Cómic para todos

‘Orlando y el juego 3. Los heraldos de la lluvia’, de Luis Durán

orlandoEditorial: Diábolo.

Guión: Luis Durán.

Dibujo: Luis Durán.

Páginas: 272.

Precio: 24,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Octubre 2016.

Tres volúmenes ya de Orlando y el juego y las sensaciones encontradas siguen produciéndose. La imposibilidad de saber hacia dónde va la obra de Luis Durán tendría que desembocar, ya después de tantas páginas, en una decepción. No se puede leer sin comprender cuál es el destino y no sentirse así. Pero el caso es que Durán, con esta estructura de fractales, engancha. Provoca que sigamos leyendo. Y que disfrutemos de cada pequeño paso en este viaje no hacia ninguna parte, porque al mismo tiempo resulta evidente que sí tiene claro cuál es ese destino, pero sí hacia un lugar que el autor se cuida mucho de revelar al lector. Los heraldos de la lluvia es, en ese sentido, digno continuador de lo que Duran lleva exponiendo en su intrincada historia, la que hasta ahora formaban La sociedad y la niebla (aquí, su reseña) y Círculo de hadas (aquí, su reseña). Y es difícil encontrar nuevos elementos que añadir a lo que ya se había dicho de estos dos primeros volúmenes, pues las constantes siguen igual de vigentes que en aquellos. Más preguntas que ahondan en un escenario múltiple y con diferentes personajes, muy pocas respuestas para aumentar la intriga y, ahí está lo curioso, sin provocar desazón por estar en un plano diferente al del autor. Y eso, efectivamente, es intrigante y llama a la relectura. Eso quiere decir que estamos ante algo valioso.

Lo que pasa es que, sin tener claro dónde encaja cada fractal de los ideados por Durán, no es fácil explicar en este punto porqué estamos ante una obra inteligente. Se siente así y se disfruta de esa manera, pero la nebulosa en la que todavía está enmarcada esta serie a medio camino entre la filosofía y la fantasía impide hablar con claridad sobre cuestiones muy concretas. Pero es que Orlando y el juego, de momento, genera más sensaciones que certezas. Casi todas buenas, también hay que decirlo, aunque siempre pueda quedar la duda de seguir algo perdidos después de haber leído ya más de 700 páginas. Pero ese es el juego. Y si se acepta, es difícil despegarse de las páginas, porque la sensación de que siempre está pasando algo trascendente es muy grande. Tan grande como el riesgo de no llegar nunca a un momento en el que las respuestas estén al alcance del lector, porque eso derrumbaría el castillo de naipes que parece que con tanto cuidado está construyendo Durán, y que de momento funciona francamente bien en la lectura individualizada de sus fractales. La pega es que falta una cohesión que necesariamente tiene que venir con lo que aún no hemos visto dentro de este complejo y múltiple universo que tanta fascinación es capaz de provocar con su simple contemplación.

Y eso que el dibujo de Durán no es precisamente accesible en una obra de esta naturaleza. Su estilo es muy personal, alejado de cualquier referencia que se pueda tener, tanto dentro del género como en el marco geográfico en el que se publica la obra. No es BD, tampoco es algo cercano a otros cómics españoles, y tampoco busca una iconografía ni histórica ni de ciencia ficción que se pueda emparentar con otros títulos. Eso hace de Orlando y el juego una obra con una muy marcada personalidad, con esas figuras de rostros exagerados, de rasgos tan marcados. En este tercer volumen, además, se suma un magnífico homenaje al cómic, a la televisión y a la cultura popular que hace aumentar el cariño por los resultados de la serie. Durán es un espléndido diseñador de escenarios, y eso funciona tanto para la parte más histórica como para la ciencia ficción que explora, porque la narrativa del autor, con esos intrigantes blancos que acompañan algunos momentos, y el más que interesante uso de las sobras contribuyen a que las sensaciones sean bastante buenas. Es curioso avanzar y sentirse en un punto casi idéntico, pero eso es lo que consigue Orlando y el juego. Y aunque parezca contradictorio, es un elogio. Desde luego, no es una serie apta para todo tipo de paladares, pero sigue siendo muy recomendable a quien busque ciencia ficción dura.

El volumen no tiene contenido extra.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 5 enero, 2017 por en Cómic, Diábolo, Luis Durán y etiquetada con , .

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