Cómic para todos

‘Delete’, de Isabel Terol

978846792381001_gEditorial: Norma.

Guión: Isabel Terol.

Dibujo: Isabel Terol.

Páginas: 192.

Precio: 7,50 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Agosto 2016.

Hoy en día parece imposible guardar sorpresas cuando se trata de una obra narrativa de cualquier clase, sea un libro, una película o un cómic. Los análisis se centran en demasiadas ocasiones en eso que ahora venimos a conocer como spoilers, utilizando el término anglosajón. Y es una pena, porque cuando se abusa de su difusión arruinamos la capacidad de sorpresa que tienen los narradores contemporáneos. Delete es una obra que se presta a contar un giro de su tramo final que, de hecho, es bastante capital para analizar el manga. Isabel Terol ha creado un envoltorio muy atractivo para el fan del mundo del videojuego y de la fantasía, pero le ha sabido encontrar un reflejo realista muy preciso que es, precisamente, lo que hace crecer su trabajo. Desvelarlo simplemente para su análisis devora buena parte del impacto cuando se descubre, así que aquí, en estas líneas, no desvelaremos esa conexión con el mundo real que plantea Delete, confiando en que todavía se pueda descubrir con el devenir de las páginas, que es donde debe hacerse. Basta con decir que ese giro es una idea muy inteligente de Terol que da una nueva dimensión a su ya por sí solo entretenido manga, ganador de hecho del concurso anual que plantea Norma Editorial con motivo del Salón del Manga de Barcelona.

Vayamos entonces a lo que sí se puede contar de Delete. Su mismo título es la mejor pista. Estamos en un mundo informático, en un juego. El creador del juego quiere borrarlo, y una de sus criaturas se rebela. Es una joven llamada X precisamente porque no tiene recuerdos del pasado. Ese punto de partido abre el camino a un manga de plataformas, que mezcla la realidad del videojuego y de las viñetas con bastante naturalidad. Puede que ahí es donde Delete convenza menos, cuando se convierte en una aventura que se centra en superar pruebas. Pero Terol, aunque con esto obviamente quiere rendir homenaje a un mundo que se nota que le gusta en la esfera personal y forma parte también del corazón de la obra, sabe mezclarlo con acierto con el misterio que se resuelve en el tercio final, el que rodea a todos sus personajes y al mundo de fantasía en el que se mueven. No es Tron y no quiere serlo. Es más bien Zelda visto desde un punto de vista metatextual. Y al final lo que demuestra Terol con la historia y con la forma en que lo resuelve es que es una autora con muchos recursos, que sabe sacar partido de una buena idea y encontrarle un punto de fuga para que su trabajo resista sin problemas una segunda lectura. Es más, casi que pide esa segunda lectura, incluso aunque sea para entender algunos momentos que en un primer vistazo no funciona de forma automática.

La mezcla entre el manga y el toque cartoon que Terol imprime a sus dibujos funciona bastante bien durante toda la obra. El objetivo es conquistar desde la simpatía de sus personajes y desde los múltiples guiños al entorno de videojuego en el que acontece la historia. En este sentido, Terol consigue mostrar unos escenarios bastante imaginativos que casi dejan con la sensación de que la historia podría haber crecido mucho de haber sido en color. Pero más allá de la buena labor de diseño de la autora, donde Delete despegue definitivamente es en el tercio final. Lástima no poder comentar abiertamente las razones para no desvelar, como se ha dicho antes, la razón de ser de todo este mundo, pero cuando más convence Terol es cuando más realismo hay. Y eso que la fantasía es muy agradable. Delete es, así, una agradable sorpresa, una muy buena carta de presentación de su autora que, aún con cosas por pulir, ya da muestra en estas páginas de que buena parte del camino está ya hecho cuando se tiene una buena idea, incluso aunque no esté tan desarrollada como podría haberlo estado por la limitación de espacio. Con una buena narración y con buenas ilustraciones se consigue dar un paso más y que Delete sea un manga bastante entretenido, aún con un claro bajón en el segundo acto, que no se queda, ni mucho menos, en un producto sólo para amantes del videojuego.

El contenido extra lo forman un portafolio de ilustraciones de Elena Sempere, Amelion, Marcel Pérez y María Ponce, y dos páginas de bocetos de Isabel Terol.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 21 diciembre, 2016 por en Isabel Terol, Manga, Norma y etiquetada con , .

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