluto. Pero el hecho de que el manga hecho en España tenga un público reducido obliga a que editorialmente se condense una historia que daba para una serie larga en un único volumen. Y es ahí donde Ad Mortem se ve demasiado limitada para las posibilidades que tenía. No se puede negar que es un volumen muy entretenido, que completa todas las tramas que ofrece. Pero no hay más que ver otras series que llegan desde el mercado oriental y que, con bastante menos que contar, se prolongan durante números y números, recreándose en cada pequeño paso de la historia que ofrecen. Mira y Balust no tienen ese privilegio, ni siquiera por el hecho de que esta obra sea la ganadora del X Concurso de Manga de Norma Editorial. Eso les garantizó el éxito de publicar, de mostrar al mundo que tienen talento para más. Pero hoy por hoy, y por desgracia, no garantiza nada más que eso, porque en Ad Mortem se ven los rasgos de una historia mucho más grande de lo que hemos leído y que se siente algo apresurada para poder llegar a todo en las menos de 200 páginas que al final tiene el volumen.

Mira saca una gran historia de su cabeza, un viaje del héroe arquetípico, que al principio no lo parece por su debilidad física y la enfermedad que está consumiendo su vida en un mundo lleno de nigromantes y zombis, pero que acaba siendo el salvador como se espera de él. En ese camino, no faltan la venganza ni el componente familiar. Todo elementos que funcionan francamente bien en este periplo, muy extenso, y que permite explorar todo un universo de personajes y lugares con los que siempre es fácil conectar. Hasta el hecho de que los nigromantes estén sujetos a unos reclamos basados en los siete pecados capitales (¿hace falta aclarar que el del protagonista será la lujuria…?) es divertido y útil para la historia. Pero, y aquí es donde surgen los inconvenientes, el hecho de que no haya margen para perderse hace que todo esté demasiado ordenado, demasiado colocado, todo tiene una utilidad precisa y aparece en el momento adecuado. Se pierde el factor sorpresa, todo avanza exactamente hacia donde tiene que hacerlo irremediablemente. Y en ese camino, en los huecos que van quedando, se pierde la posibilidad de que Ad Mortem sea una historia mucho más atractiva de lo que ya es en este formato. El lector, que disfruta del viaje, se queda con las ganas de que sea más largo, más complejo, más imprevisible y, por tanto, más natural.

No sería justo pensar que eso es un defecto de Ad Mortemn sino más bien un hecho motivado porque las cosas, ahora mismo, en este siempre maltrecho mercado español, son así o no son. Y siempre es preferible que sean, aunque sea en una versión que no alcanza su plenitud. Porque Mira plantea muy buena ideas, que merece la pena ver, y Eduard Balust les da forma de una manera muy carismática. La clave está en que, partiendo de las bases visuales del manga, consigue que los rostros superen las habituales limitaciones del cómic oriental. Los personajes de Balust son muy expresivos, y eso le permite cruzar todo el espectro emocional de la historia (desde el drama con el que concluye la primera escena a la épica del clímax, pasando por los momentos más intensos y los más juguetones) con mucho acierto. Aunque el diseño es espléndido y las habilidades de los nigromantes encuentran momentos muy espectaculares durante la trama, las escenas de acción no parecen el fuerte de Ad Mortem. Pero tampoco minimiza el acierto de la obra, que se lee con mucha facilidad desde todos los puntos de vista, e incluso invita a segundas lecturas para comprobar que, efectivamente, en la historia de Mira hay huecos que el lector puede imaginar para darle un empaque todavía mayor a la obra. Lejos de ser perfecta, pero es una muy buena carta de presentación.

El volumen no tiene contenido extra.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 19 enero, 2017 por en Blanca Mira, Eduard Balust, Manga, Norma y etiquetada con , , .

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