CÓMIC PARA TODOS

‘Manticore’, de Josep Busquet y Ramón F. Bachs

w-423_num1_4123e6731bf64892ac9debbcd2060003Editorial: Aleta.

Guión: Josep Busquet.

Dibujo: Ramón F. Bachs.

Páginas: 152.

Precio: 19,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2016.

Hay muchas cosas que pueden hacer que un cómic valga la pena. Un dibujo excelso, una idea muy original, una narrativa brillante, ser pionero de alguna manera… Y a veces, sólo a veces, muy pocas veces en realidad, un cómic se gana el corazón del aficionado antes incluso de que entremos en materia y nos pongamos a valorar sus méritos. Manticore entra en esa categoría, porque es un tebeo que se quiere antes incluso de ser degustado. Su aspecto, sus pretensiones, su sentido de la aventura, su innegable toque fanzinero… Todo lo que nos invita a pensar en cómo era el cómic en España hace dos décadas, aniversario que celebra esta edición de la obra de Josep Busquet y Ramón F. Bachs. Y puede ser por el divertido y juguetón estilo del ilustradores, que recuerda a los logros de Bruce Timm, o por la entretenida mezcla de aventura y fantasía que propone Busquet, o porque estemos ante otro de esos cómics protagonizado por una misteriosa, carismática y por supuesto sexy heroína. Puede que sea porque se ha convertido en el prototipo de historia inconclusa que tendría que haber continuado, que todavía no lo ha hecho pero que siempre cabe esperar que regrese. O puede que sea una combinación de todo lo anterior. Busquet y Bachs apretaron la tecla adecuada en el momento justo y eso todavía tiene resonancia veinte años después.

Nunca está de más recordar que Manticore es el primer trabajo publicado de Busquet. Eso ahonda en la simplicidad de la historia, pero también en otro aspecto fundamental, el enorme deseo de pasarlo bien, de disfrutar con el escenario, con los personajes, con los detalles y con la aventura. Por eso Manticore, las tres historias que conformaron este universo, se leen a una velocidad de vértigo. Y aunque hay elementos que seguramente Busquet improvisaría sobre la marcha en el segundo y en el tercero, Sub-World Attacks! Y Rashsushkan, después de que el primero gustara tanto, la lectura ahora, dos décadas más tarde, deja la impresión de ser un buen plan elaborado. Porque es lo que sucedía antes de que la continuidad se llevara por delante miles de sueños y detalles casi venerados, que se tenía el talento y la imaginación suficientes para hacer que los huecos por rellenar fueran oportunidades de crear algo mágico. En Manticore, por ejemplo, sucede con el misterio origen de la protagonista, abrillantado en Rashsushkan para justificar las salvajes transformaciones en un émulo descontrolado de Hulka, que seguramente no por casualidad para ver aquí sus ecos brillaba de la mano de John Byrne a comienzos de los años 90. Referencias hay muchas si se quieren buscar, pero Manticore tiene personalidad propia y eso, seguramente, es lo que convenció tanto en 1996.

Eso y, por supuesto, el dibujo de Bachs. Su estilo cartoon desatado, por mucho que su paso por el cómic de superhéroes haya conseguido dejarlo en el pasado, es brillante y una parte esencial de lo que Manticore supone. Y eso queda aún más claro viendo los bocetos y las páginas que sirvieron para que el proyecto cobrara forma, desde un enfoque mucho más serio. Eso, probablemente, no hubiera funcionado tan bien en esta historia ni habría dejado el regusto tan dulce que dejó. Bachs aprovecha ese estilo para que sus personajes, humanos o no, desborden carisma, para que funcione la comedia y para la fusión entre el realismo y la fantasía sea tremendamente fluido. Como en el caso de Busquet, Manticore es también el primer trabajo publicado de su ilustrador, y eso, obviamente, también se nota en algunos aspectos, es una obra con más fuerza que cabeza, con más ganas de impactar que de narrar, aunque todo ello, cuando hay talento, también va surgiendo y Bachs lo logra en estas páginas, en las que también se le va viendo evolucionar. Pero por muy primeriza que pueda ser, Manticore es una obra que ha resistido francamente bien el paso del tiempo, por lo que aquellas sonrisas cómplices de los adolescentes de 1996 se mantienen hoy en día en lectores ya adultos que entienden este como uno de aquellos tebeos que siempre van a recordar.

El volumen incluye Manticore, publicado originalmente por Camaleón en octubre de 1996; Manticore. Sub-World Attacks!, también de Camaleón en mayo de 1997; y los tres números de Manticore: Rashsushkan, de Planeta DeAgostini en 1999. El contenido extra lo forman un prólogo de Josep Busquet, abundantes bocetos, las portadas originales de Ramón F. Bachs y opiniones de destacados nombres del cómic español.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 9 enero, 2017 por en Aleta, Cómic, Josep Busquet, Ramón Bachs y etiquetada con , , .

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