CÓMIC PARA TODOS

‘Cuarentón’, de Joe Ollmann

p-cuarenton-2aEditorial: La Cúpula.

Guión: Joe Ollmann.

Dibujo: Joe Ollmann.

Páginas: 196.

Precio: 17,50 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Octubre 2016.

Es bastante significativo que en la contraportada de Cuarentón haya una frase de Peter Bagge, porque esta novela gráfica, la primera obra larga de Joe Ollmann tiene mucho que ver con el cinismo con el que Bagge se asoma a la vida real. Cuarentón busca objetivos similares aunque, de alguna manera, de una forma mucho más apegada al realismo. Hay comedia y mucho cinismo, desde luego, pero hay en este cómic muchísimos elementos que sonarán auténticos. Y, probablemente, no sólo para los lectores que, por edad, puedan encontrarse en esos dilemas que retrata Ollmann. Estamos hablando de un relato en el que los personajes viven en una crisis perpetua, y no sólo John, claro protagonismo de la obra, sino también Sherri. Porque, y ahí está la principal sorpresa de Cuarentón, estamos ante una narración doble, la vida de dos personajes que lo están pasando mal por razones muy diferentes y que se acaban encontrando no por casualidad y, claro está, con efectos demoledores para ambos. No se puede esconder que el muchísimo texto con el que Ollmann puebla las ya sobrecargadas páginas del libro, con una machacona y muy acertada rejilla de nueve viñetas que invita a pensar en la monotonía crítica que refleja el autor, es un reto. Pero es un reto que se supera a base de humor y cinismo. Y de eso hay para desbordar incluso páginas más complejas.

Ollmann advierte antes de empezar que Cuarentón es una obra básicamente de ficción, aunque haya elementos reales. La advertencia puede ser real o puede ser un escudo ante el patetismo que se deviene en las páginas subsiguientes. Porque si de algo podemos estar seguros es de que en Cuarentón no hay nadie verdaderamente feliz. Y eso, aunque tenga un tinte realista, descubre a un autor cínico y, por qué no decirlo, pesimista. Lo que pasa es incluso desde esa perspectiva manifiestamente negativa Olmann siempre encuentra el humor. Lo patético nos divierte. El voyeur a esta lado de la página disfruta con los padecimientos de sus personajes, con sus narraciones en cartuchos de texto que llegan a alcanzar lo hilarante en los capítulos finales, sobre todo cuando John y Sherri se encuentran, y eso hace que estas peripecias, casi una advertencia de en qué podría convertirse la vida de cualquiera, acaben siendo profundamente divertidas. Precisamente por tratar aspectos tan personales en algunas ocasiones y por fundamentar el relato en una familia ya bastante disfuncional por sí sola, no se trata de la reflexión definitiva sobre la crisis de los cuarenta, pero se le acerca mucho. Ollmann, desde luego, imprime un carácter muy incisivo a las escenas que escribe y sus diálogos son muy inteligentes, que es lo que pide a gritos una obra así.

Como dibujante, Ollman entronca con otros ilustradores del cómic independiente norteamericano. La idea es un dibujo esquemático y en el que los personajes se reconozcan claramente y expresen sus emociones con una nitidez todavía mayor. ¿Cómo conseguir si no esas expresiones que dejen muy a las claras en cada momento lo que les pasa a los personajes por la cabeza? En ese sentido, y sin necesidad de que el dibujo sea académico, Ollmann logra que sus personajes caricaturescos y ligeramente cabezones cumplan a la perfección con el tipo de humor que pretende obtener. Sólo hace falta contemplar al protagonista para saber cuáles van a ser esos objetivos, y las primeras sonrisas ya se ven a la legua desde el simpático juego de perspectiva que hay en la portada, con John, su pareja de menor edad, su hijo recién nacido y sus dos hijas de un matrimonio anterior, antes de llegar a la contraportada y ver a Sherri contemplando a la familia. Cuarentón es muy divertida ya desde su aspecto visual. Requiere tiempo y paciencia para leerla con la atención que se merece, no es un producto de lectura ni consumo rápidos pero que, precisamente por eso, destila inteligencia y cinismo. Desde luego, quien busque una visión optimista de la vida no la va a encontrar aquí. Pero quien quiera reírse de las desgracias teóricamente ajenas acertará de pleno.

Drawn and Quarterly publicó originalmente Mid-Life en marzo de 2011. El libro no tiene contenido extra.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 2 enero, 2017 por en Cómic, Drawn and Quarerly, Joe Ollmann y etiquetada con , .

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