Cómic para todos

‘Érase una vez la Volátil’, de Agustina Guerrero

eh403896Editorial: Penguin Random House / Lumen.

Guión: Agustina Guerrero.

Dibujo: Agustina Guerrero.

Páginas: 128.

Precio: 14,90 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Diciembre 2016.

Diario de una Volátil y La Volátil. Mamma mia! (aquí, su reseña) supusieron una inmejorable carta de presentación para Agustina Guerrero, que de manera autobiográfica fue ganándose viñeta a viñeta el corazón de sus lectores. Y si hasta ahora hemos leído la parte más alegre del relato vital de la autora, en Érase una vez la Volátil toca echar la vista atrás y arrancar de un tiempo en el que la incertidumbre emocional era protagonista en su vida. Es un juego divertido el que propone Guerrero, el de volver a este punto para entender tanto a la mujer como a la autora que hemos conocido después en momentos muchos más felices. En realidad, tendríamos que haber entrado en su mundo por aquí, pero los caprichos del mundo editorial son así y ya tenemos mucha información antes de cruzar esta puerta. O no, porque la gracia está en que, precisamente, quien no haya leído antes nada de la Volátil puede coger este volumen y aceptarlo como lo que es, el origen real del personaje y la autora que ahora conocemos. Guerrero tiene una habilidad singular para desnudarse metafóricamente ante sus lectores, y de hecho es curioso como identifica la ausencia de ropa con la libertad de una real, pero también como consigue sacar sonrisas, incluso desde las situaciones que puedan parecer más patéticas. Es la Volátil. Y como tal, no decepciona en absoluto.

La clave es sencilla. La Volátil encandila. Lo hace desde la sinceridad y desde la falta de límites emocionales. Es un personaje que es tal y como se muestra. Y por eso es tan fácil quererla en lo bueno y en lo malo, en sus problemas, en sus dilemas, en sus ilusiones, en sus fracasos y en sus aciertos. Es curioso ver cómo Érase una vez la Volátil se convierte casi en un viaje iniciático, pero que arranca con una pesada mochila. Hay una ruptura sentimental con un personaje no identificado y al que nunca llegamos a ver o nombrar. Pero está ahí, forma parte del viaje en sus primeros pasos, porque es lo que ayuda a la Volátil a definirse a sí misma. Es, dicho de otra manera, el empujón que hacía falta para que el personaje se forje tal y como lo conocemos. Y siendo así, es difícil no caer en el embrujo de la Volátil, una vez más. Lo mejor de sus aventuras siempre está en el lado más sincero de todo lo que cuenta. No se guarda nada, aunque el personaje llegue a confesar que le da vergüenza publicar las tiras que, efectivamente, llevaron a la Volátil al punto en el que se encuentra ahora. Es otra parte más de la gracia que tiene este tercer volumen de la serie, que también funciona como un making of emocional del primero, por lo que el lector ya convencido de Agustina Guerrero le va a ofrecer algo más, ese complemento que redondea una lectura que, por sí sola, convence con eficacia.

Parte del encanto de la Volátil está en el acertado estilo visual. Guerrero dibuja caricaturas muy divertidas, y su dominio del género hace que la exageración funcione francamente bien para mostrar a su personaje con alguna copa de más, con alguna emoción desbocada y en situaciones de lo más diversas. Con sus mejillas sonrosadas y su inseparable moño en la cabeza, el diseño es todo un acierto. Verla, igual que leerla, es quererla. Guerrero provee al personaje de una importante carga de empatía y no necesita demasiados artificios de diseño para que eso funcione. Domina la comedia, pero también la tragicomedia. E incluso sí que se permite una formidable licencia gráfica, un momento que entusiasma por sí solo, cuando la Volátil redescubre esa libreta en la que ha ido plasmando sus ideas más personales, la libreta que en realidad es el origen de todo este singular universo. Ese es el eje crucial de esta forma de contar su vida y se nota un cariño inmenso a la hora de dibujar esa secuencia, el mismo que seguramente sentirán los lectores que ya hayan pasado por todo el periplo vital del personaje. Érase una vez la Volátil, lejos de ser una forma de explotar un filón comercial, es una bonita manera de redondear la historia que ya conocíamos y, por qué no decirlo, de despertar las ganas de que esta también continué allí donde se quedó en el anterior volumen.

El libro no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 30 diciembre, 2016 por en Agustina Guerrero, Cómic, Randon House Mondadori y etiquetada con , , .

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