CÓMIC PARA TODOS

‘Wonder Woman’ 14, de Meredith Finch, David Finch y Miguel Mendonça

wonder_woman_14_okEditorial: ECC.

Guión: Meredith Finch.

Dibujo: David Finch, Miguel Mendonça y Johnny Desjardins.

Páginas: 120.

Precio: 11,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Septiembre 2016.

No hace falta ser adivino para saber que los números que contiene esta decimocuarta entrega de la edición española de Wonder Woman son los últimos de la serie antes del Renacimiento con el que DC nos va a cambiar de nuevo la continuidad de sus personajes. La llegada del gran macroevento conlleva el fin de todo lo que se está contando. Y en este caso en concreto, de una premura excesiva que deja una sensación de frialdad inmensa. Meredith Finch tuvo desde el principio un durísimo referente en Brian Azzarello, autor aquí de una de las grandes interpretaciones de Wonder Woman de todos los tiempos. Es obvio que batirle no era algo accesible. Y el caso es que Finch supo, más o menos, moverse a gusto por el legado que dejó el autor de 100 balas (aquí, reseña de su primer volumen). Pero siempre ha dado la sensación de que ha rematado sus ideas de una forma apresurada. Aquí, en el final del camino, de manera mucho más evidente. Y es una pena, porque la etapa de los Finch, con David al dibujo, va a quedar para la posteridad como un notable querer y no poder. Por cuestiones editoriales pero también por cuestiones propias. Hay buenas ideas, hay formas muy agradables de seguir los planteamientos de Azzarello, pero casi todo parece quedarse a mitad de camino. Y cuando, además, eso se refiere a cuestiones de base, descoloca.

Lo hace, y mucho, el final. No por el qué, sino por el cómo. Ventilar temas bestiales como la misma presencia de Zeke, ese bebé protegido por Wonder Woman por ser hijo de Zeus, o la relación de la amazona con Hera en dos páginas de epílogo sin diálogo es algo que sorprende mucho. Es la manifestación más clara de las prisas con las que se han cerrado temas que arrancaban en la gloriosa etapa de Azzarello y la demostración de que Finch, a la larga, no ha superado del todo la prueba. Y no porque no haya tenido aciertos o, incluso que no haya sabido aprovechar los caminos abiertos en la anterior etapa, sino porque todo ha quedado en una nebulosa extraña. Donna Troy entró bien, pero salió de aquella manera. La relación con Hera, también. Y lo mismo sucede con Hécate, una figura femenina que incita a Wonder Woman a recelar de los olímpicos para salvar la vida de Zeke que le sirve a Finch para abrir temas que, por desgracia y esta vez por cuestiones editoriales, no va a poder cerrar. El caso es que Finch ha cerrado así una etapa cuyo entretenimiento no se puede negar, pero que palidece por la predecesora y también por sus mismos errores. Quizá la escritora tendría que haber dependido algo menos de los espectaculares dibujos de su marido, darle menos splash pages, y haber aprovechado el espacio para cerrar de manera más acertada todo lo propuesto.

Porque el caso es que en el apartado gráfico, y desde derroteros algo más convencionales pero no por ello menos espectaculares de los que marcaron los hallazgos de Cliff Chiang con Azzarello, la serie sigue siendo espectacular. David Finch merece ese adjetivo casi siempre. Más por sus portadas que por sus páginas interiores, cierto, pero ahí sigue habiendo un trabajo notable, que incluso ha sabido reconocer a tiempo el error que supone el cambio de vestuario de Diana mostrado en el duodécimo número de la edición española (aquí, su reseña). Finch, quizá como una muestra más de las prisas con las que se ha cerrado la serie para llegar al Renacimiento, no se ocupa de los últimos números, que quedan en las hábiles manos de Miguel Mendonça, que realiza una atractiva representación no sólo de la Fosa del Tártaro sino, además, de la propia Wonder Woman llevando a las últimas consecuencias su papel como diosa de la guerra, algo que se ve mucho más en el dibujo que en el guion. Wonder Woman pone así un punto y aparte agridulce antes de afrontar la nueva etapa, porque es verdad que no pierde encanto, que sigue entreteniendo mucho desde su vertiente mitológica, pero se ha quedado lejos de provocar las mismas sensaciones que lograron Azzarello y Chiang. Ni parecidas. Y no tanto por temas o personajes sino por narrativa y acabado.

El volumen incluye los números 49 a 52 de Wonder Woman, publicados originalmente por DC Comics entre enero y mayo de 2016. El único contenido extra son las portadas originales de David Finch, Kim Jung Gi, Massimo Carnevale, John Romita Jr. y Neal Adams.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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