Cómic para todos

‘El Capitán Alatriste’, de Carlos Giménez y Joan Mundet

p334846Editorial: Penguin Random House / Debolsillo.

Guión: Carlos Giménez.

Dibujo: Joan Mundet.

Páginas: 176.

Precio: 12,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2016.

Es bastante poco frecuente que la industria española de la cultura y el entretenimiento dé lugar a franquicias, porque eso supone un éxito continuado que no se ve muchas veces por estos lares. Y, sin embargo, de vez en cuando surge alguna con la que se puede disfrutar durante mucho tiempo. Arturo Pérez-Reverte dio con la fórmula en su serie de novelas Las aventuras del Capitán Alatriste, una inteligente combinación de historia y aventura que ya ha producido siete novelas en los últimos veinte años, pues 1996 fue el año de la aparición de los primeros de sus libros. La serie se convirtió en franquicia, de hecho, gracias al cómic, puesto que la adaptación de esa primera novela, El Capitán Alatriste, vio la luz en el año 2004, dos años antes de que Viggo Mortensen diera vida al personaje en el cine en el fallido salto a la gran pantalla que dirigió Agustín Díaz Yanes. La novela gráfica, como poco, ofrece una fidelidad asombrosa a las novelas y a su espíritu, más que nada porque Joan Mundet es el ilustrador de la franquicia desde el año 2000, con lo que resulta obvio que hay un claro ejercicio de continuidad en este cómic. El encargado de la adaptación fue Carlos Giménez, un encargo con el que se aleja de sus universos personales en una época en la que estaban reeditándose con el que no quiere separarse demasiado de la prosa de Pérez-Reverte.

Quizá ahí es donde esté el punto más discutible de El Capitán Alatriste, en que hay una vinculación excesiva a la prosa, en que cada uno de los once capítulos más un epílogo que acepta en la obra comienzan con una cantidad de texto muy amplia que busca respetar la narración de Iñigo de Balboa, el mozalbete que asiste a Alatriste. Quizá suponga una fidelidad excesiva por parte de Giménez a la obra original, pero al mismo tiempo es la base sobre la que quiere asentarse. Hay mucho de descripción, más de situaciones que de escenarios, y eso hace que la lectura sea bastante pausada. El Capitán Alatriste tampoco es que sea un relato de acción pura y dura, ni mucho menos, pero es evidente que cuando Giménez acelera la narración se siente con mucha más claridad el espíritu de las novelas de espadachines del Madrid del siglo XVII que buscaba Pérez-Reverte. En todo caso, Giménez sabe hacer propios los méritos del creador del personaje y muestra con bastante acierto el escenario político y callejero del que hace gala el referente literario, y convierte el cómic en una muestra muy entretenida de lo que el cómic puede hacer con un material de esta categoría. Quién sabe cómo habría sido esta adaptación con algo más de riesgo, pero es evidente que el objetivo, por encima de todo, era abrir el mismo universo a un público diferente.

Por eso es tan acertada la elección de Mundet. Lo que se pierde en narrativa más propia del medio en algunos momentos, muy pocos en realidad, se gana en el delicado y detallado retrato que es capaz de hacer el ilustrador. La idea de base es que el lector se sienta dentro del universo de Alatriste, y eso se consigue con creces. Con los primeros planos, con el vestuario y, por supuesto, también con las escenas de lucha con la espada, algo esencial para que se sienta el carisma del protagonista. Mundet, además, se maneja francamente bien con la luz, lo que además con el blanco y negro escogido para esta adaptación deja algunos efectos francamente interesantes y poderosos, sea para generar tensión como en las reuniones clandestinas en las que Alatriste recibe sus encargos o con intenciones diametralmente opuestas, como la forma en la que Iñigo observa a su juvenil pretendida. Se agradece que, lejos de dulcificar la propuesta original, El Capitán Alatriste quiera ser fiel a la esencia del personaje. Es verdad que eso también lo acerca demasiado al terreno en el que se pierde algo de una originalidad que siempre es deseable, pero al mismo tiempo se sostiene bastante bien por sí solo, sin necesidad de conocer previamente al personaje o las novelas de Pérez-Reverte. Alatriste, desde luego, se mueve igual de bien en las viñetas que en la prosa.

El libro no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 16 enero, 2017 por en Carlos Giménez, Cómic, Joan Mundet, Randon House Mondadori y etiquetada con , , , .

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