CÓMIC PARA TODOS

‘Batman. Falsos rostros’, de Brian K. Vaughan

gab_vaughan_falsosrostrosEditorial: ECC.

Guión: Brian K. Vaughan.

Dibujo: Scott McDaniel, Rick Burchett, Scott Kolins y Marcos Martín.

Páginas: 160.

Precio: 16,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Septiembre 2016.

Es verdad, como reconoce Brian K. Vaughan en las líneas que abren Falsos rostros, que las historias que componen este volumen no forman parte de sus mejores trabajos. Se emparentan más con el en ocasiones atropellado desarrollo de su etapa en La Cosa del Pantano (aquí, reseña de su primer volumen) que con los incontables aciertos de Saga (aquí, reseña de su primer volumen), Y, el último hombre (aquí, reseña de su primer volumen) o la más reciente Paper Girls (aquí, reseña de su primer número). Pero hay una constante en la obra de Vaughan, y es que sus ideas son siempre osadas, atrevidas, valientes y decididas. ¿Enfrentar a Wonder Woman y Clayface por tener ambos su origen en el barro? ¿Hacer que Cerillas Malone, el más significativo soplón cuya identidad adquirió Batman allá por los años 70, sea un personaje de carne y hueso? Son dos de las muestras de qué se lanza a hacer Vaughan en estos relatos que reúnen el grueso de su producción superheroica, y que tienen un claro nexo común que el propio Vaughan señala con acierto a posteriori: la identidad. La de Cerillas Malone, la de Scarface y el Ventrílocuo, la del propio Batman como héroe que se opone a matar a sus enemigos, la de Wonder Woman con su origen divino. Y no serán las mejores, pero Vaughan siempre tiene la capacidad de interesar con sus historias.

Cerrar antes de encender es la mejor muestra de la mezcla entre genialidad y trabajo primerizo que hay en estas obras. Empieza de una manera algo anodina, facilona incluso, para llegar a un escenario muy atractivo. Puede que Vaughan se excediera en su concepción de Batman poniendo en duda su promesa de no matar por algo en apariencia demasiado trivial y menos personal que tragedias que sí han afectado a su esfera más íntima, pero el desarrollo de Cerillas Malone es brillante. Es también hábil la forma en la que recupera a un personaje abocado a un segundo plano, el Sombrerero Loco, con rasgos de la misma simpleza pero con una conclusión fascinante, que obliga a ver a este personaje sacado en realidad de la imaginación de Lewis Carroll con otros ojos. Puede dar la impresión de que su interpretación de Wonder Woman es algo menos brillante, pero no se puede obviar algún que otro detalle trascendente, la forma en la que la heroína es atacada por Clayface, cómo el barro se convierte en un imprevisible nexo entre ambos personajes como excusa del tópico relato de un supervillano que roba poderes al superhéroe (base, por ejemplo, del enfrentamiento entre Superman y el Parásito, un personaje creado en base a esa habilidad). Intrascendente en parte, pero al mismo tiempo es algo que se sale de la rutina.

En el apartado gráfico hay mucho que ver. Scott McDaniel se ocupa de los tres números de la historia inicial. El suyo fue un estilo llamativo que tuvo su momento de gloria a comienzos de este siglo, y hay que reconocer que con los años ha perdido en extrañeza y ganado en eficacia. Y aunque hay detalles, como algunas posturas corporales de Batman, que no han perdido la rareza de sus días de origen, el resultado es bastante satisfactorio. Lo mejor del volumen en cuanto a sus dibujantes, no obstante, lo proporciona Rick Burchett, que sabe mostrar a Batman de una manera no demasiado distinta a como lo haría Batman: The Animated Series o Darwyn Cooke, pero con un toque personal en los acabados y en los diseños. Mucho dinamismo y una muy acertada y clásica versión del Sombrerero rematan su aportación. Añadiendo la siempre atractiva labor de Marcos Martín en las pocas páginas que aporta a este libro, quizá lo menos sorprendente sea el trabajo de Scott Kolins en Un trocito de ti. Aún así, su visión de Wonder Woman es muy atractiva, menos la de Clayface, tanto en su forma humana como en su no demasiado amenazadora forma de barro sin forma. Todos contribuyen en todo caso, a que estas historias de Vaughan sean un buen ejemplo de las inquietudes del escritor y de cómo era capaz de hilvanar relatos cortos antes de dar con la tecla de series más extensas.

El volumen incluye los  números 588 a 590 de Batman, 787 de Detective Comics, 160 y 161 de Wonder Woman y 1 de Batman: Gotham City Secret Files, publicados originalmente por DC Comics entre abril de 2000 y diciembre de 2003. El contenido extra son una introducción de Philip K. Vaughan y las portadas de Scott McDaniel, Tim Sale y Adam Hughes.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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