Cómic para todos

‘¿Y ahora, qué?’, de Inma Ortega, Santi Selvi, José Pérez Zarzoso y Miguel Delicado

chouiouiEditorial: Nowevolution.

Guión: Inma Ortega y Santi Selvi.

Dibujo: José Pérez Zarzoso y Miguel Delicado.

Páginas: 132.

Precio: 9,95 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Septiembre 2016.

Es completamente cierto, como dice Paco Roca en la introducción de ¿Y ahora, qué?, que nuestra sociedad ha corrido un tupido velo alrededor de la vejez. En las obras de ficción es muy acusado, puesto que están copadas por personajes jóvenes. Y sin embargo, en los últimos tiempos autores destacados como el propio Roca en Arrugas o Miguelanxo Prado en la más reciente Presas fáciles (aquí, su reseña) sí se han detenido en este colectivo a menudo tan olvidado. ¿Y ahora, qué? es una aproximación mucho más jovial pero no por ello menos trascendente dentro de este tema que las dos obras anteriormente mencionadas. Si la primera era un retrato brutal sobre el alzheimer y la segunda sobre la facilidad con la que el mundo financiero se puede aprovechar de la gente mayor, este relato imaginado por Inma Ortega y desarrollo por Santi Selvi para que José Pérez Zarzoso lo dibujara en base a un storyboard de Miguel Delicado nos habla de lo que un hombre mayor puede hacer cuando la sociedad le dice que ya no es útil. Ortega y Selvi trazan un retrato sencillo pero muy humano, certero y cercano sobre un hombre de cerca de 80 años que, un buen día, decide romper la monotonía de su vida saliendo a correr y descubriendo lo mucho que le gusta, pese a la oposición de toda su familia. Pocas veces la sobreprotección al mayor estuvo tan bien reflejada.

Porque al final, ¿Y ahora, qué? Habla justo de eso, de la libertad que puede perder una persona cuando llega a determinada edad. En el caso de Pablo, el protagonista de esta historia entrañable, todo el mundo parece tener derecho a opinar sobre él. Incluso por encima de él, como demuestran esas conversaciones familiares en las que Pablo parece estar a un lado y su familia en otro, o cuando Ortega y Selvi nos transportan a casa de cada una de sus hijas para hablar de su padre y de su supuestamente loco proyecto corredor. Y por eso mismo la novela gráfica se acaba convirtiendo en una historia de superación personal tan aparentemente pequeña pero a la vez tan grande que se gana la simpatía del lector desde el principio. Puede que haya algo de reiteración en la historia que imagina Ortega y remata Selvi, sobre todo en la segunda mitad del libro, cuando las carreras en las que participa Pablo se multiplican. Ese puede ser el gran pero del relato. Pero como todo es tan cercano y humano, como es tan fácil entrar en la mente de Pablo, en la de su mujer, en la de sus vidas y en las de sus hijas, que eso acaba quedando como un defecto menor. ¿Y ahora, qué? se convierte página a página y con un muy buen trabajo en todos sus personajes en un fabuloso mensaje de optimismo y vitalidad, algo que, dicen y nos creemos, no tiene nada que ver con la edad.

Siguiendo el storyboard de Miguel Delicado, el dibujo de Pérez Zarzoso es tan delicioso como la misma historia. Su estilo sencillo, alegre, de trazo grueso encaja como anillo al dedo en este relato, y casi parece una invitación a que el cómic cobre movimiento y se convierta, como ya pasó con Arrugas, en una película de dibujos animados. El ilustrador, de hecho, consigue que haya mucho movimiento en sus viñetas, no podía ser de otra manera si de lo que se trataba era de explicar la vitalidad que le aporta a Pablo el hecho de salir a correr contra el consejo de todos los que le rodean. Y da gusto que se haya escogido un escenario fácilmente identificable, el de Valencia, con sus calles y sus edificios emblemáticos. Pero como el mismo cómic, en lo que destaca Pérez Zarzoso es en sus personajes. Todos con carisma y simpatía, sabedor de que estamos en un relato en el que no hay malos, sólo personas que no comprenden el propósito de Pablo y personas que le animan. Esa es la única línea que se traza y la única que se ve también en el dibujo, hasta llegar a ese hermoso y positivista final, cumbre de ¿Y ahora, qué?, una novela gráfica que, sin tener una ambición desmedida por convertirse en el relato definitivo sobre nada, acaba dejando muchas lecciones sobre la vida de las que nunca tendríamos que olvidar: nunca se es viejo para hacer nada. Ni siquiera para emocionarse.

El único contenido extra es una introducción de Paco Roca.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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