CÓMIC PARA TODOS

‘Batgirl. Mente abierta’, de Cameron Stewart, Brenden Fletcher y Babs Tarr

batgirl_mente_abiertaEditorial: ECC.

Guión: Cameron Stewart y Brenden Fletcher.

Dibujo: Babs Tarr, Rob Haynes, Eleonora Carlini, Moritat, Horacio Domingues, Roger Robinson, Ming Doyle, James Harvey, John Timms, Cameron Stewart y Minkyu Jung.

Páginas: 200.

Precio: 18.50 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Septiembre 2016.

En muy poco tiempo, la Batgirl de Cameron Stewart, Brenden Fletcher y Babs Tarr ha pasado por todo tipo de momentos y sensaciones. En Mente abierta se acaba esta etapa, producto del enésimo reinicio de DC, el de Renacimiento, y acaba queriendo dejar cerradas todas las tramas abiertas desde que se abriera esta etapa, que en España hemos visto en tres volúmenes, La chica murcielago de Burnside (aquí, su reseña), Interferencia (aquí, su reseña) y este Mente abierta. Al principio quedaban dudas, después la serie se consolidó y se despide con reparto de aciertos y errores. Es cierto que Stewart y Fletcher han sabido dotar a Barbara Gordon de un universo propio, con sus secundarios, sus villanos y un estilo juvenil que tenía el cristalino objetivo de cazar lectoras más que lectores, y que Tarr supo entender de una manera excepcional para que la serie tuviera un estilo gráfico inconfundible. Pero al hecho de que a veces es difícil ver a Barbara Gordon, uno de los personajes más brillantes de las últimas décadas, en un tono excesivamente juvenil que no siempre le pega, se unen algunas concesiones algo simplonas como la forma en la que se incorpora a Dick Grayson a la serie para hacer una aparición estelar que, de alguna manera, haga justicia a la historia en común que este siempre ha tenido con Batgirl.

¿Es suficiente lo que nos han contado Stewart y Fletcher? Dependerá del lector. Pero indiferente desde luego que no deja, algo que está claro que se busca incluso desde detalles más secundarios, como puede ser la boda nada tradicional con la que arranca este volumen final o la misma relación interracial que mantiene Barbara con el hijo de Lucius Fox, el tipo que se esconde bajo la armadura de Batwing. E incluso sin comulgar del todo con el corazón de la propuesta, que algo de márketing tiene claramente, se habrá de convenir en que hay hallazgos muy atractivos. Los escritores han sabido llevar el relato en su clímax al campo más apetecible cuando Barbara Gordon está en escena, el de su cerebro. Han conseguido que la apuesta más tópica, la de reunir a una superheroína juvenil con otras adolescentes enmascaradas, funcione con bastante naturalidad, porque siempre es un placer tener de nuevo a Spoiler en la continuidad DC. Y han creado una suerte de enemigo definitivo que, a pesar de que parece algo improvisado al principio, acaba resultado bastante adecuado con el paso de las páginas. Tanto que el último número, al menos en lo que a Batgirl se refiere, es algo superfluo. Pero no lo es para Barbara, a la que Stewart y Fletcher han sabido cuidar con esmero para que tenga la despedida, más bien el hasta pronto, que se merece.

En lo visual, Batgirl cae en el mismo problema de tantas y tantas series modernas. Hace lo más difícil, que es acertar en el look. Babs Tarr fue un descubrimiento maravilloso. Pero las imposibles fechas de entrega hacen que sea un trabajo titánico llegar a tiempo, lo que casi siempre desemboca en que las series se convierten en un trasiego de autores que necesitan amoldarse al estilo ya impuesto. De hecho, Tarr sólo dibuja de forma íntegra tres de los ocho números que contiene esta entrega, y en dos de ellos algunas páginas las aboceta Bob Haynes. A partir de ahí, hasta nueve ilustradores más firman algunas páginas. Demasiados, a todas luces, para que la serie mantenga la identidad por mucho que se esfuercen en impedir que el lector dé pasos atrás para ver quién es el dibujante de turno que se ha encargado de cada página, con el golpe que supone eso para la lectura de una serie que quiere, necesita y es muy dinámica. Y el caso es que ojear el volumen es ir encariñándose con cada página, pero esos cambios bruscos afectan demasiado. No se merece Batgirl semejantes saltos cuando tenía ya el camino tan bien señalado, pero en este sentido la serie es una víctima más de la política editorial de DC. Un mal menor, si se quiere, porque Tarr marca un camino formidable, pero un mal al fin y al cabo. Más elementos para el debate de una serie que da que hablar.

El volumen incluye los números 45 a 52 de Batgirl, publicados originalmente por DC Comics entre octubre de 2015 y mayo de 2016. El contenido extra lo forman una introducción de Felip Tobar y las portadas originales de Babs Tarr, David Lafuente y Kevin Nowlan.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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