CÓMIC PARA TODOS

Entrevista con Claudio Castellini sobre Nathan Never y Estela Plateada

claudio-castelliniEn 1991, Bonelli publicó en Italia su primera serie de ciencia ficción, Nathan Never (aquí, su reseña). Claudio Castellini fue quien definió su aspecto. En 1996, Marvel publicó Silver Surfer. Dangerous Artifacts, traducida en España como La oscuridad más allá de las estrellas. Claudio Castellini era su dibujante, convirtiéndose en el primer italiano que ilustraba un cómic Marvel. Estas dos credenciales son más que suficientes como para que aprovecháramos la presencia de Claudio Castellini en la reciente edición de Expocómic para que nos hablara fundamentalmente de estas dos obras, que Aleta y Panini acaban de reeditar en cuidados formatos. Fue todo un lujo poder conversar con él, y esto es lo que dio de sí esa charla.

¿A qué le damos más mérito, a que hicieras el primer cómic de ciencia ficción en Bonelli, Nathan Never, o a que fueras el primer dibujante italiano en Marvel?

Bueno, si se puede a las dos… (risas). En efecto, puedo decir que ha sido una gran satisfacción lo que tú mismo has dicho, ser el creador gráfico de Nathan Never, que fue la primera serie de ciencia ficción de Bonelli en Italia. Y tuvo mucho éxito, pese al hecho de que fue un desafío, porque la casa editora nunca había experimentado con una serie como esa, era algo muy nuevo entonces, hablamos de 1991. Fue un honor contribuir al éxito de este personaje creando visualmente la iconografía del mundo imaginario de Nathan Never. Pero a mí personalmente lo que me da más satisfacción profesional fue haber sido el primer italiano en trabajar para Marvel. Las generaciones de hoy pueden no entenderlo mucho, pero en aquellos años parecía imposible trabajar para Marvel. Ahora es lo más común porque todo el mundo trabaja para Marvel, se ha convertido en algo bastante normal, pero en aquellos años había una barrera entre el cómic americano y el cómic europeo. Ha sido un placer ser el pionero, el que abrió las puertas a las generaciones futuras.

De las dos obras que marcan un punto culminante en tu carrera, que son el primer álbum de Nathan Never y de tu primer trabajo para Marvel, Estela Plateada. La oscuridad más allá de las estrellas, se han publicado recientemente en España ediciones francamente buenas. Supongo que eso también es un motivo de orgullo para ti, que tantos años después tu obra siga generando ese interés…

La verdad es que sí, y por dos razones tengo esa satisfacción. Primero, por lo que parece tenía que mudarme a España para ver una edición digna por fin (risas), y por lo tanto me hace feliz que este redescubrimiento esté teniendo lugar aquí, en el país donde vivo ahora. Explico mejor por qué digo “digna”. Pese a que la novela gráfica, conocida como Dangerous Artifacts en el título americano original, es la obra con la que se me identifica en el mundo que lee cómics, a las versiones anteriores siempre le ha faltado algo. La que salió en América estaba coloreada por un gran colorista, que era Joe Rosas, al que yo mismo elegí porque era el colorista de Jim Lee en los X-Men. No sé qué pasó, pero algo no funcionó bien. Lo que ocurrió es que los colores acabaron cubriendo la tinta negra, y el problema técnico era muy evidente, con lo cual la edición americana para mí no fue lo máximo. Parecía como si la tinta negra no estuviera, es algo muy raro que no había pasado antes y tenía que tener el privilegio de ser el primero en experimentar eso (risas). Supongo que los originales que entregué a Marvel eran un poco complicados para las capacidades de los escáneres y de la impresión de entonces, porque  contenían muchos matices de grises y estaban llenos de pequeños detalles, y en los 90 grabarlas e imprimirlas no era fácil. Por lo general se escaneaba en mapa de bits, pero para grabar todos aquellos matices habría sido necesario un escaneo en escala de gris, como se hace ahora, o en color, así que había límites técnicos. Además, el tamaño fue reducido demasiado, a lo de un comic-book americano, pero estas páginas estaban pensadas para un tamaño muy grande. Así que el resultado no fue satisfactorio para mí. Las mejores versiones fueron la italiana y la alemana, en blanco y negro, pero también ahí hubo problemas, debido a la inapropiada paginación de las imágenes. Muchas páginas fueron reducidas, dejando mucho borde alrededor, o, al revés, fueron cortadas hasta el límite, incluso quitando trozos del cuerpo. No hablamos de milímetros, sino de centímetros. Me acuerdo de una página en la que cortaron todas las piernas de Estela Plateada, era algo inaceptable. Las medidas de esas páginas eran un poco peculiares, porque estaban pensadas para una edición propia, que por las razones que el mismo guionista Ron Marz explica en la introducción de la novela en version española, no llegó. Por eso nunca ha habido una adaptación adecuada. Tengo que dar mucho mérito a Panini y, aún primero tengo que dar mérito a Miguel Saavedra, que fue el promotor. Ya que tenemos una relación de amistad, un día, durante una feria, escuchándome hablar con cierta nostalgia de esta obra por el hecho de que nunca había salido bien para mí, tuvo la idea de proponer a Panini una nueva edición. Nueva en todos los sentidos, porque nunca había salido en España esta obra. Así que Miguel Saavedra propuso el proyecto a Alejandro Martínez Viturtia, él quiso hacerlo y puso todos los esfuerzos en producir un volumen de alta calidad. Al contrario de lo que pasó en el pasado, Alejandro pensó en un tamaño apropiado para las páginas. No era el original lo que tenía que adaptarse, sino al revés. Eligió el papel para no cortar nada, así que se ven partes inéditas del dibujo, porque antes quedaron fuera. En esta edición hay una óptima paginación, yo mismo he participado activamente en ella añadiendo dibujo al borde en algunas páginas importantes para que se adaptaran mejor y llegaran a sangre, es decir, hasta el margen del papel, el tamaño es el más grande en el que ha salido hasta ahora, y también la elección del papel huesado con la intención de replicar el efecto del original le ha dado un toque único. Es una Artist Edition ademas con algunos matices más de grises que he añadido digitalmente, así que me he quedado muy satisfecho de esta obra.

¿Y en el caso de Nathan Never?

También es una obra mucho mejor de la original de los 90, porque los lectores italianos nunca han visto un Nathan Never de este tamaño y con esta calidad de papel. En Italia el tamaño es mucho más pequeño. Por supuesto, siendo tan grande se puede disfrutar más de los detalles del dibujo.

Teniendo en cuenta todo esto que me estás contando sobre el tamaño de las páginas y estos detalles, no sé si en realidad te sientes más cómodo dibujando portadas, porque buena parte de tu trayectoria ha sido en este tipo de trabajos…

Sin duda me siento más cómodo, y por dos razones. Primero, porque prefiero tener el tiempo necesario para hacer un trabajo de calidad, sin apresurarse. Y por esta razón nunca me entregaron, y nunca lo quise, una serie regular, los plazos de entrega eran demasiado estrechos para mí, no podía aguantarlos. Sólo lo experimenté con Marvel vs. DC, porque era un proyecto especial y con un plazo de tiempo que sólo duró un periodo. Tuve que correr todo el tiempo, pero si hubiera tenido que hacerlo todos los meses… No era lo que yo quería hacer. Por eso, me ofrecían sobre todo las portadas, por una cuestión de que me gusta trabajar tomándome mi tiempo para hacer un buen trabajo. También, como segunda razón, porque ya se sabe que la portada tiene que llamar la atención. El portadista tiene la responsabilidad de hacer un buen dibujo que pueda por sí mismo atraer, pero en el interior no siempre hay la misma calidad.

En alguna entrevista te he leído que consideras a este Estela Plateada como tu obra maestra. Entiendo entonces que tuviste tiempo para trabajar la novela gráfica, ¿no?

Sí, Marvel no me dio plazos de entrega. Prácticamente pude hacerlo con el tiempo que yo quería dedicarle. Por eso puse todos los esfuerzos, y dicho entre nosotros sin mirar a los beneficios económicos, porque cuanto más tiempo se emplea menos dinero se gana. Lo hice por pura pasión, por el amor que yo tenía por este género, por el género de los superhéroes. Ya que pasaba del cómic italiano al cómic americano, tenía el deseo de enseñar al mundo cuánto me gustaba hacer esto. Le puse todo el amor que podía poner y Marvel me dio carta blanca para hacer todo lo que yo quería en todo sentido.

Y además con el personaje que querías, que eso además no es tan habitual, que uno pueda entrar en Marvel y que le den directamente su personaje favorito…

Es verdad. A John Buscema, que fue mi modelo en sentido artístico desde mis primeros pasos,  le conocí en Italia. Él vio exactamente el número 1 de Nathan Never, así que también tengo que darle las gracias a este trabajo, y cuando lo vio me dijo “tú tienes que trabajar para Marvel”. Y era lo que yo quería. Cogió el número 1 de Nathan Never, se lo enseñó a Tom DeFalco, que era el editor jefe de entonces, y en muy poco tiempo después me llamó. Imagináis la emoción de aquel momento… Era algo que no pasaba todos los días que te llamara el editor en jefe de Marvel. Me dijo “he visto tu trabajo, y quiero que tú trabajes para Marvel, elige tú el personaje”. Y, sin duda, elegí Silver Surfer porque era el personaje  que me hizo amar los comics de superhéroes y también porque quería hacer un homenaje a Big John.

Volvamos un poco a Nathan Never, ya que has mencionado que fue lo que te abrió las puertas de Marvel. ¿Encaja de alguna manera en la iconografía de Marvel? ¿Crees que tiene parecidos? ¿Es la influencia que tuviste o te marcaron más otras cosas como Blade Runner?

Sin duda, Blade Runner fue una de las fuentes de inspiración de los creadores literarios. (Antonio) Serra, (Michelle) Medda y (Bepi) Vigna y a la hora de crear gráficamente el personaje me dieron unas influencias. Me dijeron “mira, tiene que asemejarse, aunque no ser igual, a Deckard, con su abrigo”. Esta era la idea principal para comenzar. A esta idea que procede de los guionistas he añadido mi toque personal, con lo cual el abrigo se convirtió casi en una capa, ya que me gustaban los superhéroes, y tenía también la intención de darle un aspecto nostálgico y romántico con este abrigo tan largo, con el viento que siempre lo levantaba un poco para crear este efecto digamos de caballero de otra época. En el sentido de la tecnología, Marvel no tuvo ninguna influencia porque, si te acuerdas, en aquel entonces la tecnología Marvel era un poco sencilla y básica. La fuente de inspiración fue la tecnología manga, principalmente Otomo con su Akira y todas las películas de ciencia ficción que había visto en mi juventud, primero Star Wars, y a todo esto he añadido mi personal imaginación.

Cambiando de tercio, a día de hoy te consideras un autor retirado. Si te dieran la posibilidad de hacer a tu ritmo, con tus tiempos, una historia de Estela Plateada o de Nathan Never, ¿cuál escogerías?

Si me he retirado voluntariamente es por una decisión personal y estoy muy convencido de ella. No digo que no, nunca en la vida se puede decir, pero una de las razones, aparte de los plazos de entrega demasiados apretados de hoy en día, es que a mí ahora no me gusta dibujar violencia por un asunto de fe cristiana. Entiendo que contar una historia de acción también implica escenas de violencia, pero hay maneras para dibujar esto, se puede hacer de forma no evidente y gratuita, pero por lo que veo ahora el cómic va en esa dirección, al mundo por lo general le gusta esta clase de imágenes explícitas. Por lo cual me pone las cosas un poco difíciles, si no inaceptables. Así que en mi caso el guion tendría que adaptarse a lo que yo quiero transmitir con mi arte. Ahora también los superhéroes, o por lo menos una buena parte de ellos, no tienen límites, ya se ha perdido el sentido entre el bien y el mal, según lo veo yo. Estela Plateada sí que podría aceptarlo, porque es uno de los pocos que quedan, por lo que sé, que aún sigue teniendo un código moral, nunca llegaría a matar a un enemigo, tiene mucho respeto por la vida, es lo que tendría que ser un héroe de los comics. Considero, en mi opinión, que el héroe ya no es tal si para luchar contra el crimen usa los mismos métodos, la misma violencia. ¿Quién es el bueno y quién es el malo? Ya no se distinguen. En conclusión, es más probable que vuelva a dibujar a Estela Plateada, no digo que no a Nathan Never, pero depende de la historia.

Ya para acabar, e hilando con este retiro voluntario, ¿en qué estás trabajando en este momento? ¿Te dedicas sólo a hacer commissions?

Ahora me dedico a las commissions de lo que procede de mi vida profesional. Actualmente el mundo del coleccionismo internacional está muy activo, y también se puede vivir así.

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Esta entrada fue publicada en 15 diciembre, 2016 por en Aleta, Claudio Castellini, Entrevista, Panini y etiquetada con , , , .

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