CÓMIC PARA TODOS

‘Desaparecido’ 4, de Kei Sanbe

desaparecido_norma_2015_4Editorial: Norma.

Guión: Kei Sanbe.

Dibujo: Kei Sanbe.

Páginas: 194.

Precio: 8 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Julio 2016.

El tercer volumen de Desaparecido (aquí, su reseña), y lo dijimos, era una pausa que debía preceder a un repunte. Kei Sanbe lo confirma con esta cuarta entrega, prácticamente un final de ciclo, que casi podría ser incluso de la serie aunque ya sabemos que el relato continúa. Desde un formidable flashback que abre el primer capítulo de este volumen, sugerentemente titulado La última oportunidad, el relato recobra todo el vigor de sus primeros pasos. Lo hace manteniéndose de principio a fin en el pasado, en los días previos al asesinato que Satoru pretende evitar desde los conocimientos que posee su yo adulto y la capacidad de moverse hacia un revival, así lo llama, que le permite alterar la historia. Lo curioso de Desaparecido es que, sin perder el toque de thriller adulto, sabe también manejarse con mucho acierto con un protagonismo infantil muy marcado. La mezcla es lo que hace de la serie un thriller muy atractivo, en el que la sensación de cuenta atrás nunca se pierde y en el que el protagonista no es, ni mucho menos, el único atractivo. Utilizar el maltrato infantil como base de la intriga es un acierto brillante, y da a la pequeña Hinadzukio una dimensión muy impactante como personaje, que ha ido evolucionando con mucha destreza desde la niña retraída que conocimos hasta la que es en este punto de la historia.

Lo que mejor funciona en Desaparecido, y es lo que se perdía ligeramente en su tercera entrega, es la pesquisa juvenil trufada con ese toque de ciencia ficción que permite a Satoru mantener su personalidad adulta dentro de su cuerpo de niño para poder alterar el pasado. Por eso es una satisfacción que el cuarto volumen se desarrolle en ese tiempo, introduciendo al lector en los planes del protagonista para evitar el asesinato de su amiga. De hecho, es incluso más agradable ver que, quitando alguna que otra pincelada que incide en el toque fantástico de la serie, estamos ante un relato protagonizado por niños que afrontan una tarea complicada, que aprenden a sortear dificultades sabiendo lo que los adultos que hay en la historia van a pensar de ellos y dándole un toque de realismo bastante atractivo, que de hecho es el centro del clímax de esta entrega, porque da un sentido muy íntimo y bonito a esta cruzada personal en la que Satoru se ha embarcado. Incluso eso hace que parezca que suceden más cosas de las que en realidad suceden en esta entrega, lo que demuestra que Sanbe domina bastante bien el tiempo de la historia, controla los momentos en los que hay que apostar por la amistad entre los chicos, por los temas más adultos o por los detalles más fantásticos. Y esa mezcla es lo que hace que Desaparecido enganche.

El protagonismo juvenil devuelve a Sanbe la posibilidad de mejorar también el dibujo de este cuarto volumen. Con los niños en el centro de la historia, el carisma se multiplica de una forma que con los adultos consiguió de una forma evidente con el detallado prólogo en el que mostró la habilidad de Satoru ya en el primer volumen (aquí, su reseña) y después también en algún otro momento. Pero se nota que lo que le gusta, lo que más disfruta y donde mejores resultados consigue es cuando la acción transcurre en ese pasado de 1988. Es ahí donde los personajes tienen más carisma y donde, en realidad, está focalizado el corazón emocional de la historia, también en cuanto al dibujo. El protagonista de Desaparecido es el Satoru juvenil. Sanbe sigue camuflando desde los primeros planos el hecho de que no hay escenarios complejos más que para identificar el lugar en el que transcurre la escena, pero hasta en eso demuestra mucha solvencia, que potencia precisamente cuando la nieve toma un rol protagonista en la historia y Sanbe consigue que sus personajes se muevan francamente bien en ese escenario, que nos devuelve, de hecho, a la intrigante portada del primer número. Desaparecido pone así un punto y aparte notable a su historia que hace que el viaje hasta este punto haya merecido mucho la pena.

Boku Dake ga Inai Machi comenzó a serializarse en la revista Young Ace en 2012. El cuarto volumen recopilatorio lo publicó Kadokawa Shoten en junio de 2014. El libro no tiene contenido extra.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 13 diciembre, 2016 por en Kadokawa, Kei Sanbe, Manga, Norma y etiquetada con , .

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